"Marcos se junta con sus compañeros y presenta a Enzo".
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—Ahora sí les tengo que presentar a alguien —dijo Marcos unos minutos después, cuando todos ya estaban acomodados.
Todos empezaron a hablar y gritarse entre ellos:
Les dije que no iba a presentar yo.
Paguen todos que nadie acertó.
—¡Yo sí dije que Marcos iba a presentar a alguien! —Ofendido, Saracchi cortó el grito de Cavani.
—¡Páguenle al Chelo, gente! —gritó Edinson, y todos, incluso él, le dieron los $2000 al ex River.
—¿Ahora se calman? —gruñó Marcos cuando todos se sentaron de nuevo.
—¿Quién es? —preguntó Jabes.
—Dejen de hacerse los boludos, saben bien con quién estoy —dijo Marcos—. Pero primero tengo que decirles algo.
—Mande, capitán —murmuraron todos.
—Le llegan a decir algo, lo llegan a cargar, lo llegan a hacer llorar —miró a Blondel—, a hacerlo sentir mal, le llegan a coquetear —miró a Figal y a Lema—, a mirarlo mal, o algo que lo haga sentir mínimamente mal, y les juro, les juro, que reviento a piñas al que haya hecho eso y después digan lo que quieran, pero no voy a permitirlo.
Para su furia, todos aplaudieron, mientras Lautaro reclamaba que quería a alguien que lo cuidara así.
—Dejen de aplaudir, la puta que los parió. —Marcos se acercó al patio, aunque Enzo ya estuviera en la puerta para entrar, con los ojitos brillantes al escuchar lo que había dicho—. ¿Escuchaste? —susurró.
—Todo —asintió Enzo—. Y te diría que me puedo defender solo, pero...
—¿Pero?
—Dios, Marcos. —Enzo se acercó para abrazarlo y le ofreció una sonrisa temblorosa, que Rojo besó—. Te amo tanto, nene —murmuró, dejando caer una lagrimita de la emoción, la cual Marcos limpió con suavidad.
—Y yo a vos, mi amor, para siempre —le dijo Marcos, agarrando su cara y uniendo con cuidado sus labios, dándole uno de esos besos que siempre desarmaban al 22 por lo tiernos que eran.
El mundo desapareció para ambos, ni siquiera le hicieron caso a los "Dale campeón, dale campeón", que cantaban sus compañeros. ¿Los habían visto besándose? Sí, y ahora oficialmente. Ahora todos sabían que él y Enzo Nicolás Pérez eran pareja.
Al separarse, Enzo tenía los ojos húmedos, aunque no lloraba, sólo miraba a Marcos con adoración.
—Que hermoso es que me mires así —sonrió Marcos, agarrando su mano y atrayéndolo hacia él, hasta rodear su cuerpo con un brazo y acercarse a los demás, quienes habían corrido a sus sillones/sillas y hacían como que no había pasado nada.
Todos menos Chiquito y Edinson, que se cagaban de risa en una esquina. Marcos les dio una mirada despectiva y decidió ignorarlos.
—Ahora sí dejen de hacerse los boludos —les dijo Marcos a todos mientras se sentaba y sentaba sobre él a Enzo—. Les presento al amor de mi vida.
Eso lo dijo mirando con desafío a Blondel, quien los miraba como si no pudiera creerlo. Como si no pudiera creer que la pareja que había intentado destruir, estuviera tan cariñosa frente a sus ojos.
Por supuesto que Enzo, apenas lo vio, lo miró con burla y bronca. A petición de Marcos, se ahorró sus comentarios.
—Ahora sabemos quién gobierna tanto a Marcos —comentó Janson.
—¿Qué decís? A mí no me gobierna nadie —negó Marcos.
—Maru —lo llamó Enzo, y a Marcos le cambió la cara.
—¿S-Sí? —susurró, mientras miraba con sumisión a Enzo.
Claramente, Enzo lo miró con burla y Marcos empezó a putearlo, pero se retractó enseguida al ver cómo cambiaba la carita del amor de su vida.
Todos se empezaron a burlar de Marcos.
—Dale, loco, ¿de qué lado están? —se quejó Marcos.
—Nos conviene estar del de Enzo —le dijo Zeballos y un par más asintieron.
—¿Qué preferís? ¿Qué me puteen o esto? —le dijo Enzo a Marcos.
—Esto —suspiró Marcos.
No pasaron ni cinco minutos, que Marcos se fue para empezar a poner la carne. Y Chiquito lo siguió para ayudarlo, aunque todos sabían que era para molestarlo.
Muy de a poco y tanteando el terreno, Enzo, en ausencia de Marcos, se empezó a soltar un poco. Todavía tímido y con precaución, pero empezó a hacerlo.
—No te van a decir nada —le dijo Saracchi—. Marcos los mata.
—Lo sé —asintió Enzo.
Algunos colaboraron para que Enzo se soltara, otros hablaban entre ellos. Y Blondel, miraba a Enzo con ganas de matarlo.
Marcos volvió un rato después, peleando con Chiquito.
—Le voy a decir a Franco —le advertía Marcos a Sergio.
—Decile lo que quieras, es mi amigo, no somos nada —le dijo Romero desde la otra punta.
—Mmmm —dijo Marcos, y buscó apoyo en Enzo—. Vos los viste, Enzu, ayudame.
—¿Y después no querés que te jodan a vos? —fue la respuesta de Enzo, quien siguió chusmeando con los uruguayos y los arqueros, que de alguna manera siempre se enteraban de todo.
—¿Hace cuánto están juntos? —preguntó Brey.
—Casi seis meses —respondió Enzo—, pero tu capitán me viene boludeando hace quince años.
—Mentira —se quejó Marcos, acercándose para abrazarlo por detrás y besando su sien.
—Dejá de negarlo, nene, es verdad —le dijo Enzo, encogiéndose de hombros—. Y está bien, porque es lo que pasó al final.
—Mejor no digo lo que sé —comentó Edinson.
—Considerando que sé cosas que te pueden comprometer más a vos que a mí, mejor no —lo amenazó Marcos.
—Rojo —murmuró Enzo, y su novio se calmó.
—¿Cómo que te viene boludeando hace quince años? —le preguntó Saracchi.
—Éramos amigos con derechos —respondió Marcos, helado, y sus compañeros decidieron no preguntar mucho más.
La joda terminó siendo de las mejores, y obviamente la noche terminó, cuando todos ya se habían ido, con Marcos, Enzo y Berna, acostados en la cama y tapados, mirando una película.
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Estando juntos
RomansaMarcos y Enzo eran amigos desde hacía dieciséis años, aunque se convirtieron en amigos con derechos hacía casi quince. "Sólo sexo", habían dicho. Pero no pudieron. Se enamoraron inevitablemente. [Empezada el 29/03/24 Terminada el 10/07/24]
