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ACT 01 / DEATH EIGHTEEN cards, a shit
«No puedo verlo...»
Kinoko se mordió el labio inferior de manera nerviosa, mirando a Aguni. Estaba aparentando una fachada fuerte, fingiendo que no se había quebrado ante la noticia de que el Sombrerero, el número uno de La Playa, había muerto. Lo cierto era, que ya se había quebrado horas atrás.
Chishiya y Arisu entraron a la sala tiempo después. Nadie decía nada. Aquello la inquietaba. Tenía miedo de que descubrieran la verdad, a pesar de que ni Aguni ni ella actuaran de manera sospechosa.
Después llegó Ann acompañada de Tatta, explicándole que no había logrado completar el juego. Kinoko desvió su mirada. No era capaz de verle la cara a nadie en esos momentos. Se sentía terrible como para hacerlo.
—Oye, no lo toques como si nada —interrumpió Niragi cuando Ann se acercó para inspeccionar el cuerpo del antiguo número uno—. Maniática de la disección.
Niragi simplemente ignoraba la presencia de Kinoko. Como si la discusión de antes no hubiese sucedido, como si ellos nunca se hubiesen conocido. No parece afectarle lo que sucedió. Le da igual.
—Le dispararon —señaló la mujer—. ¿El juego requería armas?
—Es probable. Los que estaban cerca de la arena oyeron disparos.
—Vaya. ¡Debió haber llevado a los militares con él!
Kinoko se cruzó de brazos, ignorando a Niragi, concentrándose más que todo en el nudo que se estaba formando en su garganta. Tragó saliva, una, dos, y tres veces para intentar aliviar aquella sensación. Con el simple hecho de recordar lo que sucedió le daban ganas de llorar.
—¿Qué va a pasar con La Playa? —preguntó un chico luego de unos segundos.
—Mantengamos esto en secreto. Sería un golpe muy duro para todos. —Kinoko estuvo de acuerdo de inmediato, asintiendo con la cabeza. Era lo que más quería en esos momentos. Mientras menos personas lo supieran, menos problemas.
Eso fue lo que creyó.
—Yo seré el próximo líder, puesto que soy el número dos. —Kuzuryu dio un paso al frente, serio y decidido.
—Un momento —le detuvo Niragi—. ¿El líder no debería ser el más fuerte?
Aguni y Kinoko decidieron no pronunciar palabra alguna en ese momento. Todo estaba yendo de acuerdo al plan.
—Somos nosotros los que nos deshacemos de los traidores, pero siempre nos mantienen al margen. ¡Ese trato injusto se termina hoy!
—Si muere el número uno, todos suben un número. —Y ella lo recordaba bien, porque estuvo cuando se dijo aquello. Por Dios, ella había ayudado a Danma a fundar La Playa junto a Aguni. Seguía sin poder procesar todo lo que ocurría—. Fue lo que acordamos.