"Donde los compañeros de Marcos llegan a su casa"
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—¿Voy a la pieza y cuando me llames, bajo? ¿O me quedo con vos? —le preguntaba Enzo a Marcos.
Estaban en el patio y todavía faltaban una o dos horas para que llegaran los compañeros de Marcos, quien ahora estaba prendiendo el fuego.
—Quedate —pidió Marcos—. No quiero esconderte más. Quiero que estés conmigo cuando lleguen, así se dejan de hacer los boludos.
—Te amo —le dijo Enzo, mientras le tiraba una pelotita a Berna.
—Yo a vos —dijo Marcos, acercándose a ambos.
—Maru... —susurró Enzo—. ¿Y si me dicen algo? Sabés bien lo probable que es que pase eso.
—Ah, pobre. Pobre del tipo que te mire un poquito mal, pobre del que te diga algo o te haga sentir mal —murmuró Marcos con tono amenazante.
—Tranquilo —susurró Enzo, agarrando su brazo—. No pasa nada.
—Sí pasa —contradijo Marcos—. No voy a dejar que te traten mal en nuestra casa, para eso que ni vengan.
Enzo lo abrazó, se escondió en su pecho y lo rodeó más fuerte con sus brazos, mientras sentía las grandes manos de Marcos acariciando su cintura y su espalda baja. Cerró los ojos, hundiendo su nariz en el pecho de Marcos. Estaba tan enamorado de ese hombre.
—¿Hace cuánto? ¿10 años? —preguntó Marcos.
Enzo sonrió, sabía que le preguntaba que hacía cuánto estaba enamorado de él.
—Hace casi 16 años que nos conocemos, ¿no? —dijo—. Bueno, hace unos... 13. Me di cuenta cuando te fuiste a Europa, pero siento que venía desde antes.
—¿Desde la final? —sonrió Marcos.
—Sí, creo que sí —respondió Enzo, mirándolo apenas—. ¿Y vos?
—Me di cuenta cuando te volví a ver cuando fuiste a jugar a Portugal —contestó Marcos—. Y porque te extrañaba mucho. Pero también creo que viene desde la final.
—Es que todo empezó ahí, Mar —sonrió Enzo.
—Y ahora miranos. Casi seis meses juntos —dijo Marcos.
—Casi 15 años de boludeos, agregale —dijo Enzo, y Marcos lo calló con un beso.
Berna ladró, y sólo paró cuando Enzo se acercó para atenderlo y jugar. Marcos vio esa escena y les sacó una foto luego de sonreír como un boludo. Amaba mucho a su familia.
Y pensar que primero no quería enamorarse de nadie, y ahora no podía imaginar su vida sin Enzo al lado.
Cuando quedaba como media hora para que llegaran todos, Marcos y Enzo se bañaron juntos y luego se cambiaron.
—Estás demasiado lindo, me voy a poner celoso porque todos te van a mirar —dijo Marcos al verlo.
Enzo se sonrojó y le dio una tímida sonrisa.
—No puede ser —suspiró Marcos, enamoradísimo—. Te vi millones de veces sin ropa y vos nada, ¿y te sonrojás cuando te digo "el amor de mi vida está hermoso"?
Enzo se sonrojó más ante eso (y Marcos se enamoró más. Lo miraba con corazones en los ojos).
—Yo sólo te voy a mirar a vos —murmuró Enzo.
—Y yo sólo a vos —susurró Marcos, y lo besó con suavidad.
Se separaron cuando escucharon golpes en la puerta y los ladridos de Bernabéu.
—Controlá a Berna que yo les abro —dijo Marcos mientras bajaban, y Enzo se llevó a Berna al patio.
Marcos abrió la puerta cuando su cachorro estuvo lejos. Saracchi, Edi y Miguel estaban afuera. Los dejó entrar.
—¿Presentás o no? —le preguntó Edi luego de saludarlo.
—Pará, boludo, si siempre al que tienen que presentar llega un rato después —se metió Saracchi—. En todo el mundo es igual y lo sabés.
—Esa regla me la paso por el orto —le dijo Marcos antes de que Edinson pudiera hablar—. Se quedan...
No pudo terminar ya que volvieron a golpear la puerta. Abrió mientras se escuchaban ladridos en el patio.
—¿Tenés un perro y no nos dijiste? —le preguntó Exe, con los ojitos brillantes.
—De acá no se mueven —los amenazó Marcos mientras entraban todos—. ¿Qué les dije de entrar en manada?
Mientras Rojo retaba a sus compañeros, Exe se escapó al patio junto a Saracchi. Claro que no se esperaban (o tal vez sí, por la tele) lo que vieron.
—¿E-Enzo? —susurró el ex River.
Al escucharlo, Pérez levantó la cabeza.
—¿Chelo? —susurró.
Marcelo, sabiendo cómo era Enzo, no se acercó corriendo a abrazarlo, sino que esperó a que se acercara su ex capitán. Pasó un minuto o menos hasta que ambos se abrazaron.
—¿Qué hacés acá? —susurró Saracchi—. Te extrañé, capi hot.
Enzo no contestó, sólo lo siguió abrazando.
—¡Óscar Exequiel Zeballos y Marcelo Josemir Saracchi Pintos! —se escuchó el grito de Marcos.
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Estando juntos
RomanceMarcos y Enzo eran amigos desde hacía dieciséis años, aunque se convirtieron en amigos con derechos hacía casi quince. "Sólo sexo", habían dicho. Pero no pudieron. Se enamoraron inevitablemente. [Empezada el 29/03/24 Terminada el 10/07/24]
