Camila Zambada.
Me encontraba en un lugar que yo ya conocía: el lago donde una vez hace años me di cuenta de lo mucho que me gustaba Iván.
Arboles al rededor.
Aves cantando sin sesar.
El viento de la tarde golpeando mi cara.
La luz naranja del sol perdiendose en el horizonte.
Paz.
Toda la paz que no he podido tener en toda mi vida ahí, donde yo estaba. Cómo si por primera vez en mi vida por fin pudiera respirar tranquilidad.
Al no ser un lago muy grande se podía ver a la perfección lo que pasaba en la orilla contraria a donde estaba yo, y ahí estaba él.
Iván Archivaldo... Mi Archi.
No quite la mirada de donde estaba él hasta que también me vio, alzo la mano para saludarme y yo le contesté el saludo con una sonrisa en los labios; luego me pare de donde estaba sentada y comenzé a caminar al rededor del lago para llegar hasta donde estaba Archi, y él, al ver qué me estaba acercando comenzó a caminar en mi dirección.. luego pude ver cómo sacaba la pistola que siempre traía fajada en la pretina de su pantalón y apunto directo a mi dirección.
No entendía lo que pasaba así que detuve mi caminar, al detenerme Iván comenzó a correr hacia mi, como queriendo llegar antes que nadie...
— Camila, cuidado!— grito y voltee hacia atrás.
Ahí estaba él.
La persona que me arrebato lo más puro que tenía, la misma persona que hace unos días me había terminado de destruir: Héctor Beltrán.
Me estaba apuntando con un arma directamente en la cabeza.
— Camila! — escuché la voz de Iván a mis espaldas, esta vez más cerca que la vez anterior.
Trate de voltear pero de proto sentí que alguien me empujo, lo cual hizo que callera al suelo.
Y en eso, un disparo.
Luego otro.
Voltee hacia donde se encontraba Héctor, y estaba de rodillas con una mancha carmesi en el centro de su torso, tenía las manos a sus costados, con una de ellas sostenia el arma con la que me estaba apuntando momentos atrás. Cuando termine de repasarlo con la mirada, sus ojos hicieron contacto con los míos, movió los labios tratando de decir algo, pero la voz ya no le salió, sin embargo, pude leer en ellos lo que trado de decir.
'Fuiste mía, y ya no serás de él'
Y entonces, una sonrisa maniaca apareció en su rostro, sus dientes ya estaban manchados de sangre, y finalmente calló al piso boca abajo. Estaba muerto.
Después voltee a ver dónde se encontraba la persona que me había salvado la vida, otra vez, pero lo que mis ojos vieron me helaron la sangre. Iván estaba tirado en el piso y a su al rededor había un charco de sangre que cada vez crecía más.
Tenía un disparo en la frente.
— Iván!— su nombre en un grito desgarro mi garganta, mis ojos comenzaron a derramar lágrimas como si de un río se tratase. — Iván no!— trate de acercarme a él pero mis pies no me respondieron. — Archi..— fue el último susurro que salió de mis labios.
— Archi, no! — abri los ojos y me senté en la cama totalmente desorientada.
— Cami, que paso? — su voz me hizo voltear y entonces lo vi.
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La Princesa | I.A.G.S
Hayran KurguDespués de la extradición de Joaquín Guzmán el cartel de Sinaloa se dividió a causa de la disputa del mando. Pero después de 3 años los menores vuelven a hacer trato con los Zambada, sin ser conscientes de todo lo que conllevaría. Un Guzmán Una Zam...
