"El plantel de Boca se entera de la relación de Marcos y Enzo"
—Marcos —lo llamó Chiquito sin apartar su mirada.
—¿Qué pasa? —le preguntó Marcos, y empujó a Blondel para quitárselo de encima—. Uh, hermano, que pesado que sos —le gruñó.
—Dale, Marcos... —intentó de nuevo Lucas, y ahí Marcos entendió lo que buscaba Lucas, lo que buscaba desde hacía meses.
Podría ceder y darle lo que quería, ese pensamiento se le cruzó por la cabeza. Podría darle lo que quería y no decirle nada a Enzo.
Pero recordó cuánto había sufrido Enzo por su culpa, y no se animó a hacerlo sufrir más... ¿Si se enteraba y lo dejaba, qué hacía él?
—¿No sabés entender un NO, Lucas? —le dijo de mala manera.
—¿Por qué no querés? —¡Y seguía insistiendo!
—Porque no... Porque estoy con alguien —respondió Marcos, mirándolo a los ojos. Nunca se avergonzaría de decir que estaba en pareja con el chico más lindo del mundo.
—¿Osea... F-Formal? —le preguntó Romero.
—Sí —asintió Marcos—. Formal y desde el año pasado.
—¿Quién es? —volvió a preguntar Chiquito.
—¿En serio te enamoraste? —La pregunta de Blondel descolocó a Rojo.
—¿A qué te referis con en serio? —le preguntó intentando estar calmado.
—Que si te enamoraste en serio o si sólo estás jugando —respondió Lucas.
—Si jugara con él, estaría igual con otras personas y no me importaría nada —dijo Marcos.
—No te creía capaz de enamorarte —dijo Lucas.
—Llevo enamorado de la misma persona desde los 22 años —le dijo, furioso, Marcos—. Y nadie te preguntó lo que vos crees o no, nadie te preguntó si estoy jugando con él, NADIE te preguntó SI AMO A ENZO DESDE QUE LO CONOCÍ O NO —le terminó gritando. No quería revelar la identidad de su novio, pero el enojo le ganó.
—Marcos, calmate —le dijo Chiquito mientras se lo llevaba al vestuario. Marcos forcejeó con él para soltarse, pero su amigo no se lo permitió.
—Soltame —pidió Marcos.
Chiquito lo miró fijamente.
—Dejá de mirarme así —murmuró Marcos, incómodo ante esa mirada que parecía leer hasta sus pensamiento más profundos.
—Te miro normal —dijo Sergio, soltándolo de a poco—. ¿Qué pasó allá?
—Que Lucas es un pelotudo, eso pasó —respondió Marcos.
—No hablo de eso —suspiró Chiquito—. Hablo de... ¿Enzo?
La manera en que Chiquito dijo el nombre, le dio mala espina a Marcos, quien se alejó con mucha lentitud sin apartar su mirada, como quien se aleja de un depredador.
—¿Qué pasa con él? —preguntó con precaución.
—¿Enzo... Pérez?
Marcos lo miró con miedo y no contestó. Se quedó acurrucado donde estaba, con su celular en la mano. Miró su fondo de pantalla (una foto de él, Enzo y Berna) y sonrió con tristeza.
—Te voy a decir lo mismo que le dije a Lucas: ¿Qué...? —estaba logrando decirle a Romero.
—No tengas miedo —lo interrumpió Chiquito—. No voy a decir nada si es ese Enzo. Lo conociste en Estudiantes, las fechas coinciden —se le escapó.
Porque sí, él y Armani hasta fechas probables tenían, y esa era la confirmación que necesitaban.
—¿Qué fechas? —Marcos lo miró con desconfianza.
—Dijiste que te enamoraste a los 22 —la piloteó el arquero—, y el único Enzo en ese momento era... Enzo Pérez.
—¿Por qué te importa? —A esa altura, Marcos ya desconfiaba hasta de la mosca que estaba pasando por su lado. Tenía miedo de que alguien le contara a los periodistas y cagaran todo entre ambos, lo que habían empezado hacía casi quince años y, formalmente, sólo hacía unos meses.
—No voy a decir nada, no me mires así —intentó calmarlo Romero.
—Vos capaz que no, pero ¿qué me asegura que no le digas a alguien? Y que llegue a la prensa.
Marcos hacía como que no le importaba, pero ese era su peor miedo: que alguien destruyera lo que tenía con Enzo.
—Dejame solo —pidió con voz temblorosa.
—Marcos...
—DEJAME SOLO —gritó Marcos, ya con la voz totalmente quebrada.
Pero Sergio no le hizo caso: al verlo así de mal, se acercó a abrazarlo por más que el defensor intentara alejarse. Marcos intentó separarse, pero no tenía fuerzas para seguir peleando. Se derrumbó en sus brazos mientras empezaba a llorar.
—No puedo perderlo —balbuceó entre lágrimas.
Chiquito no le dio importancia a lo que dijo, sólo lo acarició y abrazó.
Marcos lloró como hacía tiempo que no lo hacía. En el último tiempo, el único llanto que se acercaba a ese, era el de después de perder la final de Libertadores. El llanto estando abrazado a Enzo, no cuando estaba con sus compañeros.
Con Enzo siempre se soltaba y podía ser él. Si tenía que llorar, sabía que con Enzo podía llorar todo lo que quería y que su novio se quedaría a su lado abrazándolo, como en Estudiantes.
No quería perder a Enzo por nada del mundo, y rogaba que ningún otro jugador se haya dado cuenta de que ese Enzo, era Enzo Pérez, el capitán de su clásico rival. No lo sería por mucho tiempo más, ambos sabían que Enzo se iría a Estudiantes de nuevo en pocos días, y Marcos estaba todavía más asustado.
Tenía miedo de que se separaran. Era sólo una hora de distancia entre ambas ciudades, y por eso tenía la pequeña esperanza de que Enzo se quedara viviendo con él.
No quería perderlo, y el hecho de que sus compañeros supieran de su relación, hacía todo mucho más peligroso.
Estaba, sencillamente, aterrado. Se le había escapado lo que no se le tenía que escapar. Sus compañeros sabían lo que no tenían que saber...
Unas horas después, el entrenamiento terminó y con eso, uno de los peores entrenamientos de Marcos en Boca. Estaba a la defensiva, saltaba ante la primera mirada extraña según él, y hacía mal las cosas.
—¿Qué te pasa? —le preguntó Cavani, mientras Rojo se ponía las zapatillas de nuevo, después de bañarse.
—Nada —gruñó Marcos, tirando sus botines en el botinero, con toda la bronca del mundo. Se levantó y se fue sin despedirse, bajo la mirada extrañada de todos—. ¿QUÉ MIERDA MIRAN? —gritó al ver que lo miraban.
Se fue al auto entre asustado y enojado, y no alcanzó a sentarse que rompió en llanto. Fue a buscar a su novio entre lágrimas.
—¿Qué te pasó? —le preguntó Enzo al subir y verlo así de destrozado.
Marcos lo abrazó apenas lo vio, y lloró en su pecho. Enzo lo abrazó e hizo que cambiaran de lugar así manejaba él.
—Perdoname —sollozó Marcos.
—¿Qué pasó?
—Enzo, se enteraron.
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Estando juntos
RomanceMarcos y Enzo eran amigos desde hacía dieciséis años, aunque se convirtieron en amigos con derechos hacía casi quince. "Sólo sexo", habían dicho. Pero no pudieron. Se enamoraron inevitablemente. [Empezada el 29/03/24 Terminada el 10/07/24]
