Nine

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Roseanne's POV.

No sabía qué diablos estaba pasando. 

Todo comenzó con aquel extraño momento que compartimos en el salón de su universidad ¿Cómo habíamos llegado a ese punto? Y más importante aún... ¿Qué había sentido? Porque estaba segura que no fue el rechazo habitual que sentía cuando otras mujeres se me acercaban. La idea de alejarme de ella ni siquiera cruzó por mi mente. Joder, si incluso me incliné para acortar la distancia ¿Iba a besarla? 

Imposible. 

La memoria de Suzy seguía aún fresca en mi memoria. Me negaba a entretener un momento de confusión o debilidad. Sólo nos habíamos visto atrapadas en el momento y agradecía que aquel chico nos hubiese interrumpido. Nos había evitado un momento de incomodidad y arrepentimiento.

Aún así era consciente de Lisa. De la forma en que se movía y hablaba. Había notado que era una chica muy genuina y no mostraba un comportamiento diferente frente a las cámaras, que era algo que usualmente harían las personas en su posición. Era optimista, alegre y comprensiva. Había notado aquello cuando la acompañé al Walter Reed que es el hospital en el que justamente tuve mi rehabilitación aunque estaba segura que ella no lo sabía. De alguna manera sentí una calidez en el pecho cuando la vi hablar con los soldados con tanta familiaridad, como si fueran sus amigos y realmente se preocupara por lo que tenían que decir. Fue evidente que no lo hacía porque era un deber en su agenda sino porque realmente le importaba. 

Y así lo comprobé cuando corroboré que las visitas al Walter Reed eran completamente agendadas por ella y no por la casa blanca. 

Lisa había estado de muy buen humor mientras estuvo hablando con algunos soldados pero su comportamiento cambió completamente luego de mi charla con Stella. Ella fue la doctora de cabecera durante mi recuperación y sabía todo sobre lo que sucedió en Irán aunque nunca me presionó para hablar de ello. Me vio en uno de mis peores momentos pero nunca se dio por vencida conmigo aún cuando yo lo había hecho. Supongo que tantos meses juntas nos llevaron a tener una buena relación, tan buena como puede ser una relación de paciente-doctora. Stella sabía de mis intenciones de volver a Irán y nunca ocultó que se oponía completamente a la idea.

Poco después de mi conversación con Stella, Lisa dijo que quería marcharse y comenzó a comportarse como una cría. En serio, ella tenía cualidades muy buenas pero realmente podía ser un dolor en el trasero cuando se lo proponía. 

¿Y qué pasaba con ese mal hábito de saltarse las comidas? Realmente me enfurecía. 

Sabía que había intentado evitarla todo lo posible desde el incidente en la universidad pero de regreso a casa intenté mantener una conversación civilizada con ella pero tenía que arruinarlo todo y continuar con esa actitud de niña malcriada. 

Sabía que debía dejarlo pasar pero no pude hacerlo. Me enfurecía su actitud ¿Cómo podía ser una mujer tan maravillosa un momento y luego convertirte en una completa bruja? Definitivamente había perdido la cabeza. 

Y probablemente yo también lo había hecho.

Esa era la única explicación del por qué me encontraba subiendo las escaleras hasta el último piso. Cuando llegué a la puerta de emergencia, saqué la tarjeta de acceso y de inmediato esta se abrió permitiéndome el acceso. Sabía que mi actitud no era propia del líder de su equipo de seguridad pero estaba realmente molesta con esa chiquilla. 

Lisa estaba en la cocina bebiendo una cerveza y me miró con sorpresa cuando me vio entrar. 

—¿Qué crees que estás haciendo?—preguntó acercándose a mi encuentro. Me miraba desafiante, como si quisiera demostrar que no se dejaría intimidar.

Opposites Always Attract (Chaelisa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora