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—Manos arriba – dijo en tono demandante mientras que su mirada se oscurecia

Mientras obedecía me tomé el atrevimiento de mirarlo, sus ojos negros como la noche, su cuerpo de camisa pegada a su cuerpo mientras que sus cabellos azules poco a poco prendia el fuego que tanto la caracteriza

—Buena chica

Sus enormes manos bajaron y tomaron mis senos en sus manos, el simple toque hizo que cerrará mis piernas haciendo fricción para calmar el calor que el me genera

El gruño y con unos de sus dones abrió mis piernas con fuerza, se posicionó entre ellas mientras que sus manos todavian me tocaban sobre la ropa, sus enormes manos apretaban mis pechos sobre la tela

Pellizco mis pezones haciendo que gima fuertemente y arquee la espalda, el con los dientes bajo la tela de mi ropa para luego desaparecerla en quien sabe dónde dejando mis senos al aire

Mis pezones por el frío de la habitación se erizaron y el tomo eso para agacharse a mi altura y tomar uno en su boca

—Tan sensible con tus senos – dice con mi pecho en su boca —En especial cuando estás en tu sangrado

—Demon – gimo y el empuja sus caderas contra mi, miro el como chupa y succiona mis senos mientras que su mano libre baja hasta mis pantalones

Los abre y cuando sus dedos hacen contacto con mi ropa interior veo las estrellas, cierro los ojos mientras que me toca sobre mis bragas, exactamente en donde nunca supo tocarme

—Dios Demon – grito excitada mientras que siento mi cuerpo hecho fuego

Esas palabras hacen que su cabello se termine de encender y por alguna extraña razón lo imagino follandome desde arriba mientras que su cabello se mueve lleno de fuego

Esa imágen hace que me frote contra sus dedos y cuando estoy por venirme saca sus dedos y deja mis senos descansar de sus caricias, me mira desde arriba y sonríe al verme necesitada de el

Muevo mis manos a su pecho pero el las vuelve a su lugar y en ese momento mis pantalones caen al suelo rápidamente, desaparecen mis bragas y es el momento en que tengo su cabeza enterrada ahí

—Oh dios – digo cerrando los ojos y arqueandome mientras que sus manos me sostienen cerca de el

Mis muslos aprietan su cabeza mientras que el hace su trabajo y me extraña la razón por la que el fuego de su cabello no me quema Pero tampoco me quejo, es más, me muevo contra su boca pidiendo

—Demon estoy por – las palabras quedan en mi boca cuando su lengua me penetra lentamente y grito ante la sensación

Las sensaciones que el me hace sentir, no las había sentido con nadie más, con el todo es más lento y más placentero, sus ojos me escanean y cuando siente mis paredes apretarse dice las palabras que me llevan a mis orgasmo

—Vente en mi boca maldita, dame lo que me merezco

Mi boca se abre y me dejó ir en su boca, sus manos aflojan el agarre soltandome, mi respiración es rápida y descontrolada pero mi pecho se encoge con la idea de devolverle lo que me acaba de dar

El miedo y la vergüenza me toman y cuando lo miro está parado en la habitación, va al baño y se lava las manos antes de volver a mi y ponerme las bragas lentamente

Las palabras quedan en mi boca y sus ojos me escanean tratando de averiguar que me tiene tan intranquila, sonríe un poco y me tapa con la cobija ya que el frío vuelve a mi pero mi cuerpo se siente cansado

—¿Tu querés que..? – señaló su erección y el se sienta a mi lado para tomarme del cuello y besarme

—No necesitas darme nada a cambio de lo que acabo de hacer – me informa y me mira a los ojos —Conmigo nunca hay que devolver lo que te doy

Su mirada paso a una llena de lujuria y excitación a una de preocupación y llena de amor, amor que seguramente destruí en el pasado

—¿Tan malo es lo que te dice para que no me quieras contar? – la pregunta sale de mi boca de la nada y el suspira mirándome

—No tiene perdón para algunos – dice y pega su frente a la mía mientras que aspira mi aroma —Pero yo te perdonaría eso y más

Sus ojos se cierran y los míos también dejándome entender que caí dormida sobre los brazos de mi demonio

DEMON

Cuando cae dormida la voz chillona de Ian se hace presente

—Pense que tendría que interrumpir, por lo poco que ví, casi le succionas el alma

Lo tomo del cuello y lo pego a la pared

—Que sea la última que me vez dandole placer a mi mujer

—Oye, oye, yo no tengo la culpa de que tú padre te esté buscando y tú estés aquí con ella

Lo suelto y el se toma el tiempo de mirarla nuevamente, levanta un poco la sábana para ver la enorme cicatriz en el costado de su cuerpo

-—En algún momento se va a preguntar porque la tiene – me recuerda y suspiro —¿Que le dirás?

—Y la verdad

El ríe un poco y se levanta —Oh claro, ya te imagino—Dice e imita la voz de Adella—Tienes esa cicatriz porque tú hija, que por cierto la mataron, nació con más dones que el mismísimo dios Zeus y en el proceso casi te mata

Ruedo los ojos y suspiro poniéndole una cobija más sobre su cuerpo porque hace frío y puede resfriarse

—Ya encontraré la manera

—El tiempo se te está acabando Demon, tiene que cumplir su deber

—¿Crees que no lo se? – lo miro molesto —No me será facil hacer que recuerde, me odiara apenas sepa

—Son las consecuencias de enamorarte de la dueña de tu muerte – se cruza de brazos

—Creeme – la miro y aun está profundamente dormida —Volvería a hacer todo de nuevo

Destinada a ser suyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora