No sé en qué momento dejó de ser solo miradas.
No sé en qué momento pasamos de los silencios compartidos a los suspiros contenidos.
Solo sé que esa noche… esa maldita y bendita noche… no hubo más dudas.
Hades me llevó a la playa.
Dijo que quería "escapar del ruido", y yo asentí, aunque ambos sabíamos que lo que estábamos buscando no era paz, sino rendirnos a eso que veníamos negando hacía rato.
La Luna colgaba sobre el mar como si nos estuviera espiando.
Había algo salvaje en el viento, como si el universo también supiera que lo que iba a pasar no podía detenerse.
Nos sentamos en la arena, cerca del agua. Él me miró. Yo aguanté la respiración.
Y entonces, sin más, me besó.
No fue un beso torpe ni tímido.
Fue un beso con rabia, con necesidad, con todo lo que habíamos callado.
Fue como abrir una puerta que sabíamos que no podíamos cerrar después.
Y no quise frenarlo.
Me entregué a él.
Ahí mismo, en la arena húmeda, con la Luna como única testigo y el corazón latiéndome tan fuerte que creí que se me iba a salir por la boca.
Sus manos, su piel, su voz diciéndome mi nombre…
No me sentía usada. No me sentía sucia.
Por primera vez en mucho tiempo, me sentía viva.
Y libre.
Cuando todo terminó, me quedé recostada sobre su pecho, escuchando el sonido del mar.
No dijimos nada durante un buen rato. No hacía falta.
Después de un silencio largo, él rompió el hechizo.
—Si Lionay se entera, esto se va a pudrir.
Asentí sin decir palabra.
Lo sabía.
Sabía que lo nuestro no podía ser público.
Sabía que estábamos jugando con fuego.
Pero también sabía que lo iba a volver a hacer.
Una, mil veces más.
—Vamos a hacer esto a nuestra manera —le dije—. Cuando estemos en el barrio… somos solo amigos. Nada más. Como si nada pasara.
Él sonrió.
Me dio otro beso, más suave esta vez.
Uno que dolía por dentro porque sabía que no podía ser libre.
Desde esa noche, todo cambió.
Nos veíamos a escondidas.
Una mirada, una excusa para irnos a otra calle, una mentira más.
Y frente a los demás, risas controladas, bromas al pasar, distancias fingidas.
A veces me costaba.
Quería abrazarlo, quería besarlo ahí mismo, sin miedo.
Pero el rostro de Lionay venía como un recuerdo amargo.
Y yo no podía arriesgarlo todo.
No aún.
Lo peor es que sabía que si mi hermano se enteraba…
Se venía una tormenta.
Y esta vez… no creo que la familia nos salve.
Pero ya no podía parar.
Hades ya era parte de mí.
Y lo nuestro… aunque prohibido…
Era lo más real que había sentido en años...
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LoveTheLife
Novela JuvenilY todo Comenzo atraves de un "Donde la llevo Bebe" Historia de amor, con giros, dramas y accion.
