Los minutos manejando hasta Kissimmee fueron bastante tranquilos, de hecho, ninguno de los dos levantó la vista de la carretera, no intercambiamos palabra alguna y cuando intenté encender la radio no funcionaba.
Vaya suerte de mierda.
El silencio tan abrumador y la incertidumbre estaban haciendo que mis hormonas lucharan entre ellas y me provocaran mal humor, aunque nadie había hecho nada, y quizás ese era el motivo.
O simplemente era incómodo que él decidiera acompañarme o protegerme sin quejas y no el padre de la criatura que llevo dentro, el cual me abandonó y ahora está casado con alguien más, alguien que no ama y ni siquiera sabe todo el peligro que estamos viviendo su hijo, su hermana y yo.
Mi guerra interna cesó cuando entramos en un callejón sin salida.
Al final de un camino hecho de lodo a mano izquierda, se ubicaba una enorme granja y a sus alrededores, alguno de sus animales caminaban libres picando lo que sea que se encontraran en el suelo, sin preocuparse siquiera por los dos extraños que acababan de parquear en el frente.
-Justo a tiempo chicos- Nos recibió una señora con la cabeza pintada de canas, la ví saludar a David animada y luego me miró de arriba a abajo a mí - Tú debes de ser Eva, es un placer que estés con nosotros un tiempo, de antemano te digo que lamento mucho lo que está pasando, aunque la verdad no tengo mucha información, pareces una chica muy tranquila. -Terminó la frase apretando mis cachetes como la tía melosa en las películas.
Un hombre apareció a sus espaldas y terminó haciendo el mismo procedimiento que su esposa, aunque esta vez más discreto y sin hablar, de más está decir que por la forma en la que comenzaron a platicar, las tres personas parecían ser grandes amigos.
Por suerte mi curiosidad se sació de una forma muy placentera, David los conocía porque compraba los alimentos de ellos y la mayoría de los granjeros de la zona para repartirlos en comedores para personas de la calle.
Gracias a gente como él no morí de hambre cuando era niña.
La molestia que mis hormonas emanaban se convirtió en algo totalmente diferente cuando le escuché hablar tan apasionadamente con los señores Grey acerca de lo agradecidos que estaban las personas y los niños sin hogar con sus alimentos y la chispa tan especial que soltaban sus ojos.
Y aunque hasta ahí todo estaba perfecto, lo que hizo que estallaran todas de nuevo fue cuando inevitablemente tuvimos que compartir la única habitación libre en toda la maldita casa. Claro que como todo un caballero David se ofreció a irse a dormir a la sala en el sofá, pero mis nervios de embarazada no estaban para esa jodida muestra de caballerosidad y su suave voz masculina me irritaba- ¡No es que te vayas al sofá, es que en ningún momento tenías que haber venido conmigo, nadie te lo pidió!
David estaba tranquilo a diferencia de mí, todos sabían perfectamente que mis hormonas de embarazada sumado a todo lo que estaba pasando últimamente me estaban jugando una mala pasada. -Mejor descansa y hablamos después.
-No- Grité -No pienso terminar esta conversación en otro momento, ya me protegiste demasiado, aquí voy a estar a salvo, te puedes ir.
Lo vi poner los ojos en blanco en lo que libraba una lucha interna y yo en realidad intentaba explicarme a mí misma el porqué de tanto alboroto, a nadie le gusta que su jefe la proteja y la cuide de la noche a la mañana así de gratis pero no era para tanto.
Aunque papá decía que las personas de nivel alto no pierden su seguridad así de rápido a menos que quieran algo a cambio, y yo no soy boba.
- ¿Podemos hablar en privado? - Les rogó a las personas que estaban en la habitación que salieran con la mirada.
Una vez estuvimos los dos solos, lo vi acercarse lentamente hasta dónde estaba parada y en un movimiento rápido como dos imanes atraídos pegó sus labios contra los míos haciéndome sentir una avalancha de emociones.
¿Qué mierda me estaba pasando? si yo ya estaba enamorada de alguien, alguien que me provocaba decepción, pero aun así lo amaba, no podía sentir mariposas por nadie más.
Aunque mis palabras mentales se fueron a la mierda cuando me miró directamente a los ojos, me acomodó mis cabellos detrás de la oreja y acercó sus labios a mi oído -Todo lo hago porque te amo Eva
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Un Imperio De Hielo Y Lunas Azules
RomansaEva es una chica linda y llena de secretos, pero rota por dentro ya que carga con la culpa de quitarles la vida a las personas que ama. Por cosas del destino encuentra un trabajo como secretaria del CEO de una de las empresas más grandes de New Yor...
