Ocho.

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— ¿Cómo va tu nueva vida de casado?

Taehyung dejó de escribir en el computador, se recostó en su silla y soltó un suspiro. Miró a Namjoon, con una mezcla de burla y curiosidad en la mirada.

— ¿Qué te puedo decir? Bien, supongo.

— ¿Bien? Por favor, ese no es el ánimo de un alfa recién casado. Bueno, creo que ni siquiera hubo luna de miel. — Namjoon dijo, volviendo a los papeles que firmaba. Escribió algo en el penúltimo y prestó atención a su amigo.

Tenía ganas de decirle algo, se lo había estado conteniendo desde hace días. Sentía que había algo que Taehyung no le había contado, tal vez la mitad de lo que sabía sobre su matrimonio.

Taehyung apretó la mandíbula. Namjoon siempre había sido directo, pero su matrimonio era algo que debía mantenerse en privado, ni siquiera él, su mejor amigo y confidente, tenía derecho a inmiscuirse.

— No me interesa si lo crees o no, estoy— estamos bien.

— No hueles a omega, y estás peor que cuando eras soltero. Tu aroma es tan fuerte que resulta abrumador. Por último, ¿Qué hay de malo en hacerlo público?

— ¿Podrías callarte, Namjoon? —la voz de Taehyung sonó áspera, más de lo que pretendía—. Tengo mucho trabajo, no estoy para escuchar tus suposiciones. Yo no me meto en tu matrimonio, por favor, no te metas en el mío.

Namjoon respiró hondo, intentando mantener la calma.

— De acuerdo, hombre... no quiero molestarte. Solo digo que deberías disfrutar de tu vida de casado. Sal temprano, cena con tu omega. Yo puedo encargarme de esto mientras no estás.

— ¡Sé que puedes hacerlo, pero basta! —la voz de Taehyung retumbó con un rugido quebrado, golpeando el escritorio con la palma abierta. Los papeles se desparramaron y una pluma salió rodando al suelo. No se conformó con eso: empujó varias carpetas con fuerza, el eco de los objetos al caer llenando el silencio que siguió.

Namjoon lo miró sin moverse, sorprendido. Sabía que su amigo podía ser explosivo, pero había algo distinto en esa furia. Taehyung estaba de pie, los hombros tensos, respirando agitado, con los puños tan cerrados que los nudillos se le habían puesto blancos.

No era solo enojo.

Namjoon suavizó el tono, bajando la voz casi como si hablara con un animal herido.

— Taehyung... tranquilo. No quise hurgar donde no debía.

El alfa desvió la mirada, incapaz de sostenerle los ojos, como si hacerlo significara exponer una verdad que no estaba dispuesto a admitir. La rabia en su rostro se quebraba con cada segundo, revelando lo que intentaba esconder.

— Deja eso, vamos por unos tragos. —el alfa mayor dijo, quitándose los anteojos y dejándolos sobre el escritorio. Su tono sonaba firme, pero no exigente; más bien era una orden disfrazada de invitación. Namjoon sabía cuándo insistir y cuándo ofrecer una salida.

Taehyung no dijo nada. Solo lo siguió, con la mandíbula apretada y los hombros rígidos. Al cerrar la puerta de la oficina, el golpe resonó con fuerza en el pasillo. Varias cabezas se alzaron de inmediato, pero ninguno de los empleados osó abrir la boca.

La secretaría levantó la vista justo a tiempo para verlos pasar. El contraste era evidente: Namjoon caminaba sereno, mientras que Taehyung parecía contener una tormenta bajo la piel. Ella solo se limitó a anotar la salida en su agenda y fingir normalidad, aunque el aire a su alrededor olía a rabia.

El eco de sus pasos se perdió en dirección al ascensor, dejando tras de sí un silencio incómodo.

— ¿Y tu omega? ¿No se molesta cuando haces esto? — Taehyung preguntó de la nada, simplemente con curiosidad.

housewife. tkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora