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Kim Namjoon, el lider de las tropas de guerra de Hoedong, levantó una bandera roja, y con un movimiento rápido y decidido, la bajó, marcando el comienzo de la competencia.

Los troncos eran enormes, cada uno pesando aproximadamente mas de cien kilos, y requerían de una fuerza y resistencia inmensas para ser movidos. El verdoso césped del valle tenía ondulaciones y raíces que podían dificultar el avance para los príncipes.

Jungkook sabía que las ampollas en sus manos serían un obstáculo significativo en esta prueba. Cada movimiento dolía, y la piel rota le recordaba constantemente la dureza de la competencia. Sin embargo, estaba decidido a no dejar que el dolor lo detuviera. Había pensado cuidadosamente en una técnica que le permitiera maximizar el dolor de sus manos mientras el guerrero de Hoedong anunciaba la prueba.

El príncipe de Mandeok habia envuelto en sus manos tiras de tela gruesa que había conseguido del equipo de apoyo. Aunque no podían eliminar el dolor por completo, estas improvisadas vendas ofrecían cierta protección y ayudaban a amortiguar la presión directa sobre las ampollas.

Al comenzar la prueba, el Jeon Jungkook, en lugar de agarrar el tronco directamente con ambas manos, lo empujaba con su hombro derecho sosteniéndolo y rodeandolo con su brazo, utilizando su cuerpo para moverlo hacia adelante. Sabía que las áreas con inclinaciones leves y sin obstáculos mayores serían más fáciles de manejar. Por lo tanto, dirigía su tronco hacia esas áreas, evitando las zonas rocosas o con raíces que podrían requerir un esfuerzo adicional.

Luego de cinco minutos el jóven príncipe pudo divisar a lo lejos una banderilla azul clavada en el suelo indicando la ruta en la que se encontraría el final. El terreno se volvía un poco más empinado, pero Jungkook se mantenía firme.

Seguido de Jungkook, Lee Taeyong iba en el segundo puesto esforzándose por mantener el ritmo. El príncipe, al contrario de Jungkook, usaba ambas manos, pero alternaba el peso entre sus hombros para no sobrecargarse demasiado. El bullicio de las personas se fue volviendo lejano para los cuatro competidores.

Yunho volvia a ocupar nuevamente el tercer puesto en la nueva competencia. Yunho en lugar de empujar el tronco con su hombro o utilizar una técnica de agarre directo, sostuvo el tronco con ambas manos, pero en vez de simplemente tirar de él, inclinó su torso hacia adelante y se inclinó, usando su peso para arrastrarlo en lugar de empujarlo. Utilizando la fuerza de sus piernas y la estabilidad de su cuerpo para atravesar los terrenos más complicados. Aunque a veces su tronco se atascaba en piedras o raíces del valle.

Mientras los otros tres príncipes avanzaban, cada uno con determinación y métodos diferentes para arrastrar su tronco. Mark se encontraba en el último puesto, luchando por mantenerse en la competencia.

El príncipe que habia quedado en primer lugar en la anterior prueba, experimentaba una profunda frustración al ver como sus esfuerzos no eran suficientes para alcanzar a sus oponentes debido a su baja estatura. La falta de altura también limitaba su capacidad para usar su peso corporal de manera efectiva, como lo hacían sus competidores.

Finalmente, cuando cruzó la línea final marcada por la banderilla azul, el príncipe Mark lo hizo con un sentimiento de alivio mezclado con desilusión. Sus oponentes habían llegado y él habia perdido.

Se dejó caer al suelo, exhausto y abatido, a pesar de su esfuerzo, el resultado no había sido el esperado.

El rey y la reina de Hoedong se acercaron a los jóvenes príncipes para felicitarlos.

—¡El príncipe de Mandeok, Jeon Jungkook, ha sido el ganador de la segunda prueba! —.Gritó Namjoon al pueblo alzando una mano vendada de un muy cansado Jungkook que inhalaba y exhalaba por su boca para relajar sus músculos que dolían por el gran esfuerzo.

El pueblo emocionado no se callo, y volvieron a sonar los tambores y aplausos de apoyo a los príncipes ganadores.

Sin que nadie se diera cuenta el jóven doncel volvio a tener un malestar en su estomago al presenciar aquello, cada vez se acercaba más su destino, decidió retirarse silenciosamente a sus aposentos dejando a sus padres a cargo de todo aquel festejo.

La mente de Park Jimin repetía las palabras dichas por el rey Jeonwon haciendo alusión a que Jungkook pasaria sus pruebas y sería casado con él.

Cuando entró a sus aposentos, cerró la puerta, apoyando su espalda contra ella y cerrando los ojos en un intento de calmarse. Sentado en su cama, Jimin intentó aclarar su mente. Sin embargo, la imagen de los últimos tres príncipes en el campo de pruebas, demostrando sus valentías y destrezas, no dejaba de aparecer en sus pensamientos.

Mañana finalmente se conocería el ganador que obtendría su mano para desposarlo. Con algunas lágrimas acumuladas en sus ojos color avellanas miro un punto fijo de su aposento y repaso las dos pruebas que se realizarían mañana a primera hora, en especial la última prueba.

El salón principal del palacio de Hoedong seguían las felicitaciones y palabras de aliento a los tres príncipes finalistas, algunos apostando por cual ganaría.

Jungkook bebía una cerveza que un sirvo le ofreció en algún momento de la celebración, sentado en un asiento miraba a los demás bailar, conversar y tocar música con diferentes instrumentos que resonaban en todo el salón.

Sus manos ahora estaban con algunos bálsamos y vendas para que no le molestaran, además fue un pedido de su madre que lo atendieran.

A pesar de su expresión calmada, su mente también estaba ocupada con pensamientos sobre las pruebas de mañana y el futuro que podría tener junto a Jimin.

Por lo que sabía, Park Jimin era un doncel hermoso y algo rebelde.

Mientras miraba a la gente disfrutar del festejo, Jungkook no podía evitar pensar en Jimin. Sabía que él también estaba pasando por un momento difícil, esos fueron sus pensamientos cuando al finalizar la segunda prueba el rubio no estaba, minutos más tarde un siervo aviso que el príncipe tenía un malestar.

Sin pensarlo mucho se levantó luego de beber todo el líquido alcohólico y caminó hacia los jardines del palacio, buscando la paz y la serenidad que solo la naturaleza de Hoedong podía ofrecer. Bajo la luz de la luna, la brisa tibia menea los cabellos oscuros del príncipe, sus ojos admiraban el hermoso paisaje en aquel jardín real.

En su aposento, Jimin finalmente decidió salir al balcón para tomar un poco de aire fresco. La noche era tranquila, y las estrellas brillaban intensamente en el cielo. Sus ojos estaban medianamente hinchados por haber llorado, pensaba en cómo su vida podría estar a punto de cambiar drásticamente y en las esperanzas que tenía para su futuro con el príncipe ganador.

Ambos jóvenes, en sus respectivos lugares, miraban hacia el mismo cielo estrellado, con una gran incertidumbre y nervios que carcomia sus interiores por querer saber lo que se aproximaba al día siguiente.

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Este capítulo fue corto porque es la continuación del 6, pero bueno están las perspectivas de Jimin y Jungkook al ganar la segunda prueba. En el próximo se vienen cositas.

Destino Flechado ↑Kookmin↓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora