Capítulo 50

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La mesera estaba parada a un costado de la mesa mirándonos con mala cara, llevaba en sus manos lo que habíamos pedido, y Noah como si nada se incorporó en el lugar y le dio las gracias, en cambio yo no encontraba la manera de esconder el rostro en algún rincón.

-Necesitan algo más- Volvió a interrumpir las miradas incómodas entre mi exjefe y yo.

-No gracias, puedes retirarte- Su tono de voz era como de alguien extremadamente cabreado, aunque por fuera se mantuviera apacible.

Una vez ella nos dejó solos y volvimos a la guerra de miradas donde tuve que tomar fuerzas de dónde no las tenía y pensar más como madre, que como una tonta enamorada del hombre que tenía delante de mí.

-No sirve de nada seguir escondiendo las cosas Eva, si no me dices que tanto es lo que te mortifica para que hayas querido esconder a mi hijo o hija, de mí de esa forma y que aparezcas después de meses con la farsa de matrimonio con Wallas>

<La única noticia que tuve tuya fue dos días antes de tu puta aparición en aquella fiesta para reclamar tu fortuna, y luego volviste a desaparecer como un fantasma. ¿A que juegas? ¿Sabes cuánto me preocupé por ti?

-Si lo hubieras hecho, no me habría quedado horas y horas esperándote en aquel faro.

Su vista se nubló - ¿No se te ocurrió pensar que algo me había pasado a mí también?

Negué - ¿Qué le puede pasar al todopoderoso Noah Thompson? - La ironía en mi voz lo cargó más de rabia.

- ¡El puto contrato me puede pasar Eva! -Alzó un poco la voz y varios clientes giraron su cabeza hasta nuestra mesa. -Me quedé atado de manos y pies. Y para rematar quedé bajo custodia inmediata de la policía, y tuve que pasar una noche en la cárcel por agredir a uno de los oficiales.

Bebió un trago de su café y revolvió su cabello. -Necesito por favor que me digas que todo esto es una pesadilla- Su voz se quebró- Que es una puta mentira de que te vas a casar con el idiota de Wallas y que el bebé que viene a camino es quien va a ayudar a romper el puto contrato, dímelo, Eva.

Su mano se aferró a la mía, y juré que en esos momentos el mundo se paró -Todavía podemos ser felices, todavía puedo redimir mis debilidades y cuidarte lo que no pude hacer antes.

La culpa se podía ver en sus pupilas.

-Aun así, te diga que no, ¿vas a hacer el examen de ADN? - Más que una pregunta fue una afirmación, por la forma en que me flaqueó la voz.

- ¿Por qué me lo ocultabas Eva? ¿Por qué me tuve que enterar de esta forma? ¿Por que te alejaste y no me dejaste protegerte?

Una risa irónica salió de mis entrañas. - ¿Protegerme? Desapareciste por días antes de que tomara la decisión de ir a Florida. Me intentaron asesinar tres veces, y una fue siendo algo tuyo. En ninguna de las tres te vi conmigo.

-Porqué tu no lo dejaste.

-Da igual, no fue mi culpa que no estuviéramos juntos. Y además tenía que alejarme porque tu padre podía matar a mi bebé si se enteraba que era tu hijo.

- ¿Matar? ¿Qué clase de monstruo crees que es mi padre? Él puede llegar a ser un idiota y joderme la vida a mí y a mis hermanos de mil formas, pero nunca mataría a alguien.

-Pues casi lo hace, tu padre ayudó a que me capturaran para matarme, y si no fuera por David estaría con un tiro en la frente por su culpa y la de Bela.

- ¡Mientes!

-Encara a tu hermana y dile que lo cuente todo. Encara a tu padre también, hazlo y después déjanos a mí y a mi hijo fuera de esta situación y tu vida para siempre, porque te juro que, si intenta hacer algo en contra de mi bebé, lo mato con mis propias manos.

Todos en el pequeño lugar nos miraban, y aproveché la calentura del momento para levantarme e intentar largarme de allí, lo más lejos posible mientras Noah tiraba al suelo las pocas cosas que quedaban en la mesa.

....


El interior del avión donde iba camino a Madrid estaba demasiado frío, pero el asiento en primera clase que era extremadamente cómodo para mí y para mi pancita, que cada día se notaba más y más, me brindaba el calor necesario como para dormir la mayor parte del tiempo y recuperar fuerzas.

Con los 6 meses de embarazo no me fue muy recomendado viajar, menos en el vuelo de regreso casi un mes después, pero era necesario estar en esos dos lugares en esos lapsos de tiempo para poder resolver lo de la custodia de Michael y conocer por fin a mi verdadera madre. Según tenía visto, la mujer a la que llamé mamá toda mi vida la había encerrado bajo su nombre y la iba a visitar cada vez que podía, era ahora cuando entendía el porqué de sus ausencias durante algunos fines de semana al año.

David se había quedado en New York para resolver unos asuntos, después de que le había contado que tuve el encuentro con Noah se había puesto como una bestia y destrozó la mitad de las cosas de su oficina, odiaba esta nueva faceta y definitivamente me iba a alejar de él si las cosas iban a ser así de ahora en adelante.

Por suerte los rumores de nuestra boda se habían callado con el tiempo y Noah a pesar de que intentó localizarme muchas veces esos tres días después de nuestro encuentro, la seguridad de la casa de los Wallas no lo dejó llegar hasta mí. Yo tenía pensado desaparecer un tiempo más hasta que pusiera todo en orden en mi vida y luego cuando tuviera fuerzas suficientes saldría nuevamente al ojo público y lucharía contra Noah por la custodia inmediata de mi hijo.

El bebé había estado todo el camino moviéndose en mi panza y eso además de incomodidad me hacía sonreír. Mi pequeña estrella estaba de regreso y le decía a mami que pasara lo que pasara iba a estar conmigo.

Madrid me recibía con nieve, aunque el vehículo que había rentado para poderme trasladar iba caminando firme hasta el hotel. Había seleccionado algo discreto, pero a la vez de calidad, no porque tuviera dinero significara que lo quería estar gritando a los 4 vientos. A la mañana siguiente tenía cita con la dirección del hospital, me iban a acompañar un representante de la embajada y un abogado ya que necesitábamos demostrar que la persona que estaba encamada era realmente Emma Rey y no su hermana.

Por suerte mi tía estaba bajo custodia policial y ya habían demostrado su verdadera identidad. Así que, si todo iba bien, lo mínimo que podían hacer es darnos una disculpa pública y ayudar a mi madre con la recuperación, que según mi abogado no iba a ser fácil ya que habían sido muchos años bajo medicamentos que no debería de haber tomado.

Por otra parte, también tenía las de perder porque la loca que había causado todo esto iba a ser tratada como tal e iba a ser enviada a un manicomio, en caso de que los doctores y el juez fallaran a su favor. Aunque de una forma u otra iba a pagar con la misma moneda lo que le había hecho tantos años a su hermana.

El nuevo celular que había adquirido ese día reposaba en la mesa de noche y yo que intentaba dormir después de haber estado todo el largo día resolviendo todos los antecedentes para el asunto de mi madre, me desperté una vez lo escuché vibrar varias veces como un loco con un número desconocido en la pantalla. - ¿Sí? - Mi voz sonaba cansada y ronca.

-Hola Eva.

Mierda, esa voz. La conocía perfectamente y solo escucharla de nuevo fue como si todas mis pesadillas se reunieran en un solo lugar, una punzada de dolor me atravesó el pecho y fue cuando me di cuenta de que mis pulsaciones iban a millón y había comenzado a lagrimear. Exactamente el efecto que provocaba cada vez que escuchaba ese tono, y al otro lado de la línea lo escuche reír, supongo que se dio cuenta que no había perdido su poder en mí.

-Es verdad eso que dicen de que la presa siempre busca al cazador, me voy y justo vienes detrás de mi buscando mi amor. - Por unos segundos la línea se mantuvo en silencio- ¿Por qué tan callada pastelito?, ¿quieres que retomemos el juego donde lo dejamos? -Un quejido salió de mi boca- Ya sabes las reglas, el gato siempre termina cazando al ratón.

Mis manos eran un manojo de nervios, pero aun así logré cortar la llamada y asegurarme de que todo estaba cerrado presa del pánico antes de escuchar en mi mente la última palabra que le faltó por decir. ''Corre''.


Un Imperio De Hielo Y Lunas AzulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora