Camila Zambada.
— A donde fue Vicente? — pregunté.
— Gano pa' arriba, dijo que nos fuéramos adelantando a comer.
— Y Alfredo?.
— Tenía que hacer unas vueltas — respondió Ovidio.
Ya pasaron varios días desde el atentado que hubo y por fin ayer salió Iván del hospital. En estos días trate de irlo a ver pero no me permitieron salir del rancho, nadie me ah querido decir con exactitud como estuvieron las cosas, o quién es el responsable de eso, pero lo que si se es que desde ese día las cosas están tensas. Tanto que incluso los Guzmán se han estado quedando a dormir aquí.
Hace un rato me lo tope, yo iba bajando las escaleras y él estaba apunto de subirlas, lo detuve un momento y le dije que me alegraba que estuviera de regreso, pero al parecer las cosas con él volvieron a la normalidad, tal vez lo único que hizo que fuera amable conmigo en el hospital fue que estaba bajo los efectos de sedantes.
Por alguna razón pensar eso me pesó, aunque por otro lado no se que más esperaba, tantos años de burlas y malos tratos no se iban a acabar de la noche a la mañana solo por haberlo acompañado al hospital.
— Ya me van a quitar en encierro o todavía no? — le pregunté a mi apá.
— No, Camila — respondió serio — Las aguas están calmadas ahorita, pero es mejor esperarnos un rato más.
— Ya me arte de no poder salir! — me quejé.
— Camila, no chingues, tienes un chingo de hectáreas a tu disposición, nomás está de que quieras y te vayas a dar una vuelta por las siembras — dijo Serafín.
No suena mal.
En las tierras que rodeaban la casa había varias siembras de verduras, porque si, aunque muchos lo duden, los Zambada siguen siendo agricultores. Eso lo traemos en la sangre desde hace ya varias generaciones.
Muchos pensaran que todas y cada una de las tierras que están bajo el nombre de Zambada son explotadas para la producción de sustancias ilícitas, pero no, también tenemos otras siembras, como maíz, jitomate, trigo, calabaza, cebolla. La mayor parte de esas cosechas mi apá las reparte entre los pueblos que tienen una situación económica lamentable. Dice que él ya estuvo en su lugar y que esta bien cabrón llevar el pan a la mesa. Esa gente la ve dura y si uno tiene la posibilidad de ayudar en algo hay que hacerlo.
— O me pueden decir que tanto se traen y les ayudo a salir de esta — dije con esperanza de saber algo.
Nadie en la mesa me respondió.
Ya me estaba cansando está situación.
— Ya no soy una niña, tarde que temprano me voy a meter de lleno a laborar con ustedes — aunque estuviera enterada de varios negocios, y estuviera relativamente metida en esto, mi papá no me dejaba formar parte oficialmente de la organización.
Mi trabajo era ayudar al Chino con los pistoleros. Y aveces, por motivos de fuerza mayor, salía a tirar bala con ellos.
— Pero mientras pueda mantenerte alejada de los jales más peligrosos lo voy a hacer, Camila. — dijo mi papá — Tu como quiera pues andar de arriba pa' abajo sin tanto problema, pero tus hermanos tienen que dormir con la pistola bajo la almohada. Yo ni siquiera puedo salir a la calle sin que el gobierno o cualquier otro cabrón me quieran llenar de plomo.
Me quedé callada pensando en lo que dijo.
Tenía razón.
Voltee a ver a los presentes en la mesa y la mayoría me estaba viendo esperando a que respondiera algo.
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La Princesa | I.A.G.S
FanfictionDespués de la extradición de Joaquín Guzmán el cartel de Sinaloa se dividió a causa de la disputa del mando. Pero después de 3 años los menores vuelven a hacer trato con los Zambada, sin ser conscientes de todo lo que conllevaría. Un Guzmán Una Zam...
