La aceptación llega lentamente,
como un amanecer después de una noche oscura.
Comienzo a comprender que tu partida es definitiva,
que no puedo cambiar el pasado.
Acepto el dolor, la tristeza, la soledad,
como parte de la vida, como parte de mi historia.
No te olvido, pero aprendo a vivir sin ti,
a encontrar la paz en la aceptación.
