Fifteen

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Roseanne's POV.

Sabía que no debía pero estaba cansada de intentar ignorarlo. Ignorar ese cosquilleo en mi estómago cada vez que estaba a su alrededor. Sólo por un instante quería olvidar lo que estaba bien y lo que estaba mal. Quería olvidarme de lo que se supone debía hacer y dejarme llevar. 

Me di la vuelta y observé a Lisa mirándome con atención. Parecía sorprendida por mi acción y honestamente, yo también lo estaba. 

—¿Roseanne...?—preguntó insegura.

Acorté la distancia que nos separaba en grandes zancadas e hice lo que quise hacer desde que la sentí a salvo después de lo ocurrido esa misma mañana. Sostuve su cintura con una de mis manos y con la otra sostuve su nuca antes de estampar mis labios en los suyos. Si Lisa estuvo sorprendida por mi repentino actuar, no lo demostró. Correspondió mi beso inmediatamente y rodeó mi cuello con sus brazos. 

No era un beso delicado como aquel que me robó en la cocina, sino que era apasionado y lleno de una necesidad que nos consumía a ambas. Nuestras lenguas batallaban por el control y cuando mordí levemente su labio inferior, un gemido escapó de su boca. 

Cuando nos separamos por la falta de aire, ambas nos miramos fijamente. Sus gruesos labios estaban entreabiertos y sus ojos brillaban. Al estar tan cerca sentía su pecho subir y bajar al ritmo de su irregular respiración. 

—¿Esto es lo que querías?—pregunté sin apartar la mirada. 

—Sí. Y sé que tú también lo quieres—

Esta vez fue ella quien unió sus labios a los míos. No sé quién fue la que se movió primero, pero antes de darme cuenta estábamos en la cama. El cuerpo de Lisa estaba bajo el mío y yo me acomodé entre sus piernas sin dejar de besarla. Su aroma me intoxicaba, su sabor me hacía delirar y aunque quisiera, sabía que no sería capaz de detenerme. En lo único que podía pensar era en Lisa. En la manera que sus labios se amoldaban perfectamente a los míos. En la manera en que sus manos dejaron mi cuello para aventurarse hasta mi camisa, la cual comenzó a desabotonar lentamente. 

Cuando el aire volvió a faltarnos, comencé a repartir besos por la línea de su mandíbula hasta llegar a su cuello. Lisa dejó caer su cabeza hacia atrás, dándome completo acceso a este. Su dulce aroma era embriagador y sentía que podría besarla por siempre. 

Cuando Lisa terminó su trabajo con los botones de mi camisa, la deslizó por mis hombros y con un rápido movimiento esta estuvo fuera. Ahora me encontraba sólo en un sujetador negro y la chica bajo mí me observó con intensidad. Se mordió el labio inferior mientras recorría cada centímetro de mi piel expuesta. 

—Eres hermosa—susurró con la voz ronca. 

No pude evitar sonreír de medio lado. Me acomodé de tal manera que mi rostro estaba a la altura de su estómago. Levanté su camiseta y comencé a repartir besos por su plano vientre, subiendo por sus costillas y deleitándome con los suspiros satisfechos que dejaba escapar. Cuando subí lo suficiente, levanté la camiseta por sobre sus pechos dejándolos completamente expuestos para mí. Eran del tamaño perfecto y sus pezones rosados y endurecidos me llamaban. No dudé ni siquiera un segundo en meterme uno de ellos a la boca. El gemido que dejó escapar Lisa me erizó la piel pero no me detuve. Besé, lamí y chupé uno de ellos para luego darle la misma atención al otro. Lisa arqueó su espalda y sentía la manera en que apretaba los muslos al encontrarme justo en medio de ellos. 

—Oh... Dios, sí...—dijo Lisa llevándose uno de sus dedos a la boca para morderlo y amortiguar así los gemidos que amenazaban con escapar. 

Sus manos se enredaron en mi cabello, manteniéndome justo en el lugar que ella deseaba. Yo también lo hacía. Había pasado tiempo desde que... 

Opposites Always Attract (Chaelisa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora