Capitulo 7

21 7 0
                                        


CAPITULO 7

ALAIA

Desperté completamente desorientada. No reconocía el lugar. Me encontraba recostada sobre una roca fría, rodeada por una densa neblina y sombras flotantes que parecían almas condenadas. Mi espalda ardía con un dolor insoportable. Instintivamente llevé mis manos hacia atrás... y lo supe.

Mis alas. No estaban.
Me las habían arrancado.

—No... —susurré, incrédula—. No puede ser...

Un grito desgarrador brotó de mi pecho. Lo más importante para mí, lo que me definía como ángel, había desaparecido. Caí de rodillas, rota.

En ese momento, Ares apareció. Sin decir palabra, me rodeó con sus brazos. Me sostuvo con fuerza, como si al hacerlo pudiera detener mi caída al abismo emocional en el que me sumía.

—Alaia —murmuró—. Tranquila. Todo está bajo control. Lo resolveremos, lo prometo.

—¡Nada está bien! —grité entre sollozos—. Estoy en el Inframundo, me arrebataron mis alas, y no volveré a ver a Kaia. ¡Todo se vino abajo!

—Sé que ahora todo parece perdido —dijo suavemente—, pero te juro que saldremos de esto. Confía en mí. Y escucha... tengo noticias. ¿Recuerdas a Apolo?

—¿Apolo? Claro, el más joven del escuadrón celestial.

—Pues resulta que tiene una naturaleza dual: mitad ángel, mitad demonio. Su padre es uno de los Siete Príncipes del Infierno, y ha accedido a ayudarnos.

Lo miré incrédula.

—¿Hablas en serio?

—Muy en serio. Habló con su padre. Contamos con su apoyo. Pronto vendrá a reunirse con nosotros.

Me limpié las lágrimas, tratando de recobrar algo de entereza. A pesar del dolor, la esperanza de volver a ver a Kaia me daba fuerzas.

—¿Cuál es el plan? Haré lo que sea. Solo quiero verla de nuevo.

Ares sonrió con ternura.

—Eso me gusta. Firmeza. Valentía. Apolo vendrá esta tarde. Necesitamos tu ayuda más que nunca.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? No recuerdo nada...

—Una semana. No fue un simple desmayo, Alaia. Fue un coma. El mismo día del destierro, luché contra Eros, ambos caímos en el abismo. Mientras descendíamos, tú intentaste volar... y tus alas se incendiaron. Fue Apolo quien te salvó.

—¿Una semana...? ¿Y tú estás bien?

—Estoy ileso. Y Kaia está bien también. Apolo la visitó. Inauguró su restaurante. Está feliz. No te preocupes por ella ahora. Concéntrate en sanar.

Saber que Kaia estaba bien me reconfortó. Que Ares estuviera conmigo, aún más. Siempre había sido mi refugio, incluso en la peor oscuridad.

Horas después, Apolo llegó. A su lado, inesperadamente, venía Eros.

—¿Qué demonios hace él aquí? —pregunté, fulminándolo con la mirada.

—No tengo malas intenciones —dijo Eros con calma—. Estamos todos atrapados en esto. O trabajamos juntos... o morimos.

—Eros tiene razón —añadió Apolo—. Alaia, necesitamos tu ayuda. Y también la de él. Lo que está en juego es más grande que todos nosotros.

—¿De qué hablas?

MOON FLOWERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora