Capítulo 17.

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Iván Archivaldo Guzmán.

Cuando llegamos ya había mucho movimiento, camionetas mal parqueadas rodeaban la zona y encapuchados con cuernos en brazos daban vueltas alrededor de la casa.

Me baje de la camioneta y me dirigí apresuradamente hacía el interior de la casa seguido de mis hermanos.

Estaba desesperado por tener noticias.

- Que putas paso, Iván?- me preguntó don Mayo en cuanto cruce la puerta principal.

- No sé, Don Mayo, le juro que no sé - respondí.

Quise pasarle por un lado para irme a sentar en un sillón de la sala, el dolor en mi hombro empezaba a hacerce presente cada vez más y aún me sentía bastante alterado por lo antes ocurrido, pero me agarró de un brazo impidiendome seguir avanzando y lastimandome aún más.

- Tu andabas con ella, Iván, según tu la quieres mucho y ahora dices que no sabes que fue lo que pasó - me tensé.

Apenas iba a responder cuando Alfredo tomo la palabra.

- Con todo el respeto que se merece, déjeme decirle que Iván salió rato después de Camila. - dió un paso hacía nosotros - Y antes diga, que si ahorita Camila está aquí es gracias a que él se fue a seguirla, y que en cuanto escuchó los disparos nos avisó, sino, sabrá Dios donde hubiera de estar su princesa ahorita mismo.

Con es respuesta Don Mayo aflojó el agarre de mi brazo aliviando un poco la presión que estaba sintiendo en el hombro.

En ese momento Vicente iba bajando las escaleras.

- Donde vergas está el doctor? - preguntó agitado.

- Ya viene en camino, más tardar en 5 minutos está aquí - respondió el Chino. No me había dado cuenta que también estaba presente.

Vicente asintió recargándose levemente en la pared mientras con una mano se limpiaba el sudor de la frente. Su ropa al ser de color claro estaba ligeramente manchada de rojo lo que hizo que el corazón me comenzará a latir nuevamente con fuerza.

Él levanto la mirada y puso brevemente sus ojos en los míos. Después desvío su mirada hacia su papá y por último le dio un ligero vistazo a la postura de Alfredo.

Se que noto lo tensos que estábamos todos y no fue necesario que alguien lo pusiera al tanto de la breve conversación que hubo momentos antes.

- Siéntese, compa. - me dijo - Ora si con más calma díganos qué fue lo que alcanzó a ver.- le hice caso y pase por un lado de Don Mayo dándome cuenta de la mirada tan pesada que me dió. Me senté en uno de los sillones y Vicente se sentó justamente enfrente de mi - Lo escucho.

Me quedé unos segundos en silencio organizando las ideas en mi cabeza, repasando cuadro por cuadro lo antes ocurrido.

- Fueron los Beltrán.- Por fin hablé acaparando la atención de todos los presentes.

- Qué vergas estás diciendo?. - dijo Don Mayo.

- Por qué dices eso, Iván? - preguntó Vicente - Por qué lo dices con tanta seguridad?.

- Las trocas que iban siguiendo a Camila eran tacomas negras, idénticas a las que traía la gente que acabó con mi carnal el Moreno hace unos años y todos aquí sabemos quién fue el responsable de eso.

- Pero eso no quiere decir nada, Iván - se metió el chino - En todo Sinaloa hay un chingo de trocas como esas, pudo haber sido una casualidad.

- Pendejo no estoy y sé lo que vi, aparte ellos fueron los que nos pusieron el cuatro hace unos días, qué no? No sería mucha casualidad.

La Princesa | I.A.G.SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora