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En momentos como este deseabas haber aceptado la oferta de Harua de quedarte despierta un poco más tarde esa noche. Tal vez si te hubieras quedado despierta hasta más tarde, podrías haber evitado la misma pesadilla que te ha estado molestando durante varios días seguidos.
Cuando despertaste, tu cara estaba cubierta de sudor, tu camisa y cabello estaban desarreglados y estabas temblando. Tu pecho subía y bajaba mientras respirabas pesadamente, se sentía imposible respirar en ese momento. Tus ojos escanearon la habitación, estaba oscuro y nublado así que no podías distinguir nada. Pensaste que no te habías despertado de tu pesadilla.
Tus manos agarraron las sábanas mientras acercabas tus rodillas al pecho. Para entonces, todo el movimiento había despertado a Harua. Encendió la lámpara que estaba en tu mesita de noche y dejó que sus ojos se acostumbraran a la luz antes de girarse a ti. Verte así, temblando con manchas de lágrimas secas en tus mejillas, le rompió el corazón. Nunca te había visto así antes, así que habló al instante.
"¿Qué pasa, ___? ¿Tuviste una pesadilla?" Su voz era dulce, quería que le dijeras lo que te pasaba, sin hacerte sentir demasiado presionada para hacerlo al mismo tiempo. Vacilantemente colocó una mano sobre tu rodilla, sin saber cómo reaccionarías ante su toque en el estado en el que te encontrabas.
Abriste la boca para hablar, pero tenías la garganta seca y no salían palabras, simplemente recurriste a asentir, sentiste frío y miedo. Querías que te abrazara para poder sentirte mejor otra vez. Habías tenido la misma pesadilla durante días, pero esta vez había sucedido algo diferente que te sacudió hasta lo más profundo.
Harua estaba a punto de levantarse y traerte un vaso de agua, pero lo detuviste agarrando su mano. "Por favor no me dejes, no ahora..." Tu voz llegó a un débil murmullo en sus oídos, pero aún podía entender cada palabra que dijiste. Él obedeció rápidamente, viendo lo perdida que estabas. Volvió a sentarse y colocó una mano en tu cintura, acercándote a él.
Con la cabeza apoyada en su pecho, podías sentir los latidos de su corazón. Fue calmante. Ustedes permanecieron en silencio por lo que parecieron unos minutos antes de que Harua hablara de nuevo. "¿Quieres hablar de eso?" Sabías que estaba preguntando sobre el sueño, esperaba que no lo hiciera. Querías permanecer en el mismo silencio de antes, no habías hablado de la pesadilla con nadie, no querías mostrar un lado vulnerable de ti misma. Pero ya eras un desastre cuando Harua despertó así que tal vez no estaría de más decírselo ahora.
"Bueno, no es la primera vez que tengo esta pesadilla." Comenzaste, los recuerdos de noches anteriores inundaron tu cabeza. Te estremeciste antes de continuar hablando. "Estoy en esta pequeña habitación vacía y oscura. A veces siento como si las paredes se estuvieran encogiendo. Apenas y puedo respirar y hace mucho calor allí."
Él te escuchaba atentamente, aunque estaba medio dormido, y lo sabías porque cada vez que levantabas la vista de tus manos, notabas que su suave mirada se posaba en ti. Frotó suavemente el costado de tu cintura para aliviar la ansiedad que sentías. Fue agradable estar cerca de él mientras confesabas tu miedo. Sentía como su pudieras describir las cosas más locas que habías visto en tus sueños y él aún te escucharía y consolaría.
"Por lo general, la puerta de la habitación está cerrada con llave, pero esta vez estaba abierta. Así que corrí antes de que llegara el monstruo. Luego me persiguió. Fue más rápido. Volví la cabeza hacia atrás una vez y sentí ganas de vomitar cuando lo vi a él." No entraste en detalles sobre la apariencia del monstruo, ya que no querías recordar su rostro, te estremeciste de nuevo.
"¿Hay algo que te molesta en la vida real? Tal vez lo estás proyectando en tus sueños." Sugirió Harua, él no era un experto ni nada, y rara vez tenía pesadillas pero cuando las tenía eran problemas molestos en su vida real los cuales habían tomado diferentes formas de monstruos y cosas así.
Reflexionaste un poco sobre la pregunta. Era cierto, últimamente habías estado muy estresada y no habías tenido tiempo para relajarte. Esta era la primera vez en semanas que planeabas algo con Harua, y finalmente pudiste pasar algo de tiempo juntos como pareja. Así que tal vez fue el horrible estrés que estabas sintiendo últimamente y el hecho de que no tenías tiempo para cuidarte, lo que te había hecho tener estas pesadillas. Eso sonó bien. Le dijiste esto a Harua, escuchó y asintió antes de hablar.
"Lamento no haber estado ahí para ti antes. Si hubiera sabido que te sentías mal, podría haber hecho algo." Lo miraste a los ojos, él realmente se sintió triste como lo expresaba su tono. Te preguntaste qué habría hecho para hacerte sentir mejor durante los días anteriores, probablemente te habría llevado a citas lindas y siempre te habría mantenido cerca de él. Te arrepentiste de no haberle dicho antes, tal vez las cosas no hubieran llegado tan lejos, sin embargo, no lo culpaste.
"No deberías sentir pena, es mi culpa por no decir nada en primer lugar. Que estés aquí conmigo ahora es suficiente." Harua todavía se sentía mal. Tu eres su pareja, él debería haber podido saber si no te sentías bien sin necesidad de decirlo. Tu última frase le aseguró que al menos estaba haciendo un buen trabajo consolándote en este momento.
"Sabía que algo malo me iba a pasar. Quería despertarme pero no podía, ¿Sabes? Y entonces el monstruo me agarró la pierna y empezó a tirar de mi hacia él. Y luego... empezó a asfixiarme. No podía respirar. No podía ver nada. Estaba tan asustada que creo que también estaba llorando en mi sueño." Continuaste, con el corazón acelerado y los ojos llorosos. Te abrazó con fuerza. Él no quería dejarte ir y tú tampoco querías que él lo hiciera.
Te quedaste así por minutos. Su calidez te hacía sentir a gusto. Él acarició suavemente tu cabeza, mientras sentías que las lágrimas manchaban tus mejillas y su camisa. A Harua realmente no le importaba. Odiaba verte llorar, pero si necesitabas dejarlo salir, no iba a detenerte. El silencia volvió a llenar la habitación, esta vez por más tiempo. Momentos como este te hacían agradecer que Harua estuviera a tu lado. Él fue capaz de calmarte solo con su presencia. Dejaste de llorar y los dos, al ver que no querías separarte de él en ningún momento, caminaron hacia la cocina a buscar un vaso de agua.
Era muy tarde, Harua sabía que no ibas a dormir pronto, en lugar de eso, te ofreció hablar un poco más mientras escuchabas música, accediste sin pensarlo dos veces, queriendo distraerte de lo que acababa de pasar. Ustedes dos se acomodaron en la cama, abrazándose y hablando. Continuó pasando sus dedos por tu cabello mientras tú descansabas sobre su pecho. Sus conversaciones eran breves, mientras se escuchaba música suave de fondo.
Al final te quedaste dormida antes que él. Una pequeña sonrisa se abrió paso en el rostro de Harua después de verte finalmente tranquila. Depositó un suave beso en tu frente y otro en la punta de tu nariz. Detuvo la música y apagó la luz.