Para este punto de su matrimonio, Jungkook finalmente estaba siendo reconocido como esposo y omega, claro, habia demasiadas cosas que no le cruadraban a la sociedad como la falta de una marca en el cuello o las esperadas salidas tomado de la mano con su marido pero como se conocía, suponían que se debía a la reservada vida casi oculta que Kim llevaba.
Los medios esperaban ver al joven omega salir de las tiendas de marcas de lujo, en un auto ultimo modelo en las avenidas mas lujosas de la ciudad o inclusive en algún restaurante desprevenido para sacarle fotos y como siguiente llenarlo de preguntas incomodas pero no era así.
El acceso a la propiedad era nulo así que no podían esperarlo ahí y la zona residencial era exclusiva así que debían de tener muchos contactos y tiempo libre para cazar al joven omega y sacarle algo de información sobre su marido.
Todo lo que parecía imposible para los medios fue burlado por su madre que en instantes pudo acceder a la propiedad dándose aires de superioridad al recalcar que era la querida suegra del alfa Kim.
— No te estoy preguntando si puedo entrar, ¿No te dijo tu jefe que yo tengo libre acceso? — la señora Jeon se acomoda el bolso y saca su celular en cuanto un guardia frente a la entrada principal le detiene preguntando por su identificación.
— Señora, ya sé que es usted pero si es así permítame su identificación para comprobarlo. — responde algo cansado de la situación.
— ¿Por qué? Llama a mi Jungkook. — exige.
— Señora, el joven Jeon está en el jardín y...
— ¿¡Y!?
— ¿Qué pasa aquí? — alertado por el ruido y el aparente olor de la omega mayor, Jinsoo, el mayordomo llega a poner orden.
— Señor, la señora Jeon quiere entrar pero usted claramente sabe que tengo órdenes del señor Kim de no dejar entrar a nadie que no muestre su identificación y la señora parece no entender eso. — explica el guardia esperando una respuesta.
Entonces, Jinsoo mira a la mujer de apariencia mayor pero cuidada, una señora con unos ojos parecidos al del joven Jeon y con eso comprende que es la madre. Lo que si no le logra convencer es el aire de superioridad que parece tener siendo el joven Jeon todo lo contrario, un muchachito muy tímido y humilde.
— Esta bien, hablaré con el señor Kim, dejala entrar.
— Adelante, señora.
— ¿Lo ves? ¿Tanto te costaba? Esto lo debería de saber el señor Kim.
— Vaya y cuéntele, señora, está en todo su derecho. — restándole importancia el guardia responde y la deja entrar suspirando, deja un momento la entrada y se va por algo de beber.
— Discúlpeme señora ¿Jeon? Pero el señor Kim no nos notificó sobre su presencia o sobre si estaría aquí, mucho menos el joven omega.
— No debería de ser necesario, quería darle una sorpresa a mi retoño, por cierto, me trataron como una delicuente, la seguridad es insoportable.
Desviando el tema sobre la seguridad, Jinsoo cambia el tema.
— La llevaré con el joven, está en el jardín, el día está muy lindo.
— Gracias. — responde avanzado por la casa que analiza desde que puso un pie en la entrada, que lujo de mansión le ha conseguido a su hijo.
No podía estar más agradecida y orgullosa de haber casado a su hijo con ese alfa, si cuando lo conoció sospecho que estaba podrido en fortuna. Ahora sus sospechas estaban confirmadas, anhelaba tanto que todo mundo supiera sobre quién era su hijo. El omega de un alfa poderoso que tendría a cargo un linaje y el apellido.
Saliendo finalmente al jardín, sus ojos buscan hasta que lo ve sentando bajo la sombra de un árbol, sus ojos brillan al mirarlo, su adoración, su pequeño Jungkook ahora siendo el omega de esta propiedad.
— Adelante, señora, si me necesitan solo llámenme.
— Gracias que amable, no como ese fortachón.
El mayordomo le sonríe y da una leve reverencia retirándose, entonces su madre baja y con pasos rápidos corre hasta que Jungkook la mira y con sorpresa se levanta para recibirla.
— Mamá, ¿Qué... qué haces aquí? — su voz titubeó, y antes de que pudiera contenerse, lo abrazó con fuerza. Había pasado tanto tiempo desde la boda y el aroma familiar de su madre le llenó de una extraña calidez. No pudo evitar sentir la opresión en su pecho, como si las emociones que había reprimido durante tanto tiempo se desbordaran en ese abrazo. — te extrañé. — abrazándola más fuerte en el abrazo correspondido, Jungkook siente su garganta arder pero se niega a llorar.
— Mi corazón, yo también te extrañaba. No llores, por favor, no llores — susurró su madre, acariciando su espalda mientras dejaba escapar su aroma maternal, una mezcla de consuelo y serenidad que envolvía a Jungkook en un halo de calma. La fragancia era un refugio que lo reconectaba con lo que aún quedaba de su niñez, antes de las complicaciones de su nuevo matrimonio.
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housewife. tk
Novela JuvenilJungkook, un joven omega criado en una familia que valora las antiguas tradiciones, ha sido preparado toda su vida para ser el compañero ideal de un alfa. Su destino está sellado: convertirse en un esposo sumiso, ejemplar y dedicado, capaz de asegur...
