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—Ganó el segundo lugar en un concurso de belleza, ¡¿cobre $10?! —Rai quedó indignado con la tarjeta que tomó.

Aguantando las ganas de reir y que disimuló con una tos, Michell que estaba a cargo del banco, le entregó el monto a quien hacía muecas de inconformidad.

—Mi turno.

Blake tiró los dados y luego movió su ficha, cruzando nuevamente por la partida y recibiendo 200 billetes.

—Oh ¡Caiste en mi propiedad! —Rai se alegró y aplaudió cuando la ficha llegó a un espacio de color guindo.

Sin embargo, Blake bufó burlón. —¿Cuánto?

—A ver... Avenida Baltica...

—Te ahorro tu intento de sacar ganancias, toma $20, quédate con el cambio y cómprate una mejor propiedad —Se burló Blake.

Rai solo infló las mejillas en enfado, en tanto su esposo bebía calmadamente de su copa de vino blanco, presumiendo su dinero acumulado y abanicándose con los mismos mientras su mirada estaba dedicada a Rai que tenía las peores propiedades.

—¿Terminaron? —Se quejó Nathan, esperando su turno.

—No seas tan desesperado —A su lado, Danthe disfrutaba el momento con un buen trago de whiskey.

Rai dejó sus quejas y dió paso al turno de Nathan que avanzó hacia los espacios amarillos. No tardó en aparecer la sonrisa de Jessel al ser propietario y con un hotel que elevaba el coste. Sin necedidad de cruce de palabras de súplica, Nathan le entregó la mayoría de su dinero disponible.

—Te lo agradezco~ —Cantarín, Jessel contó los billetes de buen humor.

—Ash, cállate —Murmuró Nathan al quedarse con pocos billetes de 1, 5 y 10$.

Joseph se reía discretamente ya que Jessel era uno de los que más estaba haciendoles sufrir con la partida.

***

Era una tarde tranquila. La familia Wolf estaba reunida como hace mucho no ocurría y para pasar el tedio, bajo una inusual idea de participar en un juego de mesa, vestidos con sus mejores galas se dieron cita en el salón comedor de la casona e iniciaron una reñida partida de monopoly. Los participantes fueron Blake, Danthe, Nathan, Rai, Joseph y Jessel, quienes como pocas ocasiones, se tomaban el espacio para conocerse mientras sus escoltas protegían la propiedad y a ellos mismos.

—...Cuatro, cinco, seis y... siete —Joseph enarcó una ceja cuando llegó a la propiedad costosa de su prometido. Tragando saliva y teniendo en mente que tendrá que hipotecar una de sus propiedades, miró a Jessel para oir el alto monto. —¿Cuánto, Jess?

Jessel le dedicó una sonrisa comprensiva junto a un guiño. —Solo dame 200$.

Joseph sabía que por ese gesto, él tambien sería flexible para cuando Jessel llegue a una de sus propiedades o a la compañia de luz.

—¡Oye, eso no es justo! —Rai se quejó de inmediato ante la preferencia. —¡¿Por qué a mí me hiciste hipotecar mis propiedades cuando llegué ahí?!

Jessel le correspondió con una sonrisa burlesca. —Pues porque quiero que pierdas, tarado.

—¡¿Cómo?! —Rai se ofendió por el descaro.

Los demas hombres solo bufaron o movían sus cabezas, oyendo nuevamente a ese par pelear; no era la primera vez desde que iniciaron el juego. Rai y Jessel eran como baterías de la misma carga y se repelían; sí, se detestaban cortésmente, pero nunca llegaron a algun ataque físico, eran una especie de ami-enemigos desde que se conocieron.

10:45Donde viven las historias. Descúbrelo ahora