Veintitrés.

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— ¿Taehyung? — Jungkook lo llama mientras se acerca al baño. Su voz es baja y dudosa, porque se ha atrevido a tutearlo y porque no sabe si Taehyung lo escuchará.

Es tarde en la noche. Taehyung había llegado agotado, tan tarde y tan cargado de trabajo que incluso Jungkook ya estaba en su habitación cuando él llegó a pesar de que le había prometido esperarlo en el salón. Quería verlo entrar, aguantar el sueño solo para eso. Y así lo hizo.

No podía dormirse sin mirarlo cruzar esa puerta. Hubo un momento en que cerró los ojos, solo un instante, y fue ahí cuando Taehyung llegó. No estaba del todo dormido aún, así que pudo sentir su aroma. Supo que estaba en casa.

— Jungkook. ¿Qué pasa? Ve a dormir — responde Taehyung, saliendo del baño con sorprendente paciencia. Le pasa una mano suave por la espalda, guiándolo a caminar a su lado.

— Señor... — dice Jungkook, deteniéndose, lo que hace que Taehyung también se detenga. Se quedan parados unos segundos hasta que Taehyung va al sofá de la habitación y se sienta. Jungkook lo sigue, obediente.

— ¿Qué sucede, Jungkook? — pregunta con voz atenta. Cruza las piernas con su porte firme aunque el sueño lo esté matando. Tal vez Jungkook quiera hablarle de eso raro que siente y debe estar listo para escucharlo.

— ¿Está cansado? — pregunta Jungkook primero, con vergüenza por molestarlo.

Taehyung cierra los ojos unos segundos y ríe bajo.

— Vamos, dime qué sucede. Tengo toda la noche.

Jungkook se sonroja y asiente sin mirarlo. Después de restregarse contra su ropa, algo en él se cohibía, aunque sabía que era algo normal para un omega.

Musita lo que piensa y Taehyung intenta descifrarlo. Podría ser sobre ese artículo de revista, o tal vez sobre su omega. O con suerte, algo más banal, una de esas cosas que volvían a Jungkook extrañamente tímido.

— Y bien, Jungkook. ¿No me dirás qué sucede? —insiste, echando su cabello húmedo hacia atrás. Jungkook lo observa un instante, luego baja la mirada.

— Es que no lo sé... —responde, con ojos brillantes, esperando que Taehyung tal vez sí lo sepa.

— Dime cómo te has sentido.

Jungkook humedece sus labios, incómodo.

— He tenido mareos... náuseas. Me ha dolido el estómago. Y... perdóneme por no decirle, pero creo que tuve algo de fiebre.

Lo último lo dice casi en un susurro pero Taehyung lo escucha perfectamente. Su expresión se tensa, molesto por el hecho de que Jungkook haya callado eso.

— ¿Desde cuándo? ¿Y por qué me lo estás diciendo hasta ahora? —su tono se endurece, casi como un regaño.

Jungkook baja la cabeza, sintiendo más vergüenza.

— Porque me daba vergüenza decirle...

— ¿Vergüenza por qué, Jungkook?

— Porque la fiebre que sentí fue... muy extraña... —confiesa, ruborizado. Su aroma cambia inevitablemente.

Taehyung lo observa en silencio, atento. El cambio en su olor le despierta más preguntas de las que quisiera tener.

— ¿No me dirás?

— Es que... — Jungkook siente que el mundo se le viene encima. Decirle eso a Taehyung... simplemente le causa una vergüenza que lo ahoga. Pero Taehyung era su alfa y tenía derecho a saberlo. Le había prometido que jamás se burlaría de él. Así que, con un suspiro vencido, murmura—: Usted sabe... mi vientre dolía... y eso.

housewife. tkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora