Habían pasado casi dos horas desde lo sucedido con esa mujer, estaba sentada con Bela en el sofá de mi sala, mientras los hombres que la habían retenido estaban entablando una acalorada conversación con el comisario sobre procedimientos o que se yo, la verdad, es que hasta ese momento no entendía que mierda hacían ellos allí, la policía en ningún momento me dijo que pondrían vigilancia en las afueras de mi apartamento y menos guardias de seguridad. Aunque mis preguntas fueron todas resueltas cuando ''lo'' vi entrar por la puerta principal, a prisa y con ropa informal, tenía el cabello revuelto y para sus casi 30 se le veía muy juvenil en ese outfit.
Bela se quedó mirándolo durante unos segundos y yo hice lo mismo, era quien menos me imaginaba ver esa noche, aunque a la vez era el más obvio en toda esta situación.
-Necesito que hagan sus maletas- Soltó apenas llegó mirando con mueca enfadada a sus gorilas.
- ¿Dé que hablas?
Vi como sus hombros se movieron en lo que suspiraba profundamente-Nos vamos de aquí Eva, este sitio no es seguro.
-Lamento informarte que no puedo, tengo muchas cosas por hacer todavía.
-El joven tiene razón. -Me señaló el comisario deteniéndose en medio de la pelea de miradas entre mis dos amigos y yo.
Me puse de pie, con un poco de dificultad porque estaba entumecida de esperar y le dediqué una mirada cargada de odio a todos a pesar de que ninguno tenía la culpa -Estoy cansada de ser la puta damisela en peligros que todo príncipe quiere rescatar, esta vez va por mi cuenta- Mi mueca molesta se dirigió al oficial - ¡Si es requerido que me cambie de este puto lugar porque mi madre la loca así lo quiere pues usted es quien tiene que hacerlo, no alguien más!
El aludido vio la molestia en mis ojos hacer competencia con la de los ojos de David, pero al final terminó cediendo a mi petición y a sabiendas de lo que le iba a suceder, me envió a recoger mis cosas para ir hasta uno de los refugios donde intentaría llevar mi vida lo más ''normal'' que pudiera en lo que capturaban a los sospechosos.
Una vez el oficial terminó de darme toda la información del traslado a mí y a Bela, mi nuevo jefe salió disparado de mi pequeño apartamento. Supongo que entre él y Noah, la diferencia es que el segundo si demostraba su interés cuidándome a cómo podía.
Bela y yo fuimos con los rayos del sol a hacer las maletas y prácticamente nos despedimos, porque no sabíamos a qué tiempo volveríamos a estar juntas. Era muy peligroso estar a mi lado ahora que mi madre y mi tío se habían decidido a joderme para quedarse con la herencia. Ella iría a otro lugar de seguridad lejos de donde estaba yo para que nadie la pudiera usar como carnada para llegar a mí.
Aunque esa gente había demostrado que no le importaba una mierda que fuese cercano.
Ya eran casi las 8 am y Bela se había ido hacían 45 minutos, mientras yo esperaba el transporte seguro que me iba a llevar con la cabeza entre los pies hecha una bolita en el sofá, todo lo que mi pequeña pancita me permitía. Tenía miedo... no, más bien estaba aterrada, si mi bebé moría nuevamente la poca estabilidad mental que me quedaba se iba a ir por completo.
El oficial que se había encargado de quedarse conmigo después de que se fueron todos entró y se plantó delante de mí haciéndome señas para que lo siguiera. -Estamos listos- Me estaban moviendo a Kissimmee a pocos minutos de aquí, pero a un lugar más discreto.
Según tenía entendido era una granja con muchos animales, desde allí tendría todo lo que necesito para trabajar de forma remota y mantenerme a salvo en lo que pueden localizar a mi tío, porque una advertencia tan clara y concisa no estaba para nada bien.
El auto blanco estaba parqueado discretamente en el frente de mi edificio, era un Toyota Corola, lo suficientemente normal como para confundirme con cualquiera y eso lo agradecía. Aunque extrañaba mucho el mío, el cual se había encargado ya de pagarme la agencia de seguros, pero que yo no tenía cabeza de intentar conseguir otro.
- ¿Qué haces aquí? - Fue lo único que se me ocurrió por preguntarle a mi nuevo jefe una vez lo vi aparecer desde el otro lado del vehículo.
-Acompañándote. -Alzó los hombros.
-Para escoltarme hasta otra ciudad no hace falta llevar maleta su alteza -Dije señalando el bulto que cargaba con dirección al maletero.
Pero él no me respondió absolutamente nada diferente a la seña que me hizo para montarme en el Corolla y no me quedó más remedio que obedecer, ya más adelante vería que tendría planeado mi jefe para esta temporada juntos.
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Un Imperio De Hielo Y Lunas Azules
RomanceEva es una chica linda y llena de secretos, pero rota por dentro ya que carga con la culpa de quitarles la vida a las personas que ama. Por cosas del destino encuentra un trabajo como secretaria del CEO de una de las empresas más grandes de New Yor...
