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Camino al lado de mi padre sintiendo la mirada de los dioses sobre nosotros, todos nos miran con desaprobación y otros con odio e miedo

esto pasa solamente si eres hijo de sangre de un dios tan temido y odiado como padre, ambos vemos a Zeus con su amada esposa e hijo a su lados, los ojos de Zeus están puestos en mi padre y los míos es su amado hijo Hércules y su hija Atenea

En siglos pasado Atenea me atraía como un puto adolecente humano, su figura y sus ojos Pero solamente fue un amor platónicos ya que somos primos, entonces no me va follar con mi sangre

Ella era una copia de Hera, siempre firme y hermosa, sus ojos son atrayentes a tal punto que te pierdes en ellos, su cuerpo es como lo que ahora es una modelo, si ella fuera humana creo que sería una de las modelos más famosas

Ella fue la primera en oponerse a mi relación con ella chica

Con esa maldita demonia de hace siglos me atrajo más que ella, más que cualquiera, cuando la ví supe que ella tenía que ser mi esposa, tenía que hacerla mía y tenía que tenerla a mi lado, quemaría el mundo por tenerla de nuevo. Ya lo había hecho antes

—Hermano – dice Zeus mirando a mi padre que solamente mueve la cabeza en modo de saludo

—Demon – saluda Hércules mirándome.

—Niño – digo mirándolo y después a Atenea que me mira con una sonrisa coqueta que solamente hace que me den ganas de matarla

La sonrisa de mi demonia es más hermosa

Hera – saluda mi padre a su cuñada, esposa de Zeus, madre de los hijos

—Al punto Zeus – digo molesto por la situación incómoda

—Primero que nada muchacho, ¿No quieres saludar a tus hermano? – pregunta y los veo desde lejos

—No saludo débiles – digo sacándole la mirada de encima

—Que raro, tomando en cuenta que te volviste uno de ellos – dice Hércules haciendo que lo mire—¿Una humana? ¿En serio?

—Eso no es de tu inconveniente – digo mirándolo fijamente

—No vinimos a pelear – dice mi padre tratando de calmarme—¿Nos hiciste venir hasta aquí para que?

—Para hablar de tu reino – dice mi padre y nos guía al centro de su castillo

Los pasillos de su castillo son más chicos que los del nuestro, entra mucha luz y me lastima los ojos, hay cuadros dónde están todos juntos, de antiguos dioses que habitaron este mundo antes que nosotros

nos lleva a una gran mesa y nosotros nos sentamos de un lado y ellos del contrario, nos miramos fijamente y siento la mirada de Atenea sobre mi en todo momento

Ella se puso como loca al enterarse de mi amor con aquella demonia, con la que una vez fueron amigas y ahora enemigas, todavía recuerdo sus ojos llenos de odio cuando la vio llegar con un anillo en la mano y con sus labios sobre los míos

—Tus esclavos están atacando mi reino – dice mirándonos a ambos con desaprobación—Estan llevando a mi gente a tu reino con el cuento de que tendrán lo que aquí no

—Supongo que es ojo por ojo – comenta mi padre tronando sus dedos—¿No tienes alguna esclava que me traiga un cigarrillo?, si está buena mejor

—No te permito cigarrillos en mi reino –Dice Hércules

—Ni siquiera sabes atarte los cordones y ya le llamas tú reino – digo riendo, burlándome de el

—Que aburridos que son – dice mi padre y un cigarro aparece en su mano y lo enciende llevándolo a su boca —Zeus no folla bien Hera ¿no?, por eso esa cara

—Tu boca – habla Zeus

—Tu gente va a mi reino Porque allá tienen lo que aquí no – digo mirándolo ganandome la mirada de todos en la sala

—Y que pueden querer en ese hueco – dice Hera mirándome

—Algo de diversión, aquí eso de casarse para poder follar es muy antiguo – hablo levantando las manos—Alla follan con quien quieran, cuando quieran y como quieran

—Son repulsivos –habla Atenea con asco

—Podríamos cambiar de reinos si quisieran – habla mi padre y todos lo miran a el ahora—Tu gente no podría venir a mi reino aquí pero tú te vas allá abajo

—Ni pensarlo – dice Hera hablando por Zeus

—Lo veo justo – digo sonriendo

—Tus Titanes fueron destruidos, ¿Porque querrías estar aquí? – pregunta Atenea

—Veras querida sobrina, te padre me desterro a ese lugar mientras que el vive en el reino de los cielos

—Tu hijo la cago y tú pagas los platos rotos – le recuerda Zeus

—Casarme con alguien que alguna vez fue uno de los tuyos no tiene nada de malo – digo con burla

—¡Lo es si casi ocasionas el fin del mundo! – grita Hércules levantándose y inclinando su cuerpo había mi —Tuvimos que amarrarte ese día para que no destruyeras el mundo

—Les recuerdo que les había advertido lo que pasaría si la tocaban – digo levantándome lentamente acercando mi rostro al de Hércules—Tu no sabes una jodida mierda de lo que pasó

—No estamos aquí para hablar de eso – dice Hera y mira a mi padre —Te quedarás allá abajo

el se levanta y los mira con reproche, sonríe un poco y levanta su mano en modo de despedida para salir conmigo detrás de el. El no tiene mucho autocontrol y mucho menos mucha paciencia

Si no quiere lo que tiene es capaz de romper el mundo en dos

—¡Demon! - dice una voz a mis espaldas y miro sobre mi hombro para ver a Zeus

—Lo que le pasó a tu chica no fue a propósito, nunca quisimos matarla – dice y aprieto los puños recordando ese momento

—No te preocupes, cuando ella se recupere, los hará pagar uno por uno sus traiciones

Suelto eso y me largo, no tardó en escuchar los gritos dentro del castillo que ahora está prendido fuego, mi padre mira el castillo donde alguna vez creció, dónde estaban todos dentro prendiendose fuego a más no poder

—Papá –habla una voz a nuestro lado

mi hermano menor la mira con algo de angustia y nostalgia, mi padre lo mira de arriba para abajo y le pasa por al lado como si no supiera quién es, como si no lo conociera haciendo que este largue lágrimas

Llegamos a casa y el suelta la primera palabra mientras que todos se Postran en el suelo como reverencia aún vez que cruzamos las puertas de nuestra lugar de origen, de nuestro hogar

—Mas vale que ella los haga pagar

Destinada a ser suyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora