Después de esa noche en la playa, el dolor no desaparecía, solo se escondía bajo la superficie. Me quedé ahí tirada en la arena, tratando de aguantar las ganas de romper en llanto. Me sentía sola, más sola de lo que jamás había estado, con un dolor en el pecho que no podía describir, una herida profunda que no sabía cómo curar. Decidí que no lo hablaría con nadie, que enterraría lo sucedido en lo más profundo de mí. Pero no era tan fácil. Cada día era una lucha para mantenerme en pie, y cada noche las pesadillas me recordaban lo que había pasado.
Manuel, que siempre había sido tan atento conmigo, empezó a notar los cambios. Evitaba su toque, cualquier contacto físico, y lo sexual se volvió algo impensable para mí. Sabía que se preocupaba, que estaba confundido, pero no podía enfrentar la realidad, ni siquiera con él.
Un día, mientras estábamos en su apartamento, me enfrentó. Podía ver la preocupación en sus ojos, y por primera vez en semanas, supe que tenía que decirle algo, aunque no sabía cómo.
"Naira, ¿qué está pasando?" Su voz era suave, llena de preocupación. "Ya no eres la misma desde esa fiesta. Me evitas... No entiendo qué hice mal."
Lo miré, y el peso de todo lo que había estado guardando se hizo insoportable. No podía seguir callando. Las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas, entrecortadas y llenas de dolor.
"No es tu culpa, Manuel. No hiciste nada mal. Es solo que... esa noche... algo pasó." Mi voz temblaba, y sentí que las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos.
"¿Qué pasó, Naira? Dímelo, por favor." Se acercó, pero yo retrocedí, levantando una mano para detenerlo. No quería que me tocara, no podía soportarlo.
"Me... me llevaron. Dos hombres. Estaba tan drogada y borracha que no podía defenderme. Me subieron a un auto, me... me tocaron, me... me violaron, Manuel." Las palabras salieron entrecortadas, como si al decirlas en voz alta las hiciera más reales.
Manuel se quedó en silencio, sus ojos llenos de dolor y rabia. "Naira, no... Lo siento tanto. ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Por qué has estado sola con esto?"
"No quería que supieras. No quería que nadie lo supiera. Me siento sucia, rota, y no puedo soportar la idea de que me veas así. Cada vez que intento dormir, lo revivo en mi cabeza. Cada noche... las pesadillas no me dejan en paz." Finalmente, las lágrimas que había estado reteniendo comenzaron a caer, y no pude detenerlas.
Manuel se acercó a mí, pero esta vez no intentó tocarme. "Naira, no estás sola. No tienes que cargar con esto sola. Estoy aquí para ti, siempre lo estaré."
Me miró con una mezcla de compasión y tristeza, y por primera vez en mucho tiempo, sentí que alguien entendía, que no tenía que enfrentar esto sola. Pero el dolor seguía ahí, y sabía que no desaparecería tan fácilmente.
En ese momento, me di cuenta de que la herida que llevaba dentro era más profunda de lo que había querido admitir, y que aunque Manuel estuviera ahí para mí, el camino hacia la recuperación sería largo y doloroso. Pero al menos, ahora, no tendría que recorrerlo sola....
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LoveTheLife
Roman pour AdolescentsY todo Comenzo atraves de un "Donde la llevo Bebe" Historia de amor, con giros, dramas y accion.
