Capítulo 22: Golpe

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Elena

- ¿Mamá? - dije.

- ¿Qué es esto? - repitió.

- Lidia, todo esto tiene una explicación - dijo Danilo.

- Decile a todos tus amiguitos que se vayan de acá, ya -
dijo mi vieja.

Danilo asintió y sacó a toda la gente de la joda.

Mi mamá me miró con los brazos posados en su cintura.

- No te la puedo creer Elena - dijo - te montas una joda en la casa, y te besas con tu hermano, ¡¿vos estás loca?!

- Era una joda chiquita nada más - dije haciendo con mis dedos el gesto de pequeño (🤏🏻) - igual, Danilo no es mi hermano.

- Si lo es Elena, si lo es - dijo mi mamá.

- Perdóname Lidia, pero, ¿vos qué haces acá? - preguntó Danilo.

- Quería llegar antes para no dejarlos solos, pero veo que estaban entretenidos, ¿no? - dijo ella - os aseguro que no los vuelvo a dejar solos, nunca. Mi confianza con ustedes dos se acabó acá.

- Pero ma, vos no estás entendiendo - dije - yo lo hice por Hern... - dije pero ella me interrumpió.

- Me da igual Elena - dijo - me parece re mal lo que hicieron, sobretodo la joda, ¿acaso no te acordas de la última joda a la que fuiste?

- Pero en esta estaba Danilo - dije - no me iba a pasar nada.

- No, ya me di cuenta que estaba Danilo tranquila, no hace falta que me lo digas - dijo mi vieja - váyanse a sus cuartos.

- Pero ma - dije.

- ¡Ya! - exclamó.

Miré a Danilo y agaché la cabeza.

Entré a mi cuarto y me desmaquille mientras me resbalaban las lágrimas por el rostro.

¿Por qué me tiene que pasar siempre esto a mí? ¿Por qué nunca tengo suerte en estas cosas?

Todo me va mal, todo.

Me estaba desmaquillando cuando de pronto escucho que se abre la puerta.

- No quiero hablar con vos ma - dije mientras me secaba las lágrimas.

- No soy tu mamá Elene - dijo Danilo cerrando la puerta. Otra vez me estaba volviendo a llamar Elene, y ahora no me molestaba tanto...

- Nene córrete de acá, mi mamá te va a cagar a piñas - dije.

- No puedo Elena, no puedo - dijo.

- Me chupa un huevo que no podas Danilo, tenes que irte - insistí - no quiero acabar mal por vos, ¿si? Dale, ándate.

- Che para, tengo que hablar con vos - dijo.

- Ándate Danilo - insistí de nuevo.

- ¡Por favor! - dijo - es solo un minuto, no más.

Lo miré, noté que me quería decir algo importante.

- Dale - dije - pero un minuto eh.

- Dale, gracias - dijo - Bueno... yo... eh...

- ¡Arranca Danilo! Nos van a dar las uvas acá - dije.

- ¡Ya va! - dijo - lo que pasa es que ese beso... me gustó...

Medio hermanos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora