18. Las cartas sobre la mesa

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         | Adara |

Estamos en una reunión familiar ya que mamá nos quiere dar una noticia sobre su trabajo.

Mientras, esperamos o yo espero a Evelyn, ya que teníamos planeado hacer una fiesta en su casa.

Fue idea mía y de Evelyn.

Se lo habíamos comentado a Iris pero dijo que le daba pereza usar la cabeza para pensar en una estúpida fiesta.

—En cinco o seis meses—dice mamá suspirando—, tal vez me tenga que ir a Barcelona por trabajo.

—¡Mamá! ¡Esa es una gran oportunidad! —espeto sonriendo.

—Si, lo es, pero tengo miedo de que ustedes no puedan solos.

Finn bufa —. Mamá, por favor. No mires hacia atrás por nosotros, somos bastante maduros para ir por nuestras cuentas.

¿Finn? ¿Maduro? Pero por favor. Nos reímos todos.

Es el menos indicado para decir eso.

—Tú estarás en la universidad Finn, y tú en la preparatoria Adara, si llego a aceptar...estarás sola casi todos los días.

—Mamá, tranquila, estaré bien. No te niegues por mi, ni por Finn, de verdad —agrego.

—Todavía no es confirmado, solo me han dado esa oportunidad a mi. Sería un mes allí.

—Ojalá que sea confirmado, pues mira lo pedazo de doctora que debes ser para que sólo se hayan enfocado en ti. —Me encojo de hombros, sonriendo.

Mamá rie por mi comentario —. Ya veremos hija, falta mucho para que llegue esa fecha.

Suena el timbre de la casa.

—Debe ser Evelyn, iré a abrirle —aviso.

Me voy de la sala de estar y me dirijo hacia la entrada. Miro por el pequeño ojo de la puerta y sí, era mi amiga la rubia. Tiene unos jeans celestes con un corset rosa chicle.

Al abrir la puerta, Evelyn se lanza a mis brazos para abrazarme, como si me extrañara.

—¡Adara! ¿Cómo has estado? —Me suelta finalmente, y yo estoy quieta sin reacción.

Sacudo la cabeza —. Bien, gracias.

—Me alegro mucho, amiga. Saludaré a tu familia.

—Si, claro. Ve. —Hago un gesto liberándole el paso detrás de mi y no duda en pasar.

Mientras cierro la puerta, oigo por detrás como mamá le pregunta cosas acerca de su vida a Eve, ya que hace meses no la veía, no la tenía frente a frente.

Me translado hacia donde mi familia y mi mejor amiga se encuentran, para comenzar con lo que habíamos planeado con la rubia.

—¿Vamos? —interrogo.

—¡Adelante! —Me sigue y nos marchamos hacia las escaleras para llegar a mi habitación.

Al entrar, Evelyn se lanza a mi cama de una.

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