CAPÍTULO 12

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CESAR PARRA.

Antes de abrir la puerta paso la mano por mi cabello en señal de nerviosismo, está siempre fue mi vida, pero después que conocí a T/n todo cambio me ha enseñado a disfrutar de las mieles del placer sin estar aquí, esta mañana recibí varias indirectas de su parte acerca del cuarto de juegos, llegamos a la casa después del trabajo, cenamos, nos levantamos de la mesa, nos metimos en la ducha y le hice el amor, luego de recupéranos de nuestro orgasmo, la abracé por la espalda.

- En veinte minutos te espero en el cuarto de juegos - sentí su cuerpo estremecerse cuando mordí el lóbulo de sus orejas.

- Si, señor - gimo y en ese momento me di cuenta de que ella quería estar ahí tanto como yo, prepare todo para hacer nuestro encontró algo inolvidable, expulso el aire que tengo contenido, mis manos se posan sobre la fría manija de la puerta, le doy la vuelta y entro, topándome con la imagen más hermosa y excitante que he visto en todo mi vida, T/n está en posición sumisa solo lleva unas pantaletas negras, su pelo cae trenzado en su espalda y en este momento siento celos de él, porque él está tocando su sueva piel, entro a la habitación y busco todo lo que voy a necesitar, antifaz, esposas, vibrador y el látigo de tiras.

- De pie - digo cuando estoy frente a ella, obedece, pero todavía no me deja ver su cara - Déjame ver tu rostro - le pido, ella levanta la cara y la veo morder su labio - Soy testigo que ese labio es delicioso, pero por favor no lo muerdas - ella lo suelta y sonríe tímidamente, me acerco a ella y la beso con pasión, lleva sus manos a mi cuello profundizando el beso, ella gime al sentir como muerdo sus labios e invado su boca con mi lengua - Eres exquisita - susurro recargando mi frente en la suya.

- Me encanta que le guste, señor - dice.

- Vamos a jugar - ella asiente, la guío hasta la cama y la acuesto suavemente, me acomodo sobre ella, llevo sus manos por encima de su cabeza y las esposo sobre la cama, paso mi nariz solo a centímetros de su piel y ella vibra a la espera de mi contacto, pero no lo hago, bajo hasta sus tobillos y los esposo, bajo de la cama, busco el antifaz y se lo pongo - Creo que ya has visto demasiado - susurro en su oído - ¿Recuerdas las palabras de seguridad?

- Sí, señor - dice con voz agitada, el látigo de tiras va a ser mi primer instrumento, recorro desde sus tobillos hasta su entrepierna y se estremece.

- No te muevas - le ordeno, sigo mi recorrido desde su ombligo hasta sus duros pezones los cuales azotó suavemente y ella gime - Silencio - digo con voz ronca, sus gemidos no me van a permitir disfrutar de su cuerpo y voy a querer enterrarme en ella, paso el látigo por su cuello y me da acceso echándolo a un lado de un solo movimiento azotó su entrepierna y su cuerpo se arquea hacia delante, la azotó varias veces en el mismo lugar y su cuerpo se tensa, dejo el látigo de tiras a un lado, rompo sus bragas y con mis dedos acaricio su entrada que ya está húmeda - Te encantan los azotes, T/n - introduzco uno de mis dedos en ella, lo muevo y con el vibrador acaricio su clítoris...

T/N MEZA.

Dos de sus dedos se mueven dentro de mí, mientras que algo vibra en mi punto sensible, tengo deseos de pedir más, pero no me atrevo, no siento más la vibración ni los dedos, pero un gemido ahogado sale de mí cuando lo siento vibrar dentro de mí.

- Por Dios - digo entre dientes, mi pezón es castigado por sus dientes, mi mente su nubla y cuando la velocidad de la vibración aumenta dentro mi estallo en un orgasmo alucinante, me retuerzo de placer, el vibrador ya no está dentro de mí, pero es replantado por algo mejor, más grande, más cálido, más duro...él está dentro de mí, sus embestidas son fuertes, lo escucho gruñir yo solo puedo levantar la pelvis y recibirlo gustosa, mientras mi cuerpo se prepara para otro orgasmo.

- Vámonos juntos, nena - me ordena, como si fuera arte de magia, grito su nombre mientras me corro, él me acompaña y grita mi nombre.

Mis nalgas están al aire y lleva cuartos excitantes nalgadas, mientras uno de sus dedos acaricia mi entrada y otra nalgada.

- Cinco - gimo fuerte cuando me penetra despacio, hace círculos dentro de mí, jala mi trenza y me jala hacia atrás haciendo que duela y me existe más, me penetra fuerte y grito su nombre cuando llego a la cima del placer.

- T/n - gruñe para luego derramarse dentro de mí, recarga su cuerpo en el mío, cuando se recupera de su orgasmo quita las esposas de mi mano, caigo sobre la cama cansada y saciada totalmente, sus manos me atraen hacia él y me abraza - Eso fue genial - besa mi pelo y me dejo llevar en los brazos de Morfeo.

Despierto porque mi cuerpo se siente frío y desprotegido, abro los ojos y me doy cuenta de que ya es de día y que estoy en la habitación, no recuerdo como llegue aquí, pero sí todo lo que paso antes.

- Buenos días, dormilona - dice Cesar entrando a la habitación con una bandeja en las manos, solo lleva sus pantalones de pijama que le quedan malditamente sexy, me siento en la cama y cubro mi cuerpo con las sábanas, me da un tierno beso y deja la bandeja sobre la cama, hay waffles, mermelada de fresa, panecillos, rollitos de jamón y queso, una taza de té.

- Buen día - le digo - Esto se ve delicioso - se me hace agua la boca.

- Espero que te guste - yo asiento y le doy un sorbo a mi té - ¿Quieres pasar el día navegando? - me pregunta.

- Eso sería genial - digo entusiasmada, él sonríe.

- En lo que desayunas voy a preparar todo - se pone de pie - Espérame y nos duchamos juntos...

"Ya es muy tarde 2" "Vuelvo a tí"🫀🫶🏻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora