14. El jefe no está, pero tú si

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—¿Te casaste?

¿Por qué le importaba?

Rai no le dió esperanzas, ni un guiño siquiera.

—Si, es por eso que falté estos días —Respondió, mientras su dedo jugaba con el brillante.

—Pues felicidades, ojalá un día pueda conocer a la hermosa chica que ganó tu corazón ¿O será que es una estudiante de esta misma univ-

—No. Me case con un hombre genial, pero él no es un estudiante. Eh, debo ir a clases, hasta luego maestro Evans —Rai decidió cortar la conversación, pues debía cuidar la identidad de Blake y no hablar demas.

Ademas, esas muecas de disgusto que ese maestro no podía disimular, no le agradaba, ni quería descubrir a que se debía.

Rai tuvo un día de clases normal, aunque claro tenía muchos deberes para ponerse al día.

Tras despedirse de sus compañeros, Rai avanzó por el campus, viendo en su teléfono el mensaje de su esposo, quien ya lo esperaba en la entrada.

—¿Ya te vas, Rai?

Esto ya era molesto. Pudo sentir al maestro tratando de darle encuentro, pero Rai no giró ni se detuvo.

—¿Por qué tanta prisa?— Evans caminó a su lado.

Rai mantenía una expresión amable, pero ya no le gustaba la forma en que ese hombre le hablaba tan informal.

"Estudiante Stuch. Joven Olsson. Señorita Roberts" Evans se dirigia a los demas por los apellidos, solo Rai era su excepción.

—¿Me necesita para algo, maestro? Quedé de salir con mi esposo y me espera en la entrada —Rai fue un poco mas distante, para hacerle entender.

—No entiendo por qué estas a la defensiva. Tan solo, me acerqué a ti porque tambien me voy a casa... Vamos Rai, ¿hay algun mal entendido?

—Tengo apellido, ¿sabe?. Rai Davis, no, ahora soy Rai Wolf... —Tenia muchas ganas de decirle mas, pero lo olvidó cuando reconoció a Blake en la entrada.

Seguramente sus ojos brillaron de alegría, pues su sonrisa se ensanchó al verlo ahí, tan guapo y fumando con elegancia su cigarillo mientras se apoyaba en su Lamborginni color negro, como un modelo de revista. La entrepierna de Rai estalló en humedad, al verlo sin su traje elegante, sino mas bien usando un pantalon negro casual y una camisa blanca con los botones abiertos, dejando ver parte de sus fuertes pectorales.

Rai corrió feliz a sus brazos y no se avergonzó de besarlo frente a las y los envidiosos que hacían muecas al saber que ese guapo hombre tenía dueño.

—Sube al carro —Pidió Blake, mientras sus ojos filosos veían a ese mismo tipo de la pasada vez, marchándose con los hombros caídos.

¿Acaso debía encargarse de él? No soportaba verlo alrededor de Rai.

—¿Quién es ese tipo que te seguía como un perro callejero?— Preguntó Blake mientras conducía.

—Es el maestro de Estadistica, tengo clases con él, de lunes a miercoles. Se apellida Evans... no es nadie, ni me importa, pero por favor no le hagas nada e ignóralo.

Por unos segundos, Blake miró a Rai con unos ojos duros y serios.

—No le des mas razones a la policía para ir tras de tí. No sé que haría, si terminaras en la cárcel —Continuó hablando Rai.

Al menos su sinceridad, disipó ese cúmulo de celos en Wolf, que notó Rai. Wolf desvió por unas calles, hasta llegar a una calle angosta y vacía, allí apagó el motor por completo.

10:45Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora