Hacia el primer distrito, parte 1. Parte 23

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Hic... hermanita.. estaremos bien... estaremos bien sniff... — Desde la oscuridad de una pequeña celda, una pequeña llama iluminaba las mohosas paredes de piedra.

Quédate conmigo hic... — Las lágrimas de un pequeño y desnutrido niño abrazaban el moribundo cuerpo de su herida hermana.

El lugar, parecido a unas catacumbas, tenía un fuerte hedor cloacas y humedad penetrante.

Más niños, Bestaes he Insecares, mestizos he híbridos, también yacían dentro de la celda, los unos a los otros, con miradas perdidas.

S..en..? ¿Sa...en? — Entonces.

Desde lo más profundo de un sueño, una pequeña voz hizo temblar el mundo.

Pero en cambio, el llanto de aquel pequeño niño que se aferraba a su hermana no me dejaba despertar.

O diosa... Hic... Xelna... — Regordetas lágrimas caían sobre las sucias y magulladas mejillas de aquel pequeño. —Ishtar... Azsune... sniff, por favor... no me quiten a mi hermana... hic... se los suplico... ¡ayúdennos..! — El péqueño niño se desplomó en el pecho moribundo de su hermana, clamando con todas sus débiles fuerzas a los dioses.

Orando por un futuro mejor a su realidad.

Los demás niños que aún seguían cuerdos y no habían perdido la esperanza,  también oraban como uno solo, pidiendo entre todos la ayuda de su respectivo dios de cada raza.

Desp...ta Sae... ¡Tenem.... q... irnos..!— Aquella voz en mi sueño volvía a tratar de despertarme, cada vez que la escuchaba; el mundo se retorcía.

Pero en mi, vivía en carne propia como se desarrollaba la escena, como si yo estuviera ahí con ellos, en ese preciso momento, espectando la cruda escena de aquella celda.

Compartiendo su su sufriendo, sintiendo la fría y mohosa roca del suelo, la ligera humedad en el aire, la cálida llama de la única antorcha que iluminaba el lugar.

El temor de estar atrapado.

La desesperanza de saber que nadie vendrá en tu ayuda.

La cruel realidad de tu destino, la impotencia de no poder cambiar nada.

Una cálida lágrima bajó por mi mejilla.

— ¡BIEN MUÉVANSE! ¡KIJEJEJE! ¡A TRABAJAR! — De repente, un Valthroniano irrumpió detrás de la celda, gritando entre risas, pues sus pequeñas minas de oro le darían muchas ganancias el día de hoy.

¡.....! — Los pequeños niños se abrazaron los unos a los otros, mirando como pequeños animalitos asustados, acurrucándose entre ellos, como si buscaran el valor de vivir un día más.

Hic.. Aszune.. — Finalmente, susurraron aquellos niños entre lágrimas.

¡....! — De repente, mi consciencia comenzó a alejarse de los pequeños con suma rapidez, atravesando pared tras pared hasta llegar al exterior, para ver con claridad una casa de barro rojo al lado de un lujoso edificio de madera rústico.

La claridad del día y la imagen de una alcantarilla al lado del edificio, con un cartel con un dibujo de una serpiente.

— ¡Oh ya te levantaste! — Myrrha sonrió confiada mientras la tenue luz de las estrellas aún iluminaban su rostro. — ¡Vamos, tenemos que ir al primer distrito! — Aun aturdido y entumecido, ella se las arregló para levantarme de la cama.

Reencarnando en una niña dragonaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora