Entonces los remordimientos comenzaron a caer como gotas de lluvia sobre una ventana en invierno, una tras otra, constantes e inevitables. Jungkook, quien siempre había creído en la familia como la Madre Luna la creó, se preguntaba por qué estaba a punto de casarse en medio de una mentira suave disfrazada de lujo. Su conciencia lo apretaba como un lazo mal hecho. No era capaz de mentir con descaro y decir que lo amaba. Sí, creía que podría llegar a hacerlo, pero aún no... no ahora, cuando lo estaba aceptando por los demás y no por sí mismo.
Los votos de un matrimonio eran sagrados. Iba a jurarle amor eterno frente a un centenar de personas, ¿Los estaría engañando a todos? ¿Estaba traicionándose también? Solo quería saltarse esa parte en la que tendría que fingir, con la mirada dulce y voz temblorosa, que era un omega enamorado, feliz y seguro de su nuevo enlace.
Su sueño siempre había sido casarse y lo seguía siendo no pudiendo negar que estaba feliz por haber sido emparejado con un alfa influyente, atractivo y completamente fuera de su alcance social. Entonces, ¿Por qué sentía ese vacío? ¿Por qué no se terminaba de sentir conforme? ¿Qué era eso que le causaba tanta intriga en el pecho?
Jungkook suspiró, tragando saliva con dificultad. Su garganta ardía como si hubiera estado llorando en silencio. El agua no ayudaba. Estaba a tan solo unas horas de presentarse en el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia y la celebración. Ya no tenía tiempo para brillar desde el corazón. Se miró una vez más al espejo y forzó una sonrisa, tragándose el nudo que lo había acompañado toda la mañana.
Solo faltaba su sonrisa para completar el cuadro. Estaba impecable: el traje, la joyería, el peinado con ondas suaves adornado por una corona de flores. Todo brillaba con él, pero no por él. Entre todos los aromas del lugar, el que más destacaba era el suyo... uno que se tornaba amargo y ansioso que nadie parecía notar.
— ¡Vamos, Kook! —interrumpió el golpe seco de la puerta, seguido por una estampida de omegas que entraron al vestidor entre risas y exclamaciones.
Sus aromas invadieron el cuarto, borrando el del omega triste.
— ¡Te ves tan hermoso, por la Diosa Luna! —decían mientras le tomaban fotos desde todos los ángulos, ansiosas por llenar las redes sociales con su imagen angelical.
— Vamos, llegó el chofer.
Jungkook logró sonreír un poco, dejando que el caos ajeno lo distrajera. Se entretuvo con las bromas de sus primas, algunas demasiado subidas de tono para su gusto. Hablaban de su noche de bodas como si él estuviera deseando que ocurriera. Si supieran...
— ¡Por la diosa! ¡Miren este lugar, ha quedado precioso!
— ¡Espero que mi boda sea igual de hermosa!
— ¡Es un sueño esto!
Y sí... lo era.
El lugar le robó el aliento. Todo había sido montado como si fuera un jardín sacado de un cuento encantado. Al aire libre, frente a una laguna con cisnes y patos nadando con elegancia, el sol de la tarde bajaba lentamente, tiñendo de dorado cada flor, cada hoja, cada rincón. Era el escenario perfecto. Una melodía de violines flotaba en el aire, mezclándose con los murmullos y los brindis suaves de los primeros invitados.
La entrada estaba cubierta por arreglos florales exuberantes; los árboles colgaban candelabros con luces cálidas. Las mesas se extendían a lo largo del sendero principal, enmarcando el arco de flores que esperaba por los novios.
Jungkook mordió sus labios al ver todo eso. ¿Cuánto había costado? ¿Cuántas cosas quedaban escondidas entre esas flores y esos cristales? Se sentía pequeño entre tanto esplendor.
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housewife. tk
FanfictionJungkook, un joven omega criado en una familia que valora las antiguas tradiciones, ha sido preparado toda su vida para ser el compañero ideal de un alfa. Su destino está sellado: convertirse en un esposo sumiso, ejemplar y dedicado, capaz de asegur...
