15. El Bosque Prohibido

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La cosa en el bosque

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Las cosas no podían haber salido peor.

Me golpeé la frente y suspiré pesadamente. "Esto debe ser una jodida broma" -pensé, mirando irritada a Filch hacerles una seña brusca para que lo siguieran. No me quedo de otra que seguirlos. En realidad, prefería seguirlos. ¿Y si aquella cosa que me estaba siguiendo el día que busqué el espejo estaba rondando por ahí? No se atrevería a atacar mientras estaba con ellos... ¿O sí?

Me estremecí levemente y me acerqué con cuidado a Hermione y a Harry y les susurré con molestia:

- No puedo creer lo idiotas que son por olvidarse de la capa.

- ¿Qué dijeron? -Filch se giró con brusquedad y miró con mala cara a Hermione y a Harry.

- Nada -respondieron ambos a la misma vez mientras yo rodaba los ojos.

- Está es literalmente la peor manera de terminar la noche -le dije al oído a Harry, recibiendo un codazo de su parte en el pecho.

Los seguí hasta el despacho de la profesora McGonagall en el primer piso. Filch hizo que Harry y Hermione se sentaran y les hizo una seña de que esperaran mientras él salía. Yo me quedé atrás, viendo como Filch desaparecía por la puerta antes de volverme hacia ellos.

- Están jodidos -dije en voz alta, quitando levemente la capa de Harry de mi cabeza- ¿Cómo se les ha podido olvidar la capa? ¡Hasta un tonto sabe que dejarla sería lo más estúpido!

- Lo sé -dijo Harry con resignación, mirando a Hermione con preocupación.

Ella estaba temblando horriblemente.

- Ustedes harán lo siguiente -dije, mirando la puerta unos momentos- Yo os diré lo que deben decir y no habrá problemas, ¿Entendido?

Ambos asintieron y volvieron a mirar al frente cuando escucharon pasos acercarse. Me acomodé nuevamente la capa y me retiré hacia una esquina, mirando hacia la puerta con expectación. "Esto será sencillo. ¿Qué podría ser peor?" -pensé, viendo la puerta abrirse y por ella entraron la profesora McGonagall, Neville y ¿Aeron?

- ¡Harry! -estalló Neville en cuanto los vio- Estaba tratando de encontrarte para prevenirte, oí que Malfoy decía que iba a atraparte, dijo que tenías un drag...

Lo silencié con un hechizo a la misma vez que Harry negaba violentamente con la cabeza, pero la profesora McGonagall lo vio. Lo miró como si echara fuego igual que Norberto y se irguió, amenazadora sobre los tres -yo también me sentí intimidada.

- Nunca lo habría creído de ninguno de vosotros. El señor Filch dice que estabais en la Torre de Astronomía. Es la una de la mañana. Quiero una explicación –dijo la profesora McGonagall.

Me acerqué a Harry con sigilo y le susurré a él lo que tenía que decir ya que Hermione estaba tan rígida como una estatua y no creía que pudiese hablar sin tartamudear.

- Íbamos a buscar algo que dejamos en la enfermería -dijo Harry.

- ¿Por el pasillo de la Torre de Astronomía? -preguntó con incredulidad la profesora McGonagall.

- Nos perdimos -le respondió con rapidez Harry, diciendo exactamente lo que le decía- Nos confundimos de pasillo. Hogwarts de noche es confusa y no veíamos bien por la oscuridad de la noche.

La profesora McGonagall lo miró con los ojos entrecerrados.

- Creo que tengo una idea de lo que sucedió -dijo la profesora McGonagall- No hace falta ser un genio para descubrirlo. Te inventaste una historia sobre un dragón para que Draco Malfoy saliera de la cama y se metiera en líos. Te he atrapado. Supongo que te habrá parecido divertido que Longbottom oyera la historia y también la creyera, ¿No?

𝙰𝚖𝚊𝚛𝚒𝚜 𝙷𝚎𝚕𝚕𝚖𝚊𝚗 𝚢 𝚕𝚊 𝙿𝚒𝚎𝚍𝚛𝚊 𝙵𝚒𝚕𝚘𝚜𝚘𝚏𝚊𝚕Donde viven las historias. Descúbrelo ahora