Detrás de las sonrisas, hay lágrimas,
detras de las risas, hay dolor.
En los ojos que brillan, hay sombras,
en los corazones que laten, hay heridas.
La gente camina, con la cabeza alta,
pero dentro de sí, hay un grito.
Un grito que no sale, un dolor que no se dice,
un peso que se carga, sin compartir.
En las calles llenas de gente,
hay solitarios que sufren.
En las casas llenas de ruido,
hay silencios que matan.
El dolor es un compañero fiel,
que no deja solo a nadie.
Pero es un secreto que se guarda,
y no se comparte con nadie.
Hay quien llora en la oscuridad,
y sonríe en la luz del día.
Hay quien sufre en silencio,
y no dice nada, por miedo a ser herido.
Pero el dolor habla en susurros,
en las noches de insomnio.
En las madrugadas de angustia,
en los momentos de soledad.
Y aunque no se diga,
el dolor es real.
Y aunque no se vea,
el dolor es profundo.
Así que mira a los ojos,
de aquel que pasa junto a ti.
Porque en ellos, hay una historia,
de dolor y de silencio.
