Christopher no estaba por toda la casa, a Noah y a mí no nos quedó más remedio que llamar a la policía en medio de la desesperación, pero para nuestra sorpresa Thania entró por la puerta principal con la silla de mi bebé en sus manos justo antes del primer tono.
Todos en la sala nos quedamos asombrados incluido el señor Thompson que a causa del jaleo se encontraba en la sala viendo que sucedía.
El impulso pudo más que yo y me abalancé sobre Thania y lo más delicado que mi rabia me ordenó, le arrebaté a mi bebé. - ¿Qué hiciste?
Una risa débil salió de su garganta dándole un aire triste- ¿Te refieres a que iba a hacer?
Mi mirada solo la enfocó escudriñando cada detalle de sus palabras. -Iba a desaparecer a tu bebé Eva, justo como tu desapareciste mis esperanzas de formar una familia con Noah.
- ¿Qué tramas Thania? -Noah se había puesto a mi espalda y me ayudó con el peso del asiento de bebé en mis manos.
-La verdad nada Noah, estoy cansada, yo misma me asombré de lo que estaba intentando hacer. Quería deshacerme del bebé justo como tú te deshiciste de nuestro matrimonio, pero él no tiene la culpa, descubrí que en realidad la tengo yo -Sus palabras parecían sinceras- yo tenía que haber sabido desde el principio que algo forjado a base de engaños no iba a hacerse realidad. -Una solitaria lágrima bajó por sus mejillas, no sabía si era una actuación perfecta o de verdad estaba arrepentida, pero aun así no bajé la guardia.
-Tenemos algo más de que hablar Thania. -Esta vez fue Noah quien interrumpió.
Tras las últimas palabras dirigió la mirada a su padre como si le reprochara desde ya lo que estaba a punto de aclarar- Tienes razón, lo siento, me aproveché también de la poca credibilidad que te da el señor Thompson y cometí un error.
- ¿De qué hablas Thania? -Esta vez era el abuelo de mi hijo quién habló en un tono un poco preocupado, como si su hija pequeña estuviera a punto de darle una mala noticia.
-Nunca estuve con Noah, al principio ambos quedamos en que yo iba a procrear un hijo por inseminación artificial, pero las dos veces que lo intentamos no se dio, no estoy esperando ningún bebé, fue mi excusa para aferrarme a algo que ya no es para mí.
El papá del CEO se veía molesto, tanto que la copa de licor que acariciaba en sus dedos de un tirón se estrelló en la pared del fondo y nos dedicó una última mirada de odio antes de desaparecer.
....
Todo parecía que iba marchando sobre ruedas, y esas eran las cosas que más me asustaban, llevamos un año viviendo en Florida, mi madre y yo estamos yendo a terapia, porque aunque no quisiéramos aceptarlo, estos últimos años habían sido desastrosos para ambas, incluso para Noah, quien nos acompañaba de vez en cuando, sobre todo en los momentos que no tenía trabajo, se había dedicado de lleno en atender la empresa de mis padres a petición mía mientras yo cuidaba a nuestro pequeño que hoy exactamente cumplía su primer añito.
Las cosas entre nosotros iban demasiado bien, y eso también me asustaba, Noah era un padre maravilloso y a pesar de que ya vivíamos juntos y era mi novio, se comportaba como un hombre de familia ejemplar, incluso mi madre lo comparaba mucho con mi padre a diario.
De hecho, esa mañana era especial para ambas porque habíamos quedado con la psicóloga en que, por fin, después de haberlo dialogado tanto debíamos de perdonarnos e ir a visitar la tumba que tanto estábamos evitando y a la vez deseando ir a ver.
No valía la pena vestir de luto, a mi padre no le hubiera gustado vernos sufrir, así que decidimos al menos vestir de blanco, y de hecho contrastamos en medio de tantas lápidas grises. Noah estaba con nosotras y cargaba a Chris, pero se había quedado rezagado un poco, supongo que para darnos espacio a que mi padre nos recibiera primero.
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Un Imperio De Hielo Y Lunas Azules
Lãng mạnEva es una chica linda y llena de secretos, pero rota por dentro ya que carga con la culpa de quitarles la vida a las personas que ama. Por cosas del destino encuentra un trabajo como secretaria del CEO de una de las empresas más grandes de New Yor...
