Todo a mi alrededor daba vueltas, y un dolor punzante venía de mi vientre haciendo que lo primero en lo que pensara luego de despertar fuera en mi bebé. No podía ser, él tenía que seguir conmigo me reproché entre lágrimas_ Y apenas sentí sus movimientos en el estómago me tranquilicé.
Pero fue solo por segundos porque las punzadas comenzaron a recorrer mi vientre y según lo que había leído, debían de ser las contracciones de parto, cada vez se podían sentir más y más rápido, pero yo estaba atada por mis manos y por más que intentaba liberarme, no lo iba a conseguir. La frustración comenzaba a apoderarse de mí, hasta que sentí pasos cerca y comencé a gritar por ayuda, según el dolor me dejaba.
- ¡Qué maravilla!, así que eso es una mujer dando a luz. -Solo de escuchar esa voz me alivié.
-David, por favor ayúdame, ya va a nacer.
-Lo sé cariño Shhh- Sus manos delicadas acariciaron suavemente con sus nudillos mi frente empapada en sudor -Hace unas horas te dimos algo para acelerar el parto, mientras más rápido salgamos del pequeño estorbo, más rápido vamos a ser felices tú y yo.
Las lágrimas corrían ahora todavía más fuerte por mis mejillas, no solo por el dolor, no comprendía que hablaba David, y mucho menos, porque ya no se veía tan demacrado como antes- ¿Por qué mierda haces esto?, si quieres mi dinero, te lo voy a dar todo, pero déjanos tranquilos a mí y a mí hijo. -La furia apenas lograba sobresalir entre mis palabras llenas de agonía.
-Creo que no lo entiendes, esto no es solamente sobre tu dinero, yo te quiero a ti Eva. Aunque no vamos a mentir tampoco, en un principio, me acerqué solo porque vi oportunidades que nadie más vio, si te ayudaba podía fusionar la empresa de mi padre a la de tu familia, cosa que tu tío nunca permitió y además podría atraparte y quedarme también con ese dinero que ibas a recuperar, ambos sabemos que hablamos de mucho y la herencia de mi padre dividida entre 7 hermanos no iba ser más que una simple limosna para lo que eres capaz de ofrecerme. Pero, tú eras más complicada de lo que pensé, enamorada hasta por los poros de Noah Thompson, el idiota que nunca me agradó, y con sorpresa incluida. Así que te insistí, te ayudé, invertí mucho dinero en ti, incluso tuve que inventar que estaba enfermo para si no me ganaba tu cariño, al menos te podía manipular con lástima.
Una risa macabra salió de su garganta, yo ni siquiera podía procesar toda la información - ¡Jugué al héroe! salvándote del explosivo que yo mismo puse, ya tenías historial así que iba a ser fácil está vez quedar como el héroe que estabas desesperada por tener, y luego casi enfermo de verdad de ver lo demacrado que me veía al espejo solo para que tú me tuvieras lástima y, aun así, te alejaste más y pensabas escaparte con el idiota de Noah.
Sus palabras cada vez se iban apagando mientras el dolor de parto se iba haciendo más insoportable, fue en ese momento, cuándo la voz de una mujer que no había notado antes apareció entre mis piernas mientras las abría con fuerza- Necesito que pujes más fuertes.
-NO- Grité lo más alto que pude, el muy idiota no se iba a llevar a mi bebé. -Sobre. Mi. Cadáver. -El esfuerzo estaba haciendo que se me nublara la vista y el dolor era insoportable.
-Si no pujas el bebé va a morir, o lo dejas nacer o mueren los dos, tú decides. -La advertencia en su voz me hizo pensar las cosas, ya era demasiado tarde, solo me quedaba la primera opción.
Comencé a pujar con toda la fuerza que pude, las gotas de sudor goteaban por mi frente, y a mi costado pude ver de reojo a David sacando un cuchillo de un pañuelo blanco.
El miedo me invadió, y los temblores por frío que me provocaban el parto aumentaron hasta hacer que mis labios comenzaran a tintinear. En medio de la labor, la cara de David se convirtió en la cara de Max y por un segundo las fuerzas se me fueron.
Él estaba ahí parado, mirándome con malicia y sujetando un cuchillo en su mano derecha. Todo a mi alrededor se paralizó y lo vi guiñar un ojo y acercarse a mi -Tic tac, tic tac ratoncito, hazlo porque el tiempo va corriendo y no a tu favor. -Sus ojos brillaron en medio de la oscuridad que solo me abrazaba a mí y a él -Una vez todo esto acabe, vamos a ser muy felices, solo tienes que estar calladita.
Sus pasos fueron cada vez más rápidos y cerré mis ojos liberando un grito que me rasgó la garganta, y la luz de la pequeña habitación volvió a aparecer en mis ojos junto con el llanto de un bebé.
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Un Imperio De Hielo Y Lunas Azules
RomanceEva es una chica linda y llena de secretos, pero rota por dentro ya que carga con la culpa de quitarles la vida a las personas que ama. Por cosas del destino encuentra un trabajo como secretaria del CEO de una de las empresas más grandes de New Yor...
