6. Pequeño accidente

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—¿Aún te duele mucho? —Preguntó Joseph.

Rai se sobó suavemente el brazo que tenía hinchado y le dedicó una mirada ceñuda al asistente.

—Son unos dementes.

—Da gracias que no recibiste un tiro, por poner en riesgo al señor Wolf.

Rai cambió su expresión a una triste, teniendo aun muy fresco el recuerdo de lo que pasó con su amigo.

Si tan solo no lo hubiera involucrado...

("...y aún no se sabe la identidad de los homicidas que victimaron anoche, a Michael Donoa... Debido al ataque planificado, se sospecha de un ajuste de cuentas... la policía determinará en las investigaciones, si la victima tenía algún tipo de relacion con...")

Joseph apagó la television, no queriendo aumentar el trauma de Rai.

—¿Qué es lo que me hicieron en el brazo? —Rai trató de pensar en otra cosa y terminó sintiendo algo extraño en su piel, lo que a la vez le causaba algo de malestar.

—Es un aparato rastreador. Asi no podrás desaparecer del señor Wolf.

—Puedo quitármelo si me lo propongo —Retó Rai.

—Claro que puedes, pero cabe la posibilidad que dañes una arteria importante y pierdas la movilidad de tu brazo. Y si vas a un médico, llamarán a la policía cuando descubran que llevas un aparato de la mafia —Le explicó Joseph.

—En ese caso diría que me obligaron.

—No cualquiera lleva esos aparatos y te implicarían. Eso te puede costar algunos años en prisión, sin duda alguna. Pero no queremos eso, asi que espera a que la herida sane y olvidarás que llevas el aparato.

—¿Y dónde está Blake?

Joseph le miró con la ceja enarcada, por la falta de respeto.

—Para tí, es señor Wolf. Le dirás como él quiera que lo llames, no lo olvides.

—Bah. Eres igual de aburrido que él —Rai encendió la televisión otra vez.

Tras una semana de calma y encierro, Rai se sentía nuevamente sofocado.

—¡Quiero salir!

Rai no se inmutó en exigir, tan pronto como vió a Wolf llegar de otro viaje secreto.

—Rai.

—Déjalo Joseph, puedes irte —Le ordenó a su asistente, que obedeció rápidamente.

Wolf se quitó la corbata, mientras ingresaba al que tambien era su dormitorio.

—Me molesta que no te comportes adecuadamente. Acabo de llegar y no me das un respiro —Inició Wolf.

—Es eso precisamente, tú puedes salir y yo tambien quiero.

—¿A dónde?— Wolf le miró a los ojos.

—Deseo salir. Quizá conducir, solo eso.

—Por supuesto que no.

—Por favor, me gusta ir al volante, pero pocas veces he podido hacerlo. Si desconfías, ven conmigo o puedo ir con Joseph. Pero ya no aguanto estar encerrado —Rogó Rai.

Wolf se mostró pensativo.

—Quizá lo tome en cuenta, si sabes complacerme esta noche —Condicionó.

Eso no era problema para Rai, ademas estaba extrañando la experiencia de la primera vez.

Rai aceptó y fue de inmediato al cuarto de baño, mientras Wolf se quitaba el traje.

10:45Donde viven las historias. Descúbrelo ahora