Al amanecer, Jungkook despertó temprano. Las cortinas de la habitación seguían cerradas, bloqueando la luz del sol, pero el aroma que llenaba el aire era únicamente el suyo. No percibía nada más, y eso lo calmó un poco; por primera vez en horas, se sintió un poco en paz consigo mismo. Con un suspiro, se levantó de la cama y se cubrió con la bata que había quedado tirada sobre las sábanas. Sus feromonas, antes intensas y agitadas, ya se habían disipado, dejando un aroma neutral que lo rodeaba. Mientras se acomodaba, no pudo evitar pensar en todo lo que había pasado, en cómo había reaccionado, y en lo vulnerable que se había sentido pero también en la extraña sensación de alivio que le dejaba saber que había sobrevivido a su propia tormenta interior.
Fue hasta el baño, sin preocuparse por cerrar la puerta. Lavó su rostro y cepilló sus dientes, aún sin ganas de ducharse. Preferiría hacerlo por la tarde, después de cenar. Aplicó algunas cremas hidratantes y salió del baño, buscando ropa cómoda para el día. Al mirar el reloj en la mesita de noche, se dio cuenta de que Taehyung ya se había ido a trabajar, y no regresaría hasta más tarde. El día sería suyo, en la mansión que su esposo había convertido en su hogar. Aunque la idea de pasar el día solo no le desagradaba, su estómago rugió de hambre. Dejó de lado los pensamientos que lo atormentaban y se apresuró a vestirse.
Al abrir la puerta de su habitación, pasó por varias otras, y su mirada se detuvo brevemente en la habitación de Taehyung. La curiosidad lo invadió: ¿Cómo sería por dentro? ¿Olería toda a él, como la mansión misma? Continuó su camino hasta la cocina, sin encontrar a nadie por el camino. Cuando llegó, la escena en la amplia cocina lo sorprendió. Todas las empleadas estaban ahí, esperándolo, como si ya supieran que iría.
— Buenos días, joven Jeon. ¿Qué desea desayunar? —dijeron todas al unísono, haciendo una reverencia.
Jungkook, un poco cohibido por la atención, parpadeó y se humedeció los labios.
— Hmm... buenos días. Lo que sea está bien —respondió, bajando la mirada, avergonzado.
— ¿Podría ser más específico, por favor? El señor Kim ha dejado claro que puede pedir lo que desee —insistió una de ellas.
Jungkook se sintió incomodado, pero en el fondo agradeció el gesto. Estaba acostumbrado a ser atendido en su casa, pero nunca con tanta formalidad.
— Muchas gracias. Unos pancakes con frutas y jugo estaría bien —dijo, aún sintiendo que le costaba pedir algo tan sencillo.
— ¿El jugo de qué lo prefiere? —preguntó otra sirvienta.
— De naranja, por favor —dijo con una sonrisa tímida.
Decidió alejarse un poco del bullicio y se sentó en uno de los bancos de la isla de la cocina, esperando que el desayuno llegara mientras las mujeres seguían trabajando. Después de unos segundos de silencio, Jungkook, con la mirada perdida, se atrevió a preguntar algo.
— ¿Puedo preguntar algo?
— Claro que sí, joven Jeon —respondió una de ellas mientras exprimía las naranjas.
— El se... digo, ¿Taehyung nunca desayuna aquí?
— Si se refiere a la cocina, no; y en la sala, muy pocas veces. —Contestó una de las empleadas mientras exprimía naranjas.
— ¿Entonces dónde lo hace? ¿O no lo hace?
La mujer se movió un poco con el exprimidor, colocándose frente a Jungkook, y le sonrió antes de responder:
— Por lo regular, no lo hace, y cuando lo hace, suele ser dentro de su despacho.
— Um, gracias —Jungkook reflexionó unos segundos antes de continuar—. ¿Y él viene por las tardes o por la noche?
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housewife. tk
FanfictionJungkook, un joven omega criado en una familia que valora las antiguas tradiciones, ha sido preparado toda su vida para ser el compañero ideal de un alfa. Su destino está sellado: convertirse en un esposo sumiso, ejemplar y dedicado, capaz de asegur...
