La mañana en Hoedong estaba cálida con apenas la brisa presente, el valle se veía más verde debido al sol gracias a los rayos del sol que bañaban el paisaje con su luz dorada.
A medida que el sol ascendía en el cielo, los siervos estaban preparando los últimos retoques y elementos para las últimas dos pruebas. Poco a poco, el pueblo volvio a reunirse con entusiasmo en el valle para observar a los príncipes competir nuevamente ya que, sabían que no solo serían testigos de una competencia entre los príncipes, sino también de una gran boda real. El príncipe que ganase las pruebas obtendría la mano del menor de los príncipes Park, un acontecimiento que unía a las familias reales y al pueblo en una celebración de amor y competencia.
Las banderas que representaban al clan de Hoedong y a los otros reinos de las familias de los últimos tres príncipes en ganar, ondeaban en lo alto, los colores brillantes contrastando con el cielo azul. Las risas y las conversaciones animadas llenaban el aire mientras los aldeanos tomaban sus lugares, ansiosos por no perderse ningún momento de la competición.
Park Jimin se encontraba más ansioso que nunca, en realidad no pudo pegar ni un solo ojo en toda la noche, en su cabeza habia una guerra de pensamientos y la mayoría eran tormentosos. Una sirvienta habia entrado a sus aposentos para ayudarlo a prepararse para comenzar el día, el doncel con pocos animos de ver a todo el mundo se dejo vestir y maquillar su rostro por la fémina. Mientras la jóven muchacha arreglaba su cabello dorado, Jimin miraba su rostro serio a través del gran espejo enfrente de él.
Hoy sería el día que determinaría su futuro con aquellos príncipes y eso lo ponía mal, de tan solo pensarlo y de saber que tendria que asistir a la competencia para presenciar al ganador se le aguaban los ojos.
Pero eso no quitaba que su personalidad rebelde, como su padre decía, se haya disuelto. Estaba más potenciado que nunca.
— Ya está listo, excelencia.
La sirvienta habia terminado de peinar sus cabellos y eso solo significaba que ya estaba listo para ir a su podio a observar a los candidatos competir. Jimin parpadeó pausadamente y luego miro a su sirvienta con la misma expresión inexpresiva.
— Puedes adelantarte, en un minuto estaré ahí.
Sin más la fémina tuvo que acatar la orden de su superior saliendo de sus aposentos reales y dejándolo solo. Una vez que la gran habitación quedo con una sola vida presente, Jimin se permitió suspirar y sostener su rostro con sus manos mientras seguía sentado en la silla fina enfrente de su espejo y tocador.
Trató de regularizar su respiración y lentamente volvió a enderezarse en aquella silla devolviendo su mirada nuevamente al espejo con bordes de oro, pero esta vez su vista no estaba puesta en él mismo, más bien sus orbes estaban puestos detrás de su propia figura, en donde reposaba en lo alto de aquel mueble de madera tallado a mano, su arco.
El rey y la reina de Mandeok, estaban en los aposentos de su único hijo quién ya estaba preparado desde una hora antes para el gran evento. Jeon Jungkook el príncipe heredero, vestía un traje tradicional adornado con finos bordados de oro y plata, reflejando la majestuosidad de su linaje.
— Sabes que al convertirte en el rey de Mandeok no solo significa liderar a tu pueblo, ser rey también significa tomar decisiones difíciles, a veces incluso en contra de tus propios deseos personales. — Comenzó el rey, su voz era firme. — Por eso quiero que pongas tu mayor esfuerzo en estos insulsos jueguitos de Park.
Jungkook asintió, mirando a su padre.
— Lo entiendo, padre. Siempre he admirado la manera en que has liderado nuestro reino, y quiero estar a la altura de tus expectativas y las del pueblo.
ESTÁS LEYENDO
Destino Flechado ↑Kookmin↓
FanficPark Jimin, un doncel considerado rebelde es obligado a comprometerse con algunos de los candidatos presentes. Jeon Jungkook un príncipe que debe comprometerse para asumir su rol como futuro Rey. Dos príncipes negados a casarse pero con una obligaci...
