Las lágrimas se han secado, el dolor se ha atenuado.
Un nuevo día ha llegado, una nueva oportunidad.
He aprendido a vivir con la ausencia,
a encontrar la paz en la soledad.
Mi corazón, aunque herido, sigue latiendo,
con la esperanza de un nuevo amor,
una nueva historia, un nuevo comienzo.
Porque la vida sigue, y yo también.
