Capitulo 5

1.1K 79 4
                                        

El Álamo, Sinaloa. México.
Abril 05. 06:57 p.m.
Camila Zambada.

La banda tocaba y se escuchaba en todo el rancho, pues mi cumpleanos número 21 era hoy y se tenía que festejar como se debía.

Me encontraba sentada a un lado de mi apá disfrutando de la fiesta mientras nos tomábamos unos cuántos tragos

— Gracias por todo, pa.

— No tienes nada que agradecer, Mi Princesa, mientras Dios me de vida uste' va tener quién le festeje su cumpleaños con todos los lujos que se merece.

Seguimos platicando un rato cuando a lo lejos alcance a ver una tacoma blanca que iba entrando al rancho. En seguida supe quienes eran, pues el día anterior llegaron al rancho un convoy de trocas iguales.

— Apa, los invitaste a mi fiesta?

— Aunque no te guste tienes que aceptar que te va tocar convivir con ellos. Temprano estuvo aquí Iván, vino a trazar las rutas, tal cómo quedamos ayer y aproveché para invitarlos a que pasaran un rato ameno con nosotros, a demas los muchachos se llevan muy bien con tus hermanos, siempre se vieron como familia.

Para ser sincera la presencia de Alfredo y Ovidio no me molesta en nada, con ellos dos siempre nos supimos llevar muy bien, me atrevería a decir que en algún momento los quise como unos hermanos. La persona que me incomoda que este presente es Iván, ya que hoy hace 6 años ocurrió un suceso que hasta la fecha me causa algo de conflicto.

Siendo sincera tiempo atrás me sentí muy atraída hacia él, pero el hecho que es casi 20 años mayor que yo siempre me tuvo centrada en la realidad qué él jamás me tomaría en serio. Un claro ejemplo fue en mi cumpleaños número 15, Iván me invitó a bailar con él y yo acepte, sonará muy básico, pero una cosa llegó a la otra y terminamos besándonos, ahí, en medio de todos, sin importarnos que mi papá nos pudiera ver. Gracias a Dios no lo hizo, sino, estoy segura que lo hubiera corrido en ese preciso instante. No creo que le hubiera de haber agradado la idea de que su hija menor se besara con él mayor de los hijos de su más grande amigo y socio más fiel cuando de negocios se habla.

"— Tu a mí me encantas"

Resonó en mi cabeza, fueron las palabras dichas por Iván segundos antes de besarme.

Después de eso seguimos bailando mientras él me cantaba al oído aquella canción, la cual en ese momento sentí que era especialmente de él para mí.  Cómo si la hubiera mandado a componer solo para mí.

Cuando terminó la canción me dijo que tenía que ir con mi papá y estúpidamente creí que iba a ser para pedirle permiso para andar conmigo.

Lo sé, que idiota fui.

Pero cuál fue mi sorpresa que al día siguiente no se acordaba de nada y yo quede como una estúpida en frente de él, las palabras que me dijo en esa ocasión me quedaron grabadas.

"— Estaba borracho, no recuerdo siquiera haber bailado contigo — dijo viéndome — Vete y no le digas a nadie eso, que solo te meterás en problemas y me meterás a mi también. Además, no quiero que piensen que me gustan las niñitas como tú."

Estoy segura que él ya ni siquiera recuerda ese día, pero a mí me sigue calando, él fue el primero en darme un beso, y lo que me pesa es que ni siquiera lo recuerda. Desde ese día cada que cruzamos palabra solo es para discutir y mentarnos la madre, y mis hermanos y los de él solo se la curan viéndonos.

— Camila — la voz de mi apá me saco de mis pensamientos.

— Eh? — dije yo.

— Qué tanto piensas, caraja?

— No, nada, recordando nomás — respondí viendo como los Guzmán se están acercando, pero solo dos de ellos, el antes mencionado no los acompañaba.

— Cami, muchas felicidades — dijo Alfredo mientras me daba un abrazo, con él siempre me lleve mejor que con los otros de sus hermanos. Después puso en mis manos una cajita.

— Muchas gracias, Alfredo — agradecí tratando de adivinar que venía dentro. Una joya, sin duda alguna, pues Cartier se leía en la tapa.

— No piensas decirme que no debí haberme molestado?

— Para nada, sigue molestandote — dije haciendo que los presentes rieran.

— Pinche Camila — dijo riendo Ovidio — Ahí le va el mío — éste me extendió una caja de color blanco, con un moño morado en la tapa. Le pedí a mi papá que detuviera un momento el regalo de Alfredo para poder recibirla — Disculpe lo poquito y lo mal acomodado pero no hubo tiempo de comprar otra cosa.

— Uste' no se me apure por eso, Ratón, muchas gracias — agradecí y fui a guardar los regalos dejando a los hombres solos.

Cuando iba de regreso pude ver cómo el Chapito mayor iba bajando de una troca azul doble cabina, me pare un momento a observarlo, traía una camisa de botones color blanca y un pantalón negro, no alcance a ver más detalles pues ya estaba oscureciendo y él se encontraba a varios metros de mi. Si algo caracterizaba a Iván era su nada ostentosa manera de vestir, a comparación de otros mañosos, que se lucen vistiendo prendas con logos enormes.

Seguía parada donde mismo observando los movimientos del hombre que acababa de llegar, se veía de alguna manera indeciso, pues caminaba de un lado a otro, y si mi vista no me falla, pareciera que estaba hablando solo.

"No me sorprende" pensé "Nunca ah estado muy cuerdo"

Solté una pequeña risa y seguí mi camino al patio, pues es ahí donde se estaba llevando a cabo el festejo.

La Princesa | I.A.G.SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora