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Antes de lanzar la flecha se tiene que soltar el aire de los pulmones, hacer el menor movimiento posible y procurar tener los ojos en el blanco para obtener mejor resultado.

El aire abandono la boca de Park Jimin y luego de eso la flecha se disparo de su gran arco.

Blanco.

La flecha dio en el blanco, la manzana roja y madura estaba perforada perfectamente en su centro, la velocidad y fuerza de la flecha de madera la dejo estacada en un arbol más atrás de donde colgaba el fruto.

El lord de Park camino lentamente hacia ella, su arco resguardaba en su espalda al igual que el bolso lleno de flechas especiales para sus prácticas, sus botas altas de cuero relucian, las sirvientas las habían limpiando antes de que se adentrara al bosque real, era un capricho y una excusa las dichosas prácticas de arquería, él no las necesitaba.

Le gustaba salir a tomar aire fresco y descansar de los deberes reales aunque el sea un lord inferior y no tenga tanta carga de deberes, los más ocupados en sus trabajos eran sus hermanos mayores, en especial su hermano Yancheol que seria el futuro rey del reino Hoedong.

La manzana flechada estaba jugosa, las gotas de su jugo caían del hueco provocado por la flecha que lanzó, con su mano izquierda tomo la parte trasera de la flecha y tiro de ella hasta que cedió de la corteza del árbol dura, sacó la manzana con su otra mano y guardo la flecha de madera nuevamente en la bolsa.

Rain, su yegua de pelaje blanco y cabello reluciente, llegó por detras de él ya acostumbrada a que su amo le de su comida cazada. El jóven Park se dio la vuelta y con su mano abierta le acerco la manzana a su caballo que con gusto la acepto.

Ya la noche estaba cayendo y dando paso a un gran atardecer, era momento de volver. Cuando la yegua blanca termino de comer su deliciosa manzana se montó en ella y ambos partieron al castillo real, la hora de la cena era pronta.

— Todos mis hijos estan comprometidos menos Jimin.

— Sabes que él es algo difícil, cariño.— Respondió la Reina Seuri al Rey, ya acostumbrada a este tipo de conversaciones con su esposo.

— Siempre se la pasa en el bosque con ese maldito arco y con su caballo, así nunca conseguirá un marido digno.

— Sé que te preocupa pero el indicado para él llegará.

— Eso no asegura nada. — El rey pasaba su mano por el rostro frustrado, ya habían sido tres los candidatos presentados a su hijo menor para comprometerse pero este los rechazo a cada uno de ellos dejándolo con una vergüenza notable a la hora de despedir a aquellos caballeros y a sus familias por no ser de los intereses del menor.

Ambos esposos dejaron de discutir para abandonar su habitación e ir al salon comedor para iniciar la cena, al llegar los siervos abrieron las enormes puertas con decorados dorados para su rey y reina, la mesa ya se encontraba servida con deliciosas comidas hechas por los cocineros de la realeza por lo que solo se sentaron uno en cada punta de la larga mesa esperando a sus cuatro hijos.

Primero llegó su hija, Chaeyeol la única niña nacida parecida a su padre con sus grandes ojos marrones y cabello castaño. Los dos hermanos mayores, Yancheol y Taeyong, entraron después haciendo una leve reverencia a sus familiares que ya estaban presentes en la mesa.

El hijo menor de la pareja real, Park Jimin, era el que más se parecía a su madre, con cabellos rubios y ojos avellanas además de sus pomposos labios y solo sacando únicamente la personalidad desafiante de su padre.

— ¿Y mi hermano Jimin?— Pregunto Chaeyeol la tercera y única hija en nacer de la reina y rey, la cuál estaba esperando que su hermano menor llegara para la cena. En ese momento los siervos abren las pesadas puertas para que el menor Lord de Park pudiese entrar, su cabello rubio estaba húmedo y vestía ropa delicada cocidas a medida para él.

— Perdonen la tardía — Saludo a sus padres y hermanos con una reverencia y luego tomo asiento al lado de su hermana mayor. La familia real ya estaba completa por lo que comenzaron a comer.

— ¿Dónde te encontrabas? — El rey luego de masticar y tragar sus mariscos, llamó la atención de su hijo menor teniendo una idea de en donde pudo estar su hijo.

— Con Rain en el bosque, llegué algo tarde porque tomé un baño — Explicó sin más Jimin.

— Siempre pasas mucho tiempo en el bosque ¿No?

Jimin dejo de mirar su comida para encontrarse con la mirada sería de su padre sobre él y entonces supo a donde terminaría esta conversación.

— Practicaba.

Un silencio se hizo presente en toda la mesa, hasta la reina se sentía estresada por lo que se avecinaba.

— Es perfecto que sepas y quieras practicar arquería pero eso no es lo primordial de aprender para un doncel. — Su padre, Heegyon, rompió el silencio incómodo que el mismo había provocado. Jimin y toda su familia ya estaban algo acostumbrados a los enfrentamientos entre el hijo menor y el rey, y todos ellas por el mismo tema.

Jimin debía comprometerse.

El doncel sabía que abusaba de el tiempo con sus prácticas de arquería en el bosque y que casi nunca estaba metido en sus deberes reales obligatorios.

— La casamentera vendrá en dos días, estará contigo y elegirá a buenos candidatos para concertar tu futuro matrimonio — El rey volvió a hablar dejando inesperado a Jimin, nunca había venido una casamentera a verlo, los candidatos anteriores habían sido invitados y elegidos por su madre, la única vez que vino una fue para presentarle una dama a su segundo hermano el cuál ese casamiento ya estaba concretado con esa misma princesa de un reino no tan lejano. Esta vez su padre hablaba del casamiento para él en serio.

Nadie de su familia esperaba ese anuncio sobre la visita de la casamentera para el doncel, Park Jimin miro a su madre esperando a que fuera solo una amenaza de su padre pero al verle el rostro a la reina se dio cuenta que ella tampoco esperaba aquello. El rey había decidido aquello por si solo.

— Yo puedo encontrar uno por mi cuenta — Agregó Jimin luego de beber un poco de su jugo de manzanas natural, diciendo la primera escusa que se le vino a la cabeza para atrasar la llegada de la casamentera y de su destino.

— Eso mismo dijiste hace tres años, Jimin. Ya no se habla más, ella vendra y escogera un marido digno para ti. — El rey limpio su boca con su trapo de ceda, dejando que los sirvientes retiraran los cubiertos para traer el postre y recordando las descripciones que le dió la anciana un mes antes de aquellos caballeros que vendrían por la mano de Jimin.

La mente de Jimin se convirtió en una guerra, no podia creerlo. Por un lado quería evitar un casamiento, tenia sus razones para no hacerlo pero por otro era una obligación que tarde o temprano tendria que cumplir.

— Solo con una condición — Apresuró a decir antes que el rey cambiara de tema y diera por finalizada la de su compromiso — La casamentera puede elegir a cualquier futuro marido para mí, pero todos esos candidatos elegidos tendrán que pasar por tres pruebas que yo mismo organizaré.

La mirada asombrada de toda su familia recayó sobre él, parecía que aquella cena dejaba a todos sin habla y solo se limitaban a ser espectadores de aquella conversación, menos su padre que tomo la condición de su hijo como un desafío fácil para los futuros contrincantes.

Después de todo era lo más sensato si quería un hombre digno para su hijo.

— Así será entonces.

Destino Flechado ↑Kookmin↓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora