Capítulo 55

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Había tardado más de 1 hora conversando con Noah, necesitaba saber todo al respecto de mi madre y lo que había pasado, así no haría preguntas incómodas y nos evitaríamos malos ratos, parecía un poco perturbado por la situación y lo entiendo, yo también lo estaba, era frustrante, larga y complicada.

Con respecto al beso, le había dejado bien claro que no quería tener nada que ver con él, porque siempre que me acercaba terminaba dañada y para mí, esa etapa había terminado. Necesitaba sanar mentalmente y si para ello tenía que alejarme de la persona que amo, lo iba a hacer, me iba a escoger a mí por delante de todo. Tenía un camino muy largo que recorrer.

Noah se había ido, prometiendo que volvería, aunque gracias a Dios, mes y medio después no lo había hecho y tampoco había tenido señales de su padre, estaba a dos días de mi entrevista para adoptar a mi sobrino, y esta vez no iba relativamente sola, mi abogado se estaba encargando de los trámites y lo más probable era que lo obtuviera más rápido de lo normal, cosa que me aliviaba ya que yo había estado un tiempo en un lugar así y había sido una total pesadilla.

Quedaban apenas dos semanas para recibir a Christopher, y me encontraba trasladándome en a la ciudad de New York en un vuelo en primera clase junto con mi madre, a pesar de las contraindicaciones del doctor. Por suerte, llegamos sanas y salvas y nos hospedamos en un lujoso hotel ya que quería brindarle a mi madre todas las cosas que le habían arrebatado todos estos años, aunque eso no parecía llenarle el vacío que le había dejado toda esta situación y que aún seguía reflejando en su mirada, a pesar de que siempre que estaba cerca de mi sonreía.

Tenía que encarar a David ese mismo día, y cerrar ese ciclo vicioso porque estaba odiando la forma en la que intentó obligarme a no dejarlo hacía dos semanas atrás, era una persona totalmente diferente, aunque por desgracia, nos tendríamos que ver cara a cara en un lugar público nuevamente, sus padres me habían invitado a una ceremonia de compromiso de uno de sus hermanos, y sospecho que también tendrían la intención de celebrar el que nos habíamos inventado.

Mi cabello rubio colgaba largo y estilizado en mi espalda, cubriendo la abertura del vestido azul media noche que había escogido, por la comodidad de mi pancita y porque hacía juego con el de mi madre.

Hasta ese momento el plan de llevarla a aquella fiesta era para que de alguna forma discretamente comenzara a inmiscuirse con temas de la sociedad, para que poco a poco superara sus traumas y volviera a ser la mujer que era antes. Una que desgraciadamente no recuerdo siquiera, según el lapso de tiempo, yo aún estaba muy pequeña como para distinguir, aunque por lo visto ni siquiera mi padre pudo hacerlo. Y mi madre no lo culpa, eran gemelas idénticas y solamente con el corte de cabello correcto, no había forma de diferenciarlas.

Me aferré a su brazo como niña pequeña una vez entramos por la puerta principal y el miedo comenzó a hacer presencia, obviamente éramos el punto de mira de todas las personas presentes en la sala, en especial, porque mi madre, o mejor dicho mi tía, en sus tiempos fue una mujer reconocida en la alta sociedad, y los rumores estaban siendo ciertos, literalmente se habían desenterrado dos muertas del pasado.

Pasó poco tiempo para que mi campo visual se encontrara con el de David, se le veía ojeroso y un poco más delgado, a eso sumándole que su cabello ya no estaba, producto a las radiaciones y como tonta que soy, mirarlo en esa situación, aún peor que hace un par de semanas atrás, no hizo más que sacarme las lágrimas, y corrí lo más lejos que pude.

Un Imperio De Hielo Y Lunas AzulesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora