Habíamos terminado de almorzar y fuimos a la playa, para ver cuándo íbamos a viajar, los días estipulados por el marinero habían transcurridos.
- buenas tardes capitán. ¿Hay alguna novedad del viaje?
- Buen día, si señorita está noche a las 2 de la mañana estaremos saliendo para a sao Pablo. Si no viajan hoy, van a tener que esperar hasta la semana que entra.
- nosotras estaremos puntuales a esa hora. Tenemos urgencia de irnos de Río. Así que te daré la mitad de lo planificado y lamotra parte cuando estemos en sao Pablo.
Esa frase me dolió tanto oírla, yo amaba mi tierra, pero todo lo que habíamos vivido estos últimos días fue un caos, que puso mi mundo de cabeza.
Valentina paso algo de dinero al capitán y ambos apretaron fuerte sus manos, con una mirada firme, era tan atractiva siendo asi de dura.
tomó mi mano de una manera muy protectora y caminamos hacia la playa. Me invitó a sentarnos un poco lejos de todos, junto nuestras manos y me miró con esa mirada de comprensión y cariño. Estaba derretida por ella.
- Bebe se que esto te produce mal, te he aprendido a leer en estos días. Pero es la única opción que tenemos. No podemos quedar aquí por mucho tiempo mas, nos encontrarán... Y ten por seguro que no basilaran en dormirnos.
- si eso me quedó bien claro, siento tanto irme así de mi tierra madre, pero se que no hay otra salida.
Me recosté sobre su hombro, si bien yo era un poco más alta que ella, cuando estábamos juntas, nuestros cuerpos se amoldaban tan bien.
- ¿el día está hermoso, quieres quedarte un ratito aquí? Ya está por atardecer y la vista es magnífica.
- me encantaría, mientras tanto estemos juntas. Ojalá hubieras visto el lado lindo de Río. Odio no poder enseñarte este paraíso, todo nos orillo a este momento.
Su mirada se entristeció. Parecía algo que le agobiaba.
- luiza necesito hacerte una pregunta.
Su tono fue diferente, suspiró y se veía agobiada, no sabía que pasaba por su cabeza. Acaricie su mano, para darle fuerza.
- dímelo, no te guardes nada.
Me soltó la mano y empezó a jugar con su anillo, no era la primera vez que veía que hacia ese movimiento de regulación con su anillo.
- ¿tu crees que en otras circunstancias podríamos estar juntas?
Me descolocó esa pregunta..
- o sea digo, quizás si no pasara esto ahora... Quizás tu estás conmigo solo por.... Bueno no sé si estando juntas... O solo fue sexo, porque tú no quieres a mujeres como es posible entonces que me quier... No sé, cómo tú lloraste quizás te arrepentiste y hoy de mañana no quisiste... no se, no debí existir, esto que me saca de eje... Lo siento.
Se le notaba confundida, eran muchas cosas, pero todo marcaban una inseguridad.
- ¿cuando estés a salvo esto se acabará? Considero que así será y hay muchas cosas... No sé cómo explicarlo.
- tranquila respira. Val Mirame.
Lo dije de una manera sumamente pasada, Tomé sus manos de la manera más delicada posible, pude notar lo tenso que estaba su cuerpo, me acerque más a ella, no quería sintiera esto con relación a mi.
- igual no tienes que contest...
Puse un dedo en sus labios.
- ahora mismo esto es lo que estamos viviendo, me tienes envuelta en tu ser, quizás antes no he encontrado interés en una mujer si lo acepto, lo sé, pero es que quizás nunca nadie me explico que podía ser tan libre queriendo a una. Tu eres una persona única. Eres la persona que buscaba en el lugar equivocado.
Bajo la cabeza y le tomé del mentón para que me mirara.
- no fuiste solo sexo. Esas dos veces que estuvimos juntas me hiciste sentir que todo lo que haya vivido antes fuera efímero. Contigo pude desnudar no solo mi cuerpo, también mi alma.
Suspiró y hasta pude sentir la angustia que se libero.
- lo siento, no quise colocarte en esta posición. Entiendo todo. Pero es que es casi imposible no sentirme así.
- mírate valen, eres realmente un sueño. Porque sientes esa inseguridad. Yo desde que te Vi no me quise despegar de ti, aunque tú buscaste separar las cosas. Había algo más grande en mi interior que me pedía estar a tu lado. Y no es solo porque me has salvado la vida...
Rei intentando descontracturar el momento.
- y en más de una circunstancia.
Se rió y tomó mis manos para besarlas.
Volvió a suspirar y miró la puesta de sol. El color naranja del atardecer le hacían ver más hermosa, no podía creer mi suerte de tenerla. Pero sentía había una angustia aún en su alma.
- Val.
Ella me miró
- necesito saber algo, hay algo que dijiste que me sonó como de tu interior.
Cerró los ojos apretando con fuerza. Eso me llamo la atención. Luego abrió y los ví brillantes, como si las lágrimas quisieran salir por si solas. Pero a fuerza lo retenía.
Asintió y me indico que quería escucharlo.
- " no debí existir" ¿Por qué lo dijiste?
Miró hacia arriba y parpadeo algunas veces, cerró los ojos, pero está vez como resignada.
- cuando confesé a mis padres me gustaba mi amiguita, todo cambio, deje de ser esa niña a la que amaban y adoraban. Porque hasta los 10 años creo qie si me amaron, Pero luego todo cambio en mi vida y después de la escuela me hicieron frecuentar de por vida y a diario a un psicólogo familiar, sumamente religioso como mis padres...
Hizo una pausa. Yo Me quedé muy atenta oyendo.
- ... sabes cuando llegaba a ese consultorio, me sentaban en una silla negra y la secretaria del doctor me decía esperar ahí, porque no merecía una de las sillas de los pasiencites que estaban en la sala. Entonces todos los que llegaban me miraban como un animal raro. Luego el psicólogo me mandaba una nota escrita que decía, "no debiste existir" acompañada de alguna que otra frase de repulsión. Casi todos los días me quedaba entre 5 a 6 horas dentro de esa sala. Apretando mi silla hasta que el me atendía y me hacía ver lo repulsiva que era mi existencia. Pero cuando salía me enfocaba en el dolor de mis nudillos, intentando escapar de todo eso que me decía en las secciones.
Suspiró más largo. No supé en qué momento comencé a llorar, sentía mi garganta arder, mi pecho oprimido. La abrace y no tuve consuelo, en vez de ser yo quien la consolara, ella acariciaba mi espalda intentando calmarme.
- ¡lo siento. Lo siento!
Era lo único que podía decirle, estaba demasiado desconsolada, como pudieron hacerle eso a su hija, a mi valen, quien era tan amorosa, tan atenta, tan protectora, tan única.
La miré, en su mejilla también había una lágrima. Sin embargo ella limpio las mías. Me dejó unos besos dulce en los labios.
- está todo bien. Tranquila. Ven bebé.
Ella me sostuvo de la cadera y pegó más mi cuerpo al de ella. Nos fundimos en un abrazo, sentía que no quería soltarla más. Lo único que sabía con certeza es que jamás la volverían a lastimar, yo sería quien cuide de ella hasta no tener más fuerza, como lo hizo conmigo.
- ahora estamos unidas... Sollose... Tu eres mia
Ella sonrió..
- pero que posesiva sone.
Lo dije riendo y ella rio también, juraría que haria lo posible por siempre robarle esa hermosa sonrisa.
- eres única, mi valen...
- y extraña, dilo
Nos volvimos a reír, ella limpio mis lágrimas.
- dejemos el drama ven. Vamos a comer unos camarones con papas fritas. Que si estamos en Río de Janeiro ese platillo nunca puede faltar. ¿No es cierto carioca?
Asentí como una niña. Amaba los camarones y una buena caipirinha o cervecita.
Se paró rápido con una agilidad única, me sostuvo de la mano y ayudo, era muy evidente su buen estado físico. Cada vez que la tocaba o me tocaba ver su fuerza me quedaba impresionada.
La detuve, hice que me mirara, acaricie su carita, acomode su cabello y la bese. El beso fue tierno, Pero sumamente cálido, sentir sus labios húmedos y calientes en esta temperatura fría debia ser una de las maravillas de esta vida.
La manera en la que acariciaba mi espalda y el beso que comenzaba a tomar mayor intensidad, me permitía pensar que quizás debíamos dejar de lado los camarones. Pero ella bajo la intensidad y me comenzó a dejar pequeños picos y besos en mi mejilla.
- que me histe Luiza. Ven vamos por ese camarón con una cervecinha
Me reí mucho.
- Eres toda.una conquistadora
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INDIGO
Fantasyuna agente de la CIA se encubre en una misión para poder descubrir una red de narcotráfico. pero se ve envuelta en una situación que le lleva a conocer a Luisa quien hace ver nuevas realidades y replantearse si ofició.
