Hacia el primer distrito, parte 2. Parte 25.

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— Y ese es el plan, ¿Entendiste Rose? — ¡Contratar chicos malos para patear culos enanos! ¡Entendido! — Rose gritó alegremente en medio del carruaje.

— ¡Urggh nooo Rose!  ¡¿Además donde aprendiste esa mala palabra?! ¿Que Neith no te enseña modales? — Qyna, la niña caballo suspiro harta con la actitud infantil de Rose, dejándose caer en el suave asiento del carruaje del difunto noble.

Habían pasado casi todo el trayecto desde el orfanato hasta el centro de tercer distrito tratando de meterle el plan a la cabeza de Rose.

"Sería más sencillo enseñarle a un Tëntēn qué a ella... porque mi parte de este plan que es riesgoso por si mismo implica a esta descerebrada..?" Qyna miró cansada a la pequeña Rose dar golpes al aire como una boxeadora.

— ¡Rose no necesita planes! ¡Yo sé cómo llegar a sus corazónes! Con esto, ¡¿Ves?! — Rose se acercó en un instante a Qyna y sacudió de manera retorcida sus tentáculos cerca del rostro de Qyna.

Los tentáculos que salían de su cabeza y su cadera vigoroteaban entre ruidos carnosos y acuosos, dándole un escalofrío instintivo a Qyna.

— ¡Puaj! brrr! ¡Aléjame esas cosas! ¿Cómo piensas que tus tentáculos nos van a ayudar? ¡Este plan depende de nosotras Rose! Si no, Saen y las demás pelearán solas

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— ¡Puaj! brrr! ¡Aléjame esas cosas! ¿Cómo piensas que tus tentáculos nos van a ayudar? ¡Este plan depende de nosotras Rose! Si no, Saen y las demás pelearán solas...! de nuevo... — Ella miro su pequeña mano, el recuerdo de una Saen siento golpeada una y otra vez por el Valthroniano en festine estaba grabado a fuego en su alma.

No podía concebir como una niña mas pequeña que ella estaba dispuesta a dar su vida para salvarlas, con todo he impotencia, el miedo se apoderó de ella también ese momento, actuando instintivamente.

Culpándose de solo el hecho de que en ese momento, ella sabía que estaba dispuesta a dejarla atrás para salvarse así misma.

La culpa la invadía, y aunque todas las demás también habrían pensado lo mismo, Myrrha y Neith fueron más valientes que ella ese día.

Para Qyna, esta era la oportunidad para demostrarle a todas que ella también era fuerte, y que podían confiar en ella.

Apretando su pequeño puño con su resolución tambaleante, miró seriamente a la animada Rose.

— Yo... quiero serle de utilidad a Saen... a todas... nunca creí volver a ver la luz del día, comer comida tan deliciosa... y tener una cama tan suave... y... ??? ¿Qu-que? ¡Esa cara engreída que?!— Qyna se molestó al ver a Rose estaba con un rostro orgulloso y su pecho inflado mientras la miraba burlesca.

Tomando la falda de su fino vestido que adquirió anteriormente en la tienda de ropa al llegar al tercer distrito el primer día, Rose dio una vuelta alegremente.

— Oooh pequeña Qyna, Qyna, Qyna... sigue alabando a Saen! ¡Como su hermanita me hacen fuerte todos esos deseos! — Dijo burlescamente.

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Reencarnando en una niña dragonaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora