Quizás pienses que me he olvidado de ti,
que mi silencio es olvido,
pero la verdad es que sin ti, morí en vida.
Cada palabra que no pude decirte,
cada "te amo" que se quedó en mi pecho,
las dejé escritas en este diario
como un susurro que nunca llegaste a escuchar.
Cada "te quiero, guapo",
cada mirada que callé,
las he plasmado en estas páginas
porque me faltó el valor para decírtelas.
Cada día sin ti fue una agonía,
una herida abierta que sangraba en secreto,
y en cada palabra escrita
dejé un pedazo de mi alma.
Tal vez ya es tarde,
quizás nunca leas esto,
pero quiero que sepas
que en cada rincón de este diario
hay una parte de mí
que siempre te perteneció,
aunque nunca lo supieras.
