El perdón llega como un bálsamo a mi alma,
liberándome del peso de la culpa y el rencor.
Perdonarte a ti, por haberme herido,
perdonarme a mí, por no haberte comprendido.
El perdón me abre las puertas a la paz interior,
me permite seguir adelante sin la carga del pasado.
He aprendido que el perdón es un regalo,
un regalo que me doy a mí misma.
