Lucía Montero se despertó con el sonido de la lluvia golpeando suavemente contra la ventana de su pequeño apartamento. A diferencia de su hermano, Alex, ella encontraba consuelo en el ritmo constante del agua, una melodía que calmaba sus nervios. Lucía era una joven enérgica y optimista, siempre tratando de ver lo mejor en las personas, incluso en su hermano, a quien quería profundamente a pesar de sus excentricidades.Después de prepararse un café, Lucía decidió llamar a Alex. Habían pasado varios días desde la última vez que hablaron, y aunque sabía que su hermano podía perderse en sus libros durante semanas, siempre se preocupaba por él.
Tomó su teléfono y marcó el número de Alex, esperando que él respondiera."Hola, Lucía", respondió Alex, su voz sonando distante y cansada."Alex, ¿estás bien? No hemos hablado en días", dijo Lucía, tratando de esconder su preocupación detrás de un tono alegre."Estoy bien, solo... ocupado", respondió él vagamente.Lucía frunció el ceño. Podía sentir que algo no estaba bien. "Sabes que siempre puedes hablar conmigo, ¿verdad? No tienes que enfrentar todo solo."Hubo un largo silencio antes de que Alex respondiera. "Lo sé, Lucía. Gracias. Solo necesito concentrarme en algunas cosas ahora mismo."Decidiendo no presionarlo, Lucía cambió de tema. "¿Quieres venir a cenar este fin de semana? Hace mucho que no nos vemos."Alex dudó por un momento. "Claro, me encantaría. Nos vemos el sábado."Después de colgar, Lucía se quedó mirando su teléfono, sintiendo una inquietud en su estómago. Alex siempre había sido un enigma, pero últimamente parecía más distante y perturbado de lo habitual. Decidió que haría lo posible por llegar a él durante la cena.El sábado por la tarde, Lucía preparó una cena sencilla pero acogedora. Mientras cortaba las verduras, su mente vagaba hacia recuerdos de su infancia con Alex.
Recordaba cómo solían leer juntos bajo las mantas, creando mundos de fantasía que solo ellos podían ver. Pero a medida que crecieron, Alex se había vuelto más introvertido, refugiándose en los libros como una forma de escapar del mundo real.La campana de la puerta sonó, sacándola de sus pensamientos. Lucía abrió la puerta para encontrar a Alex de pie, con una expresión de cansancio en su rostro. "Hola, hermanita", dijo él con una sonrisa débil."Hola, Alex. Entra, por favor", dijo Lucía, apartándose para dejarlo pasar.Mientras cenaban, Lucía intentó entablar una conversación ligera, preguntándole sobre su trabajo y sus intereses. Alex respondía con monosílabos, claramente distraído. Finalmente, Lucía no pudo contenerse más."Alex, estoy preocupada por ti. Últimamente pareces... diferente. ¿Hay algo que quieras contarme?"Alex la miró, sus ojos reflejando una tormenta interna. "No es nada, Lucía. Solo estoy pasando por un momento difícil con mi... trabajo y otras cosas."Lucía tomó la mano de su hermano, apretándola suavemente. "Sabes que siempre estaré aquí para ti, ¿verdad? No importa lo que pase, somos familia."Alex asintió, sintiendo una mezcla de alivio y culpa. Sabía que estaba caminando por un camino oscuro, y aunque apreciaba el apoyo de su hermana, no podía permitir que ella se viera envuelta en su obsesión."Gracias, Lucía. Significa mucho para mí", dijo, tratando de mostrar una sonrisa sincera.Después de la cena, Alex se despidió y regresó a su apartamento. Mientras caminaba bajo la lluvia, no podía evitar pensar en las palabras de su hermana. Sabía que se estaba adentrando en aguas peligrosas, pero también sentía que no había vuelta atrás.Lucía, por su parte, se quedó mirando la puerta cerrada, sintiendo una profunda preocupación por su hermano. Estaba decidida a descubrir qué lo estaba perturbando tanto y ayudarlo, sin importar lo que eso implicara.La tormenta continuaba afuera, reflejando el tumulto interno de Alex y la determinación silenciosa de Lucía. El destino de ambos estaba entrelazado, y pronto, la verdad oscura que Alex ocultaba comenzaría a salir a la luz.
El lunes siguiente, después de clases, Lucía decidió visitar el apartamento de Alex sin avisarle. Quería ver por sí misma cómo estaba su hermano. Al llegar, notó que las cortinas estaban cerradas y que la luz dentro era tenue. Tocó la puerta suavemente.
ESTÁS LEYENDO
El Lector
Misterio / SuspensoGabriel león es un renombrado autor de thriller psicológico, admirado por millones de seguidores.Pero acosado por la presión de mantener su reputación. Su ultima novela ha dejado insatisfechos a críticos y lectores, sumergiéndolos en una espiral de...
