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Alex miraba su teléfono con la pantalla medianamente estrellada antes de despegar esperando que hubiera un mensaje o alguna señal de vida de Max, pero no lo hubo.

Se colocó sus audífonos y suspiró, al menos aún podía escuchar música para dramatizar aún mas su vida, como si el drama que había no fuera suficiente ya.

Se colocó sus audífonos y suspiró, al menos aún podía escuchar música para dramatizar aún mas su vida, como si el drama que había no fuera suficiente ya

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Puso su maleta en el suelo frente a la residencia y tocó el timbre porque no encontraba sus llaves, realmente esperaba ver a su madre.

—¡Calabacita! —su padre fue quien abrió la puerta, recibiéndola con sus grandes ojos azules y la abrazó cargándola en el aire. —¿Por qué no nos avisaste que vendrías? Hubiéramos ido al aeropuerto por ti.

—Quería saludar y ayudarlos a arreglar la casa para navidad, así que, tomé el primer vuelo que encontré y vine con ustedes.

—Vamos a dentro, tú madre fue al supermercado a comprar algunas cosas para la comida junto a Jack y Michal. —el hombre cargó la maleta, para luego entregarla a uno de las personas del personal. —¿Cómo te fue?

—Pues, supongo que, estuvo igual a cómo lo imaginé, fue todo un completo y jodido desastre.

—Lo supuse por tus ojitos, están hechos un desastre, pero bueno, ¿quieres descansar o algo linda? Debes de estar muy cansada.

—Ire a mi cuarto un rato.

—Bien, le diré a Vivian y a Beny que llegaste para que te saluden. —la volvió a abrazar y dejó un beso en su cabeza. —Te extrañé mucho calabacita.

—Y yo a ti papá. —suspiró, no quería llorar, no todavía.

—Ve y descansa un poco, ¿si? —la soltó y la chica asintió para comenzar a caminar a su habitación.

Al abrir la puerta miró que estaba casi igual, solo las cobijas ahora eran de un color grisáceo, porque las verdes que usaba en la adolescencia le habían dejado de gustar.

Se dio un baño largo de agua caliente, tallándose todo su cuerpo más de una vez, como si de esa manera pudiera limpiarse de todo aquello que había arrastrado ese año, pero al mirar que solo dejaba su piel roja, se dio por vencida y salió del agua,  luego de apagar las luces y bajar las persianas, se recostó tapándose para ver una película.

—¡Lexi! —Vivian se metió con ella a la cama y la abrazó.

—Hola criaturita.

—¿Estas triste?

—Un poco. —sonrió. —Pero estaré mejor.

—Michal dice que tú eres sumamente fuerte.

—¿Y tú qué crees?

—Que eres como una súper heroína. —su pequeña hermana la abrazó. —¿Max no vendrá para navidad?

—Él está con su familia Viv, no siempre estará con nosotros, aunque él y yo seamos ahora una familia, creo que no sabemos mucho de eso.

Madonna | M.1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora