Capítulo 54

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Siempre he escuchado que las personas que se aman están atadas por el mítico hilo rojo, y de cualquier forma que se separen, no importan las circunstancias, terminan juntándose.

Noah se tomaba esa situación muy en serio, aunque yo no estaba muy segura si él me quería, todavía, pero de que no dejaría que le pasara nada a mi bebé si estaba totalmente clara y si él representaba una amenaza no se acercaría sí o sí. Intenté cerrar la reja delantera rápido, pero no me dejó, forcejeamos un poco y la comida terminó en el suelo y él logró entrar no importara lo que hiciera.

- ¿Qué haces aquí? - Producto al esfuerzo y mi embarazo de casi 7 meses me había agitado y me encontraba jadeando mientras sostenía la barriga, siendo juzgada por sus ojos azules.

-Sabes bien que necesitamos hablar.

Rodé los ojos- Ya hablamos lo que teníamos que hablar, puedes volver donde viniste, porque en primera no me tenías que haber encontrado nunca.

- ¿Piensas alejarme de mi hijo? -Dio dos pasos molestos y se acercó a mi- ¿Esa es tu idea, desaparecer? ¿Alejarme de ti y del bebé que llevas en tu vientre?

-Ya te dije, no te importa quién es el padre de mi hijo, tú no lo eres.

- ¡Eva por favor! -Lo vi respirar intentando calmar su rabia - Bela ya me contó todo.

Esa traidora no sabe a qué peligro me condenaba revelando mi secreto a su hermano, por más que había intentado negarlo y esconderlo, ya el daño estaba hecho y después de lo que había pasado la última vez en el restaurante, lo mejor era llegar a un acuerdo con Noah. El maldito destino no quería a mi bebé sí o sí, pero de seguro no sabe lo que es capaz una madre de hacer y yo se lo iba a demostrar.

-Mejor hablamos adentro. -Mi semblante estaba oscuro, justamente era lo opuesto a la Eva de siempre, había cambiado por completo e incluso mi amor por Noah había sufrido modificaciones también. Si nos iba a poner en peligro o si no nos iba a ayudar, podía volver al olvido en donde lo había intentado arrastrar todos estos meses.

Caminamos en silencio, él iba detrás de mí, mientras intentaba ordenar nuevamente algo para cenar, porque no podía estar con el estómago vacío tanto tiempo, y mi madre de seguro estaría despierta en breve.

Ya dentro, su elegante figura me ayudó a tomar asiento en una silla individual y luego lo vi sentarse al frente.

- ¿Cómo está? -La pregunta había venido de la nada, se escuchaba más calmado, incluso podría jurar que había un brillo en sus ojos diferente al de frustración de estos días, tardé unos segundos mientras veía su mirada desviarse a mi estómago en entender que se refería al bebé.

-Saludable, gracias por preguntar. -Me limité.

- ¿Y tú? te ves algo cansada.

Tomé una almohada y me acomodé mejor mientras le seguía mirando- Tuve un día muy largo ayer. -Lo sentí asentir y la atmósfera se puso algo incómoda, supongo que era difícil para ambos.

- ¿Ya sabes que va a ser? -Asentí.

-Varón. -Algo en su rostro cambió y me regaló una pequeña sonrisa. -Christopher, se va a llamar igual que mi padre.

-Me parece justo- Asintió- También me parece justo pedirte perdón, encaré a papá y a Bela y terminaron aceptando su participación, tenías razón. -Ya no me miraba, sino que sus manos en su frente parecían más importantes, estaba nervioso. -Bela no habló delante de él del bebé, pero yo si lo hice. -Tragó fuerte y un gran enojo me llenó.

-Siempre terminas jediéndome Noah. -La almohada que me acomodaba salió volando. - ¿Sabes por todo lo que he tenido que pasar mientras tu vivías tu cuento de hadas? Me intentaron matar varias veces Noah, sin importar que llevaba un bebé conmigo, me secuestraron y tu familia fue el puto cebo y se fueron sin intentar siquiera ayudarme, no dormía por el miedo y estuve a punto de explotar en pedazos varias veces, ¿te parece justo que ahora tenga que preocuparme también porque tu padre me intente quitar del camino? Justo cuando pensaba descansar de tantos problemas.

El estrés había hecho que comenzara a llorar y estirara mis cabellos.

-Hey, mírame. -No sé en qué momento de mi ataque se había arrodillado delante de mí y acunaba mi rostro entre sus manos. -No voy a dejar que nada te suceda.

-No es la primera vez que lo dices y luego me abandonas.

-Intenté buscarte bajo mar y tierra, pero habías desaparecido, ¿qué más querías que hiciera? sí soy un puto prisionero en mi propia casa.

-Yo te veo lejos de ella.

-Se supone que este en Jacksonville en estos momentos, estoy escapando como un fugitivo porque necesitaba aclarar las cosas entre tú y yo.

Con mi mano lo alejé un poco y lo miré a los ojos -Tu ya tienes tu vida y tu familia, por favor al menos no me hundas más, necesito proteger a la mía y siempre me pones imposible la situación. -Estaba cansada.

- ¿Es que no lo entiendes verdad? si hubiera sido mi decisión no me hubiera casado con Thania.

-Pero lo hiciste, y en todas las fotos te veías feliz, yo necesito serlo también.

-Eran apariencias Eva, ni siquiera le he puesto una mano encima, duermo todas las noches con una extraña porque mi puta mente está contigo.

- ¡Ya no mientas más por favor! - Exclamé cansada. -Necesito ser feliz de una puta vez y cada vez que acercas a mi termino sufriendo, me terminas hiriendo Noah o abandonando como aquella vez en el faro.

Una lágrima se resbaló por su mejilla- Lo siento, me das la oportunidad por favor, necesito estar cerca de ti Eva, mi mundo siempre fue una mierda sin ti. Te prometo que todo va a cambiar, que te voy a proteger a ti y a él. -Su mano helada se posó en mi estómago y no supe que responder.

Aunque tampoco hizo mucha falta, sus ojos se encontraron con los míos y nos besamos.


Un Imperio De Hielo Y Lunas AzulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora