A veces juramos cosas que nunca pensariamos hacer y estamos convencidos de que no va a suceder, pero en algún momento ese nunca que juramos puede convertirse en la mayor sorpresa de uno.
La flecha de madera fuerte fue lanzada y un enorme pez dejo de moverse en las orillas del mar.
Jeon Jimin estaba en las orillas de la costa, sus pies descalzos mojados por el agua salada. La servidumbre del oasis le habia conseguido un arco con varias flechas con la escusa de que iría a pescar para el almuerzo.
La verdad era que queria distraerse con algo y liberar toda esas sensaciones que no sabían que eran, pero si sabia la razón de porque estaba carcomiendose la cabeza.
El rubio se despertó temprano en la madrugada, observo la espalda de su marido dormido a su lado y apretó sus labios. La noche anterior Jimin perdió los estribos de su mente y conectó sus labios con los de Jungkook en un beso que queria negar que le gustó.
Esto no se supone que debía ser así.
El principe se adentró a la vegetación de la isla, guardo el pescado en un bolso que le dieron los sirvientes y sacudió la arena de sus pies antes de volver a colocarse sus botas. El sol estaba casi a lo alto, ya habia perdido los tonos naranjas del amanecer, ya casi era hora del almuerzo.
Faltaban tres dias para dejar el oasis y volver al palacio, ahora como Jeon Jimin, y no como un Park. El principe dejo salir un suspiro y remojo sus labios. A su alrededor caían pequeños petalos de flores silvestres del oasis, Jimin amaba la naturaleza y los animales, podría pasarse horas admirado.
Antes de volver al hostal sus ojos se posaron en una manaza roja en la copa de un árbol. Volvió a tomar el arco junto a una flecha, y la tensó.
La manzana calló al suelo y Jimin fue a por ella, recogió la fruta, con una sonrisa de satisfacción al ver que su puntería no había fallado. Justo en ese momento, otra manzana cayó del árbol, posándose con suavidad en el mismo lugar donde había estado la primera. Levantó la vista, intrigado. Sin pensarlo demasiado, tomó también aquella segunda manzana, guardándola en su bolsa mientras se mordía la primera, disfrutando de su sabor dulce y fresco empezando a caminar de regreso al hostal.
Al llegar, fue directo a la cocina, donde depositó con cuidado el gran pescado que había conseguido esa mañana. Los sirvientes lo miraron con una mezcla de sorpresa y gratitud. Uno de ellos, una mujer de semblante amable, le dio las gracias y lo felicitó por su habilidad.
Sintió cómo el calor subía a sus mejillas, sonrojándose levemente. Se despidió con una ligera inclinación, agradecido por las amables palabras.
Antes de salir fe la gran cocina, no pudo evitar preguntarse dónde estaría Jungkook. Con una timidez inusual, se acercó a una sirvienta que acomodaba unos manteles.
— Disculpa ¿Sabe dónde se encuentra el Lord Jeon? — en voz baja, preguntó si había visto a su esposo.
— El príncipe había salido hacía un momento en compañía del príncipe Taehyung, mi Lord ¿Requiere de algo?
— No. No es nada, gracias.
Jimin negó reprochándose a sí mismo por esperar que Jungkook estuviera ahí.
Resignado, se dirigió a sus aposentos. Cuando llegó y se disponía a abrir la puerta, esta se abrió de repente desde el otro lado. Su corazón dio un vuelco al ver a Jungkook de pie, justo frente a él, con una expresión de alivio.
El rubio lo miró con sorpresa, sin saber qué decir.
Jungkook fue el primero en romper el incómodo silencio.
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Destino Flechado ↑Kookmin↓
FanfictionPark Jimin, un doncel considerado rebelde es obligado a comprometerse con algunos de los candidatos presentes. Jeon Jungkook un príncipe que debe comprometerse para asumir su rol como futuro Rey. Dos príncipes negados a casarse pero con una obligaci...
