3- La lluvia me hizo conocer

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28 días

Grether Smith:
Hoy, 3 de enero, tengo que ir a casa de Aaron para darle su caridgan, que por cierto me afirmó que era de su hermano menor. Se notaba bastante los brazos de Aaron no cambian acá.

Grether: Voy a tu casa, espérame :)

Aaron: Buenos días, Pepsi. Claro, te espero.

Camino a casa de Aaron comencé a revisar mi celular, llevo dos semanas en Chicago, y mi hermano mayor no me ha llamado ni una sola vez.

Grether: Xavier, contéstame de una vez, pedazo de idiota, regreso a San Francisco en dos semanas, besos.

Me preocupa un poco, pero recuerdo que está ocupado con la universidad. Me alegra que sea fiel a sus estudios, pero hablar con su hermana unos minutos no lo matará.

Llegué a casa de Aaron bastante rápido, y me abre la puerta un chico rubio bastante alto, pero muy delgado.

-¿Grether? ¿La amiga de Aaron?

-Oh, si, soy amiga de Aaron. ¿Está él en casa?

El chico pareció dudar en decirme pero igual me dejó pasar. No lo culpo, nunca me había visto, podría ser una estafadora, o una asesina.

-Soy Egan el hermano menor de Aaron.

«Hermano....Hermano?!»

Claro el del Cárdigan, pero..

Este chico es rubio de ojos oscuros y Aaron es castaño de ojos verdes ¿Será adoptado?

Me había quedado en una especie de shock, debido a el inesperado descubriento; hasta que una voz conocida me saca del trance.

-Pepsi -saluda Aaron, bastante distraído.

De esa misma dirección sale un chico exactamente igual al otro, cosa que por decirlo de manera simple, me sorprendió.

-¿Son mellizos o estoy completamente loca? -decidí preguntar, porque no entendía nada de esta extraña situación.

Ellos comenzaron a reír, y, por alguna razón, también empecé a reír con ellos, hay que admitir que poseen unas risas pegajosas.

-Soy Ian -dijo -, él es mi hermano mellizo, Egan, y, no, no nos parecemos a Aaron en nada, pero si somos hermanos de sangre.

Devuelvo el cárdigan a uno de los mellizos. Camino a la salida alguien me agarra por un brazo, lo que me hace dar un pequeño salto.

-Grehter, a menos que tengas fetiche con el asma, no vas a salir allí afuera.

Cuando termina esa oración miro por la ventana, y estaba lloviendo, me extraña no haberlo notado antes. Tendré que esperar a que pare de llover, aquí, en una casa que no es mía, con personas que -técnicamente- acabo de conocer.

«Joder»

Mi plan era llevar el cárdigan e irme, no hacer estancia de largo tiempo.

Era bastante temprano, así que no me rehusé, por más vergüenza que me diese. Observo a Aaron caminar hasta una estantería, en la que había una gran cantidad de libros, casi todos marcados con post-it.

Me pareció interesante ver a un chico con mucho aire masculino tener tantos libros y tantas cosas interesantes en una estantería, en los tiempos actuales, no muchos chicos de veían interesados por la lectura, en lo absoluto. Muchos de mis amigos eran completamente ajenos a pasar horas leyendo, porque, según ellos, era algo que no les llamaba la atención. De un lado tenía una foto con los mellizos y una parte de la estantería tenía sus nombres con lo que parecía ser mangas.

HUELLAS DE ENEROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora